Entre las olas de la isla de Jeju, las legendarias Haenyeo, las buceadoras coreanas declaradas Patrimonio Cultural Inmaterial, esconden un tesoro que va más allá de mariscos y algas: una genética única capaz de impulsar avances en medicina, desde la hipertensión hasta otras enfermedades crónicas. Cultura, biología y ciencia convergen en un legado que despierta el interés mundial y las proyecta como aliadas de la salud global hoy. ¿Qué secretos guarda su ADN? ¿Podrán estas mujeres del mar curar el futuro?!
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Las Haenyeo de Jeju: Un Legado Ancestral y una Promesa para la Medicina Moderna
En las gélidas aguas que circundan la isla de Jeju, al sur de la península coreana, emerge una tradición ancestral encarnada por las Haenyeo, las legendarias buceadoras coreanas. Estas mujeres del mar, cuyo oficio se remonta al siglo XVII y ha sido reconocido como Patrimonio Cultural Inmaterial por la UNESCO, desafían las profundidades marinas sin asistencia de equipos de oxígeno, sumergiéndose hasta 15 metros para recolectar moluscos y algas. Su singular estilo de vida, marcado por jornadas extenuantes y la exposición a condiciones extremas, ha propiciado no solo adaptaciones fisiológicas notables, sino también una evolución genética que hoy capta la atención de la comunidad científica global. La investigación reciente sugiere que las ventajas genéticas inherentes a las Haenyeo podrían ofrecer claves fundamentales para el desarrollo de tratamientos médicos innovadores, particularmente en el ámbito de las enfermedades crónicas como la hipertensión y los accidentes cerebrovasculares, transformando su legado cultural en una promesa para la medicina del futuro.
Históricamente, el buceo en Jeju fue una actividad inicialmente dominada por hombres. Sin embargo, a partir del siglo XVII, las mujeres asumieron progresivamente este rol debido a las exigencias económicas y sociales, marcadas por la ausencia masculina en periodos de guerra, migraciones o largas faenas de pesca en alta mar. Esta transición dio origen a las Haenyeo, quienes se convirtieron en el pilar económico de sus familias y, consecuentemente, transformaron la estructura social de la isla en una singular sociedad matriarcal. En este contexto, las mujeres no solo eran el sustento del hogar, sino que también gozaban de una autonomía y respeto inusuales para la época, reflejados en costumbres como el pago de la dote por parte del novio o la preferencia por el nacimiento de niñas. Esta inversión de roles tradicionales subraya la profunda influencia del trabajo submarino de las Haenyeo en la configuración cultural y social de Jeju, un fenómeno que ha perdurado por siglos y que hoy se enfrenta al desafío de la extinción debido a la falta de relevo generacional, con una edad media de las buceadoras activas superando los 70 años.
La vida de una Haenyeo es intrínsecamente peligrosa y exige una resistencia física y mental extraordinarias. Las jornadas de buceo pueden extenderse de cinco a siete horas, incluso en los rigores del invierno, con inmersiones que alcanzan profundidades de 15 a 20 metros. A pesar de que hoy utilizan trajes de neopreno, máscaras y aletas, los riesgos persisten, incluyendo la descompresión, el atrapamiento en redes de pesca y, en raras ocasiones, encuentros con depredadores marinos. Muchas han sufrido la pérdida parcial o total de su capacidad auditiva debido a los constantes cambios de presión. Sin embargo, su asombrosa capacidad para soportar estas condiciones extremas no se atribuye únicamente al entrenamiento riguroso. Un equipo internacional de científicos, liderado por la Dra. Diana Aguilar Gómez de la Universidad de California en Berkeley, ha revelado que el mar ha moldeado profundamente su ADN, confiriéndoles adaptaciones fisiológicas y genéticas únicas que son objeto de un estudio exhaustivo. Este hallazgo subraya cómo la interacción prolongada con un entorno desafiante puede inducir cambios evolutivos significativos en poblaciones humanas.
