Entre las figuras más influyentes y menos reconocidas del siglo XX, Ahmet Ertegun ocupa un lugar singular. Su visión artística trascendió barreras raciales, estilísticas y comerciales, dejando una huella indeleble en la arquitectura del rock and roll y el soul. Ertegun no solo descubrió talentos: los convirtió en emblemas culturales. Su legado interpela tanto a la industria como al arte. ¿Quién decide qué voces merecen ser escuchadas? ¿Qué se pierde cuando el arte es tratado solo como mercancía?
El CANDELABRO.ILUMINANDO MENTES

Imagen creada por inteligencia artificial por Chat-GPT para El Candelabro.
Ahmet Ertegun: el arquitecto invisible del rock, el soul y la industria musical moderna
Ahmet Ertegun fue una figura clave en la historia de la música popular del siglo XX. Su nombre no siempre aparece junto al de las estrellas, pero su influencia es tan vasta como decisiva. Cofundador de Atlantic Records, su papel como productor, compositor y descubridor de talentos marcó un antes y un después en géneros como el rock and roll, el soul y el rhythm and blues. Sin su visión, artistas como Aretha Franklin, Cream, Led Zeppelin o Crosby, Stills, Nash & Young quizá no hubieran alcanzado la misma grandeza.
Nacido en Estambul en 1923, Ahmet Ertegun emigró a Estados Unidos siendo joven, en el contexto del servicio diplomático de su padre. Este cambio geográfico no apagó su amor por la música afroamericana, que descubrió en las tiendas de discos de Washington. Desde temprana edad desarrolló un oído privilegiado para el blues tradicional, el jazz, y lo que más tarde sería el R&B moderno. Su enfoque no era simplemente comercial: Ertegun creía en el poder artístico y cultural de estos sonidos.
En 1947, junto a Herb Abramson, fundó Atlantic Records, inicialmente una pequeña discográfica independiente. Desde el principio, su misión fue clara: grabar a los músicos afroamericanos más talentosos que las grandes disqueras ignoraban. Atlantic se convirtió rápidamente en un refugio para artistas marginados por el racismo estructural de la época. Este gesto no solo cambió vidas, sino que transformó el curso de la música norteamericana.
Durante las décadas de 1950 y 1960, Ertegun escribió y produjo canciones que definieron el espíritu de una era. Colaboró con Ray Charles, Ruth Brown, The Drifters y Big Joe Turner, consolidando una estética sonora que fusionaba el góspel, el blues y el pop. Su instinto para anticipar el gusto popular le permitió desarrollar un catálogo que aún hoy sigue influyendo a generaciones enteras de músicos. No era un ejecutivo común, sino un verdadero curador del alma musical del siglo XX.
Ertegun no solo tenía un oído privilegiado, sino también una sensibilidad única para manejar a artistas. Su estilo de liderazgo combinaba elegancia, inteligencia emocional y un entendimiento profundo del proceso creativo. Nunca impuso fórmulas, sino que fomentó la libertad expresiva de sus músicos. Esto permitió que Atlantic Records evolucionara sin perder autenticidad, adaptándose al surgimiento del rock británico y del movimiento hippie en los años sesenta.
Su papel en el descubrimiento y contratación de Led Zeppelin es legendario. Fue uno de los primeros en reconocer que el rock británico era más que una moda pasajera. Apostó fuerte por la banda de Jimmy Page, garantizando un contrato sin precedentes en términos de libertad artística. Esta decisión no solo revolucionó la industria discográfica, sino que también consolidó la influencia global del rock psicodélico y el hard rock.
En paralelo, Ahmet también impulsó la carrera de Aretha Franklin, quien había estado estancada en Columbia Records. Al firmar con Atlantic en 1966, Aretha encontró en Ertegun y en el productor Jerry Wexler el espacio ideal para desarrollar su arte. El resultado fue una serie de grabaciones históricas como “Respect” y “Chain of Fools”, que redefinieron el rol femenino en el soul norteamericano y dotaron de una nueva voz al movimiento por los derechos civiles.
