La Noche de San Juan en Tibás despierta cada año un latido único que atraviesa calles, plazas y corazones. Entre mascaradas, el sonido vibrante de las cimarronas y aromas de la comida típica, se teje una experiencia donde tradición y comunidad convergen. No es solo una fiesta; es un ritual de identidad, un encuentro que invita a celebrar lo que somos, a compartir historia, alegría y raíces. Esta noche, el tiempo se detiene y el alma vibra con fuerza.


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Imagen generada con inteligencia artificial (IA) por ChatGPT para El Candelabro”

La Noche de San Juan en Tibás: Una experiencia personal desde la tradición costarricense


Vivo en un lugar que lleva el mismo nombre del santo que celebramos cada 24 de junio: San Juan de Tibás. Desde que tengo memoria, esta fecha representa mucho más que una festividad religiosa. Es un punto de encuentro entre la cultura, la música, la comida y los lazos humanos. Hoy, como cada año, se celebrará la Noche de San Juan y estoy preparado para vivirla plenamente junto a mi familia, mis vecinos y las tradiciones que dan vida a mi ciudad.

Este año tengo la intención de sumergirme por completo en la experiencia. Saldré con mi esposa y nuestros hijos a recorrer los turnos, disfrutar de las mascaradas, comer delicioso y ver de cerca el fervor que envuelve esta fecha. A pesar de los años, sigue emocionándome el sonido de las cimarronas, el desfile de los mantudos y la presencia constante de la comunidad reunida alrededor del parque central y la iglesia.

Las festividades en San Juan de Tibás tienen una organización que combina lo popular y lo institucional. Desde mediados de junio, la Municipalidad y la parroquia promueven actividades religiosas, culturales y recreativas. Las celebraciones patronales se extienden por dos semanas, culminando en la noche más simbólica. Este 24 de junio, nuevamente la comunidad se vestirá de fiesta para rendir homenaje a San Juan Bautista, el patrono del distrito.

Uno de los elementos más esperados es el desfile de mascaradas. Las figuras gigantes, coloridas y traviesas recorrerán las calles mientras la música de viento marca el paso. Es un espectáculo visual y sonoro que, aunque repetido año con año, siempre tiene el encanto de lo nuevo. Los niños corren, los adultos sonríen, y todos, sin excepción, participan de ese instante que parece detener el tiempo.

La comida típica costarricense no puede faltar. Hoy pienso disfrutar de chicharrones, tamales y un buen chifrijo, plato que dicen nació en este cantón tibaseño. También es costumbre encontrarse con el arroz con pollo, los picadillos, y el infaltable rompope casero que algunos vecinos ofrecen en sus chinamos. La gastronomía, además de deleitar, une generaciones en torno al sabor compartido.

Esta noche también podría haber fogatas, como manda la tradición de la Noche de San Juan en muchas partes del mundo. Aunque no es una costumbre tan fuerte en Tibás como en otras latitudes, algunas familias aún conservan el rito de encender fuego simbólico como acto de purificación y buenos deseos. Otros optan por el agua, dándose un baño o remojándose los pies para atraer la salud y la buena suerte.

La festividad también tiene un componente religioso. Por la mañana se celebra una misa solemne, y en la tarde puede haber procesión con la imagen del santo patrono. Aunque la asistencia varía según los años, la fe sigue siendo un pilar para muchas personas. Se trata de un momento para agradecer, pedir por la familia, y recordar que estas festividades tienen un origen espiritual que no debe olvidarse.

Los juegos mecánicos, el carrusel y las rifas también aportan al ambiente. Muchos comerciantes aprovechan para ofrecer productos artesanales, ropa, dulces o juguetes. Los niños disfrutan del ambiente festivo, mientras los adultos conversan, se reencuentran con amistades y comparten anécdotas. Es un día donde la identidad cultural costarricense se manifiesta en cada esquina.

Este año planeo encontrarme con algunos amigos de la infancia, compartir unas cervezas y recordar las primeras veces que participamos en esta fiesta. Mi esposa está emocionada por mostrarle a nuestros hijos el desfile de mascaradas y la música de cimarronas. No es solo una fiesta más, es una experiencia generacional, un legado que se transmite en cada paso, en cada canto, en cada bocado.

Lo que hace especial esta celebración es que no necesita grandes espectáculos para conmover. Basta ver a un niño riendo frente a una figura gigante, a una abuela repartiendo arroz con leche, a los jóvenes corriendo entre los mantudos para entender que esta festividad tiene raíces profundas. Es una mezcla de lo religioso, lo festivo y lo popular, que define en buena parte el carácter de la comunidad tibaseña.

Esta noche no solo espero divertirme, sino también conectar con mi historia personal. Cada calle del distrito central, cada banco del parque central, cada risa compartida me recuerda que este lugar no es solo donde vivo, sino donde pertenezco. Las fiestas patronales de San Juan de Tibás son la manifestación más clara de esa pertenencia.

El acto de salir con mi familia a disfrutar esta celebración no es un gesto casual. Es una forma de transmitir valores, de reafirmar vínculos y de vivir la cultura de forma activa. En un mundo cada vez más fragmentado, estas experiencias nos devuelven algo esencial: la conciencia de comunidad. Hoy Tibás se une, como cada junio, para celebrar su historia, su fe y su alegría.

Espero que, al terminar la noche, mis hijos recuerden con cariño esta jornada, que asocien la música, las mascaradas y los sabores con algo más grande que ellos mismos. Que entiendan que ser parte de una comunidad implica celebrar juntos, construir memoria y darle valor a lo compartido. Esta noche será para ellos, como fue para mí, una lección silenciosa pero poderosa.

Las festividades de San Juan en Tibás no son un evento aislado, sino parte de una tradición viva que se reinventa cada año. Su valor está en que logra integrar fe, cultura, alegría y convivencia sin perder su esencia. Esta noche, al caminar por las calles entre luces, risas y música, sabré que formo parte de algo mayor. Y eso, en sí mismo, es motivo de celebración.



Referencias:

  • Municipalidad de Tibás (2024). Programa Fiestas Patronales de San Juan.
  • Ministerio de Cultura y Juventud (2023). Tradiciones populares de Costa Rica.
  • Gutiérrez, M. (2021). “La cimarrona y la identidad local.” Revista Cultural de Occidente.
  • Rojas, C. (2020). “Fiestas patronales en el Valle Central.” Editorial UCR.
  • Calderón, A. (2019). “Costumbres y tradiciones de mi pueblo.” Archivo Nacional de Costa Rica.

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