El estudio genético, una colaboración entre la Universidad de Utah, la Universidad Nacional de Seúl y la Universidad de Copenhague, comparó a Haenyeo activas con mujeres no buceadoras de Jeju y de otras regiones de Corea del Sur. Los investigadores analizaron rasgos fisiológicos clave como el ritmo cardíaco, la presión arterial y el tamaño del bazo, además de realizar “inmersiones simuladas” para observar las respuestas corporales. Estos experimentos revelaron que el reflejo de inmersión, una adaptación mamífera que ralentiza el ritmo cardíaco y redistribuye la sangre hacia los órganos vitales para conservar oxígeno, se activaba con una intensidad significativamente mayor en las Haenyeo. Mientras que en una persona sin entrenamiento el pulso puede disminuir alrededor de 10 latidos por minuto, en las Haenyeo experimentadas esta reducción podía ser de hasta 40 pulsaciones, demostrando una adaptación fisiológica excepcional forjada por años de práctica y exposición al medio acuático.
La revelación más sorprendente del estudio provino del análisis del ADN de las Haenyeo. Los científicos identificaron una región reguladora de un gen que, se cree, contribuye a la disminución de la presión arterial. Este descubrimiento es de particular relevancia, ya que las Haenyeo continúan buceando incluso durante el embarazo, una actividad que, en condiciones normales, podría aumentar la presión arterial y el riesgo de preeclampsia, una complicación potencialmente mortal. La presencia de esta variante genética sugiere un efecto protector contra tales riesgos, lo que les confiere una ventaja evolutiva significativa. Además, se detectó una segunda mutación asociada con una mayor resistencia al frío, una adaptación crucial dada su práctica histórica de bucear en aguas gélidas con trajes de algodón durante todo el año. Estas adaptaciones genéticas podrían haberse consolidado a lo largo de más de mil años de selección natural, favoreciendo la supervivencia y reproducción de aquellas mujeres con las características más adecuadas para el buceo extremo.
Más allá de su fascinante interés antropológico, los hallazgos sobre las adaptaciones genéticas de las Haenyeo poseen un potencial médico global inmenso. Las variantes genéticas identificadas en esta población no son exclusivas de Jeju; se encuentran en diferentes frecuencias en diversas poblaciones alrededor del mundo. Este conocimiento abre nuevas vías para la investigación y el desarrollo de tratamientos médicos dirigidos a enfermedades crónicas que afectan a millones de personas, como la hipertensión y los problemas vasculares. La comprensión de cómo ciertos genes confieren protección contra la presión arterial elevada o mejoran la tolerancia al frío podría sentar las bases para nuevas terapias farmacológicas o enfoques preventivos. La Dra. Aguilar Gómez enfatiza que, aunque aún no se sabe cómo se aplicará este conocimiento, las Haenyeo están proporcionando pistas valiosas que podrían revolucionar la medicina del futuro, actuando como un “sistema de legos” donde cada descubrimiento construye sobre el anterior para un beneficio colectivo.
El fenómeno de las adaptaciones genéticas en respuesta a entornos extremos no es exclusivo de las Haenyeo. Existen paralelismos notables en otras poblaciones humanas alrededor del mundo. Por ejemplo, los tibetanos han desarrollado adaptaciones genéticas que les permiten vivir en altitudes elevadas con bajos niveles de oxígeno, un rasgo evolutivo crucial para su supervivencia en el Himalaya. De manera similar, los Bajau, conocidos como los “nómadas del mar” de Indonesia, poseen bazos significativamente más grandes, una adaptación fisiológica que les permite almacenar una mayor cantidad de glóbulos rojos y, por ende, aumentar la disponibilidad de oxígeno durante sus prolongadas apneas. Estos ejemplos, junto con el caso de las Haenyeo, ilustran cómo la selección natural puede operar sobre el ADN humano, favoreciendo la transmisión de variantes genéticas que confieren ventajas adaptativas en nichos ecológicos específicos, moldeando la biología humana a lo largo del tiempo.
La comprensión de estas adaptaciones genéticas abre un horizonte prometedor para la medicina de precisión. Al identificar los genes y las vías moleculares que confieren resistencia a la hipertensión o mejoran la tolerancia al frío, los científicos pueden desarrollar terapias más específicas y personalizadas. Por ejemplo, si una variante genética en las Haenyeo protege contra la preeclampsia, se podrían diseñar fármacos que imiten ese efecto protector para mujeres embarazadas en riesgo. De manera similar, el estudio de la resistencia al frío podría conducir a nuevas estrategias para tratar la hipotermia o mejorar la supervivencia en condiciones ambientales extremas. La isla de Jeju, con una de las tasas más bajas de mortalidad por ictus en Corea, refuerza la hipótesis de que estas adaptaciones genéticas tienen un impacto directo en la salud cardiovascular, sugiriendo que el estudio de las Haenyeo podría ofrecer soluciones para la prevención y el tratamiento de enfermedades cardiovasculares a nivel mundial.