Además de sus hazañas como productor, Ertegun escribió letras memorables. Usó el seudónimo “A. Nugetre” (su apellido al revés) para firmar varios éxitos de los años 50 y 60. Su habilidad para contar historias breves, intensas y universales lo colocó también en la categoría de letristas notables del blues y pop. No solo entendía cómo sonaba un hit: también sabía cómo debía sentirse.
Su impacto trascendió la música grabada. En 1983, fue uno de los principales impulsores de la creación del Rock & Roll Hall of Fame, junto a figuras como Jann Wenner y Seymour Stein. Esta institución no fue solo un homenaje nostálgico, sino un esfuerzo consciente por preservar la memoria de quienes construyeron la cultura musical contemporánea. Elegir Cleveland como sede fue una declaración simbólica: la música popular pertenece también a la clase trabajadora, no solo a las élites de Nueva York o Los Ángeles.
El estilo de vida de Ertegun era tan sofisticado como su oído. Conocido por organizar fiestas inolvidables, su círculo incluía a artistas, políticos y magnates de todo el mundo. Sin embargo, nunca se alejó del estudio ni de la esencia del negocio musical. Hasta el final de sus días seguía asistiendo a conciertos, buscando nuevos talentos y defendiendo el arte frente a la lógica puramente financiera de las multinacionales. Su ética profesional fue tan constante como su pasión.
El 29 de octubre de 2006, mientras asistía a un concierto de The Rolling Stones, Ertegun sufrió una caída que le causó un traumatismo craneal severo. Entró en coma y falleció semanas después, el 14 de diciembre, a los 83 años. Su muerte fue lamentada en todo el mundo, pero su legado permanece. No solo en los discos que produjo, sino en la estructura misma de la industria musical moderna, que aún respira bajo los principios que él ayudó a establecer.
Hoy su nombre está inscrito en el Salón de la Fama del Rock and Roll, pero también en cada canción que alguna vez creyó, financió o editó. Su vida es un testimonio de cómo la visión artística, el respeto por el talento y el compromiso con la diversidad pueden cambiar no solo la música, sino el mundo. Ahmet Ertegun no fue solo un empresario brillante, sino un puente entre culturas, un pionero del mestizaje sonoro y un verdadero mecenas del siglo XX.
El impacto de Ertegun en la industria no puede medirse solo en discos vendidos o premios ganados. Fue un verdadero arquitecto del rock and roll y del soul, cuya huella se extiende más allá del sonido. En una época donde las compañías discográficas eran impersonales y rígidas, él demostró que era posible combinar arte y negocio sin traicionar ninguno de los dos. Su legado es una lección para todos los que creen que la cultura puede y debe ser una fuerza transformadora.
La historia de la música moderna no puede contarse sin mencionar a Ahmet Ertegun. No solo construyó una discográfica influyente, sino que definió el modelo de productor cultural del siglo XX. Su pasión, intuición y compromiso con la diversidad artística le permitieron moldear el gusto de millones de personas. Gracias a su trabajo incansable, artistas marginados encontraron su voz, y el mundo ganó un patrimonio sonoro que sigue vivo. Ertegun no solo cambió la música: la dignificó.
Referencias:
- Gulla, B. (2008). Icons of R&B and Soul: An Encyclopedia of the Artists Who Revolutionized Rhythm. Greenwood Press.
- Ertegun, A. (2001). What’d I Say: The Atlantic Story. Grove Press.
- Jackson, J. (2013). A House on Fire: The Rise and Fall of Philadelphia Soul. Oxford University Press.
- Rolling Stone Editors. (2022). “Ahmet Ertegun: Legacy of a Visionary.” Rolling Stone Magazine.
- Rock & Roll Hall of Fame. (n.d.). “Ahmet Ertegun Biography.” rockhall.com.
El CANDELABRO.ILUMINANDO MENTES
#AhmetErtegun
#AtlanticRecords
#RockAndRoll
#SoulLegend
#MusicHistory
#ArethaFranklin
#LedZeppelin
#RhythmAndBlues
#MusicProducer
#RockHallOfFame
#BluesMusic
#MusicIndustry
Descubre más desde REVISTA LITERARIA EL CANDELABRO
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
