Entre las arenas del tiempo y el fulgor del saber, surge la figura de Al-Nayrizi, brillante matemático y astrónomo persa del siglo IX. En plena Edad de Oro Islámica, sus aportes a la geometría, la trigonometría y la astronomía práctica marcaron un antes y un después en la historia de la ciencia. Su comentario sobre Euclides y su dominio del astrolabio esférico revelan una mente adelantada a su época.
¿Cómo influyó Al-Nayrizi en la ciencia medieval? ¿Por qué su legado sigue vigente hoy?


El CANDELABRO. ILUMINANDO MENTES 
Imagen generada con inteligencia artificial (IA) por ChatGPT para El Candelabro”

Al-Nayrizi: Un Pionero de las Matemáticas y la Astronomía en el Siglo IX


Abū’l-‘Abbās al-Faḍl ibn Ḥātim al-Nayrizi, conocido como Al-Nayrizi, fue un eminente matemático y astrónomo persa del siglo IX, nacido alrededor del año 865 en Nayriz, una localidad situada en la provincia de Fars, en el actual Irán. Su vida y obra se desarrollaron en un contexto de esplendor intelectual durante el Califato Abasí, particularmente en Bagdad, centro cultural y científico de la época. Al-Nayrizi destacó por sus comentarios sobre Euclides y sus contribuciones al campo de la trigonometría, consolidándose como una figura clave en la historia de las ciencias exactas.

El periodo en que vivió Al-Nayrizi, conocido como la Edad de Oro Islámica, fue un tiempo de intensa actividad científica. En Bagdad, la Casa de la Sabiduría (Bayt al-Ḥikma) reunía a eruditos de diversas culturas, quienes traducían y estudiaban textos griegos, persas e indios. Al-Nayrizi, bajo el mecenazgo del califa al-Mu’tadid (892-902), participó activamente en este intercambio intelectual. Su trabajo no solo preservó el conocimiento clásico, sino que lo enriqueció con aportes originales, especialmente en geometría y astronomía.

Una de las contribuciones más significativas de Al-Nayrizi fue su comentario sobre los Elementos de Euclides, una obra fundamental en la geometría clásica. Este comentario, basado en la traducción al árabe de Al-Ḥajjāj ibn Yūsuf ibn Maṭar, incluía extractos únicos de los comentarios de Herón de Alejandría y Simplicio de Cilicia. Al-Nayrizi no se limitó a reproducir el texto de Euclides; añadió explicaciones, actualizó terminología y reelaboró demostraciones, facilitando su comprensión. Su obra fue traducida al latín en el siglo XII por Gerard de Cremona, influyendo en el desarrollo de las matemáticas en Europa.

En el ámbito de la trigonometría, Al-Nayrizi realizó avances notables al emplear la umbra versa, equivalente a la tangente, como una línea trigonométrica genuina. Aunque no fue el primero en usar este concepto, ya que el astrónomo persa al-Marwazi lo había anticipado, Al-Nayrizi lo aplicó de manera efectiva en sus cálculos astronómicos. Este uso de la tangente fue crucial para resolver problemas relacionados con la esfera celeste, como la determinación de la dirección de la Kaaba en La Meca, esencial para las oraciones musulmanas.

Al-Nayrizi también escribió un tratado sobre el astrolabio esférico, considerado uno de los trabajos persas más completos sobre este instrumento astronómico. Dividido en cuatro libros, este tratado abarcaba una introducción histórica, la descripción del astrolabio, su superioridad sobre otros instrumentos y su aplicación práctica. El astrolabio esférico, utilizado para medir posiciones de cuerpos celestes, reflejaba el dominio de Al-Nayrizi en la astronomía práctica y su capacidad para integrar teoría y tecnología.

En astronomía, Al-Nayrizi compiló tablas astronómicas (zijes) y escribió un libro sobre fenómenos atmosféricos para el califa al-Mu’tadid. Aunque sus comentarios sobre el Almagesto de Ptolomeo y sus zijes no han sobrevivido, su reputación como astrónomo quedó registrada en el Fihrist de Ibn al-Nadim, un catálogo del siglo X que lo describe como un distinguido experto en astronomía. Su trabajo en este campo contribuyó a la precisión de los cálculos celestes durante la Edad de Oro Islámica.