El legado de las Haenyeo trasciende su valor cultural y se posiciona como un campo de estudio crucial para la ciencia médica. La investigación en curso no solo busca desentrañar los mecanismos moleculares exactos detrás de sus adaptaciones genéticas, sino también explorar cómo estos conocimientos pueden traducirse en aplicaciones clínicas tangibles. Esto podría incluir la identificación de nuevos biomarcadores para la susceptibilidad a ciertas enfermedades, el desarrollo de terapias génicas que repliquen los efectos protectores observados en las Haenyeo, o la creación de modelos farmacológicos basados en sus perfiles genéticos únicos. La colaboración internacional entre instituciones académicas y centros de investigación es fundamental para acelerar estos descubrimientos, asegurando que el conocimiento adquirido de esta población ancestral beneficie a la humanidad en su conjunto, ofreciendo nuevas esperanzas en la lucha contra afecciones que hoy representan desafíos significativos para la salud pública global.
A pesar de su inestimable contribución a la ciencia y su profundo arraigo cultural, la tradición de las Haenyeo se encuentra en una encrucijada crítica. El número de buceadoras activas ha disminuido drásticamente, pasando de más de 30.000 en la década de 1960 a menos de 3.000 en la actualidad, con la mayoría superando los 70 años de edad. La falta de relevo generacional amenaza con la desaparición de este oficio milenario, lo que no solo representaría una pérdida cultural irreparable para Corea del Sur y el mundo, sino también la potencial interrupción de una fuente invaluable de conocimiento biológico y genético. La preservación de las Haenyeo y su forma de vida no es solo una cuestión de patrimonio, sino también una inversión en la investigación científica y en la búsqueda de soluciones a problemas de salud global. Es imperativo que se implementen estrategias para apoyar a las Haenyeo restantes y fomentar la transmisión de su conocimiento a las nuevas generaciones, garantizando que su legado continúe inspirando tanto a la cultura como a la ciencia.
Las Haenyeo de la isla de Jeju representan un caso excepcional de adaptación humana a un entorno extremo, donde la cultura y la biología se entrelazan de manera profunda. Su capacidad para bucear en apnea en aguas frías, junto con las ventajas genéticas que han desarrollado a lo largo de siglos, ofrece una perspectiva única sobre la evolución humana y su potencial para la medicina moderna. Los descubrimientos relacionados con la presión arterial y la resistencia al frío no solo enriquecen nuestra comprensión de la fisiología humana, sino que también abren caminos prometedores para el desarrollo de tratamientos médicos innovadores para enfermedades crónicas que afectan a la población mundial. La preservación de este Patrimonio Cultural Inmaterial es, por tanto, una tarea urgente que va más allá de la mera conservación de una tradición; es una inversión en el futuro de la ciencia y la salud global, asegurando que el legado de estas mujeres del mar continúe inspirando y beneficiando a las generaciones venideras. Su historia es un testimonio viviente de la resiliencia humana y la profunda conexión entre el ser humano y su entorno, un vínculo que sigue revelando secretos vitales para nuestro bienestar.
Referencias
- Amerise, A. (2025, 25 de mayo). Haenyeo, las legendarias buceadoras coreanas con una ventaja genética que puede ayudar a tratar enfermedades. BBC News Mundo.
- Milenio Digital. (2025, 27 de mayo). Haenyeo de Corea del Sur: el mar moldea y le da una ventaja genética. Milenio.
- University of Utah Health. (2025, 2 de mayo). “Es como si tuvieran un superpoder”: El análisis genético de mujeres que practican el buceo extremo halla cambios relacionados con la presión arterial y la tolerancia al frío. University of Utah Health.
- National Geographic España. (2025, 26 de mayo). Esta es, probablemente, la última generación de las buceadoras Haenyeo, unas mujeres con capacidades superhumanas. National Geographic España.
- Aguilar-Gómez, D., et al. (2025). Genetic and training adaptations in the Haenyeo divers of Jeju Island. Cell Reports.
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