En los llanos, las aves no solo vuelan, también advierten. Su canto y su vuelo son presagios, señales de lo que está por venir. Algunas anuncian tormentas, otras auguran tragedias. Entre ellas, ciertas aves míticas han trascendido la realidad para habitar en la superstición y la literatura. En este universo donde lo tangible y lo mágico se entrelazan, los rebullones emergen como símbolos de destino y misterio, reflejando las creencias de un pueblo que lee en la naturaleza los ecos del porvenir.


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Imágenes DALL-E de OpenAI 

Los rebullones en la cultura llanera: una exploración de las supersticiones y su representación en “Doña Bárbara” de Rómulo Gallegos


La cultura llanera de Venezuela y Colombia es un vasto entramado de tradiciones, creencias y expresiones artísticas que han sido moldeadas por la interacción entre el ser humano y su entorno natural. Dentro de este contexto, las aves han ocupado un lugar destacado en el imaginario colectivo, no solo como elementos de la fauna local, sino también como portadoras de mensajes simbólicos y presagios. Entre estas aves, los llamados “rebullones” han adquirido una relevancia particular gracias a su representación en la novela “Doña Bárbara” (1929) del escritor venezolano Rómulo Gallegos. Aunque los rebullones son una creación literaria, su aparición en la obra refleja una serie de creencias y supersticiones arraigadas en las comunidades llaneras, donde ciertas aves son vistas como intermediarias entre el mundo terrenal y el sobrenatural. Este ensayo busca explorar la figura de los rebullones en el contexto de la cultura llanera, analizar su representación en “Doña Bárbara” y examinar cómo estas creencias han perdurado en el tiempo, fusionando elementos de la realidad y la fantasía.

En primer lugar, es importante contextualizar el papel de las aves en las culturas indígenas y campesinas de América Latina. Desde tiempos precolombinos, las aves han sido consideradas mensajeras de los dioses o espíritus, y su comportamiento ha sido interpretado como un indicador de eventos futuros. En el caso específico de los llanos venezolanos y colombianos, esta tradición se ha mantenido viva a través de la transmisión oral y la literatura. Las aves, con su capacidad de volar y su conexión con los cielos, han sido vistas como seres liminales que pueden transitar entre el mundo de los vivos y el de los muertos, entre lo conocido y lo desconocido. En este sentido, los rebullones, tal como son descritos en “Doña Bárbara”, encarnan esta dualidad: son aves reales, pero también símbolos de fuerzas ocultas que influyen en el destino de los personajes.

En “Doña Bárbara”, los rebullones son introducidos a través del personaje de Juan Primito, un hombre con una visión mágica del mundo que interpreta el comportamiento de estas aves como señales de eventos futuros. Juan Primito coloca recipientes en el techo de paja de la casa, cada uno con sustancias diferentes, y observa cómo los rebullones interactúan con ellos. Dependiendo de la sustancia que elijan las aves, Juan Primito deduce si Doña Bárbara, la protagonista de la novela, está planeando un acto de seducción, un conflicto o incluso un asesinato. Por ejemplo, si los rebullones prefieren “hiel y miel”, esto se interpreta como un presagio de que Doña Bárbara va a seducir y destruir a un hombre; si eligen “vinagre y aceite”, significa que recurrirá a enredos y pleitos; y si los recipientes contienen sangre, es un signo de que un enemigo de Doña Bárbara pronto encontrará la muerte. Estas interpretaciones no solo reflejan las supersticiones de la época, sino que también sirven para caracterizar a Doña Bárbara como una figura poderosa y temible, cuya influencia se extiende más allá de lo humano.

La figura de los rebullones en “Doña Bárbara” no es simplemente un recurso literario, sino una ventana a las creencias y prácticas de las comunidades llaneras. En estas comunidades, las aves han sido tradicionalmente vistas como portadoras de mensajes divinos o demoníacos, y su comportamiento ha sido interpretado a través de un prisma simbólico. Por ejemplo, el canto de ciertas aves al amanecer puede ser interpretado como un augurio de buena suerte, mientras que el vuelo de un pájaro en una dirección específica puede ser visto como una advertencia de peligro. En este sentido, los rebullones de Gallegos no son una invención arbitraria, sino una representación literaria de una tradición cultural profundamente arraigada.

Además, la presencia de los rebullones en “Doña Bárbara” también puede ser interpretada como una crítica velada a las supersticiones y al pensamiento mágico que, según Gallegos, obstaculizan el progreso y la modernización de la sociedad llanera. A través de Juan Primito, Gallegos presenta un personaje que, aunque simpático y entrañable, está atrapado en un mundo de creencias irracionales que lo alejan de la realidad. En este sentido, los rebullones no solo son un símbolo de las fuerzas ocultas que gobiernan el destino de los personajes, sino también una metáfora de las ataduras culturales que impiden el desarrollo de la región.

Sin embargo, es importante destacar que, a pesar de su carácter ficticio, los rebullones han trascendido la obra de Gallegos y se han convertido en un elemento más del folclore llanero. En algunas comunidades rurales de Venezuela y Colombia, todavía se habla de aves que traen presagios, y aunque no se les llame específicamente “rebullones”, la idea subyacente es la misma: ciertas aves tienen el poder de predecir el futuro o de influir en los eventos humanos. Esta persistencia de las creencias en aves augurales es un testimonio de la fuerza de la tradición oral y de la capacidad de la literatura para influir en la cultura popular.

Así, los rebullones, aunque son una creación literaria de Rómulo Gallegos, están profundamente enraizados en las creencias y supersticiones de las comunidades llaneras de Venezuela y Colombia. A través de su representación en “Doña Bárbara”, Gallegos no solo explora el papel de las aves como portadoras de presagios, sino que también critica las supersticiones que, en su opinión, obstaculizan el progreso de la sociedad llanera. Al mismo tiempo, la figura de los rebullones ha trascendido la obra de Gallegos y se ha convertido en un elemento más del rico acervo cultural de la región, demostrando la capacidad de la literatura para influir en la cultura popular y para preservar tradiciones que de otra manera podrían haberse perdido.

En última instancia, los rebullones son un recordatorio de la compleja interacción entre la realidad y la fantasía, entre la tradición y la modernidad, que define la cultura llanera.


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