Otro aporte de Al-Nayrizi fue su estudio del postulado de las paralelas de Euclides, conocido como el quinto postulado. En su comentario, citó a un matemático llamado Aghanis, identificado por algunos como el filósofo ateniense Agapio, discípulo de Proclo. Al-Nayrizi intentó demostrar este postulado asumiendo que las líneas paralelas son equidistantes, un enfoque que anticipó discusiones posteriores sobre la geometría no euclidiana. Este esfuerzo refleja su interés en los fundamentos de la geometría.

Además, Al-Nayrizi proporcionó una demostración del teorema de Pitágoras utilizando una técnica conocida como teselado pitagórico. Esta demostración, que organiza cuadrados y triángulos en un patrón geométrico, no solo validaba el teorema, sino que también demostraba la habilidad de Al-Nayrizi para combinar intuición visual con rigor lógico. Su enfoque didáctico hizo que conceptos complejos de geometría fueran más accesibles para los estudiosos de su tiempo.

El impacto de Al-Nayrizi trascendió su era, ya que sus obras fueron estudiadas tanto en el mundo islámico como en la Europa medieval. Su comentario sobre Euclides, al ser traducido al latín, se convirtió en una fuente esencial para los matemáticos europeos durante el Renacimiento. La difusión de sus ideas sobre trigonometría y astronomía también influyó en el desarrollo de la navegación y la cartografía, campos que dependían de cálculos precisos de ángulos y distancias.

A pesar de su relevancia, la vida personal de Al-Nayrizi permanece en gran parte desconocida. Su nisba, que indica su origen en Nayriz, sugiere que pasó su juventud en esta región antes de trasladarse a Bagdad. La turbulenta situación política de la época, marcada por conflictos y rebeliones, no impidió que Al-Nayrizi prosperara bajo el patrocinio de al-Mu’tadid y, probablemente, de su sucesor, al-Muktafi. Su dedicación a la ciencia en un contexto de inestabilidad resalta su compromiso con el avance del conocimiento.

La obra de Al-Nayrizi también refleja la síntesis cultural de la Edad de Oro Islámica. Al integrar el legado griego de Euclides y Ptolomeo con las innovaciones persas e indias, demostró cómo el intercambio intelectual podía generar nuevos paradigmas científicos. Su uso de la tangente en trigonometría, por ejemplo, se benefició de los avances indios en funciones trigonométricas, adaptados al contexto astronómico islámico. Esta fusión de tradiciones es un testimonio del carácter cosmopolita de la ciencia en su tiempo.

Al-Nayrizi fue un erudito cuya influencia en las matemáticas y la astronomía perdura a través de sus contribuciones a la geometría, la trigonometría y los instrumentos astronómicos. Sus comentarios sobre Euclides no solo preservaron el conocimiento clásico, sino que lo enriquecieron con perspectivas originales. Su trabajo en Bagdad, durante la Edad de Oro Islámica, bajo el mecenazgo de al-Mu’tadid, ejemplifica el papel de los eruditos persas en la configuración de la ciencia medieval. Al-Nayrizi permanece como un símbolo del ingenio humano y la búsqueda del saber en una era de esplendor cultural.


Referencias

  1. O’Connor, J. J., & Robertson, E. F. (s.f.). Abu’l Abbas al-Fadl ibn Hatim Al-Nayrizi. MacTutor History of Mathematics Archive, University of St Andrews.
  2. Sabra, A. I. (2008). Al-Nayrīzī, Abu’l-‘Abbās Al-Faḍl Ibn Ḥātim. Complete Dictionary of Scientific Biography. Encyclopedia.com.
  3. Hogendijk, J. P. (1986). Al-Nayrīzī. The Encyclopaedia of Islam, Vol. 7. Leiden: Brill.
  4. Suter, H. (1900). Die Mathematiker und Astronomen der Araber und ihre Werke. Leipzig: Teubner.
  5. DeYoung, G. (2007). Nayrīzī: Abū al‐ʿAbbās al‐Faḍl ibn Ḥātim al‐Nayrīzī. In The Biographical Encyclopedia of Astronomers. New York: Springer.

El CANDELABRO.ILUMINANDO MENTES 

#AlNayrizi
#MatemáticasIslámicas
#AstronomíaMedieval
#EdadDeOroIslámica
#GeometríaClásica
#TrigonometríaHistórica
#CasaDeLaSabiduría
#Euclides
#Astrolabio
#HistoriaDeLaCiencia
#MatemáticosPersas
#CienciaYFilosofía


Descubre más desde REVISTA LITERARIA EL CANDELABRO

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.