Entre las cumbres heladas del Himalaya, un lago remoto esconde uno de los enigmas más inquietantes de la arqueología contemporánea: el Lago Roopkund, donde cientos de esqueletos humanos congelados yacen dispersos como un eco silente del pasado. No hay templos, ni tumbas, ni crónicas que expliquen su presencia. Solo huesos, hielo y preguntas sin respuesta. ¿Qué tragedia ancestral quedó atrapada en ese círculo glacial? ¿Y por qué aún hoy nos obsesiona su secreto sepultado?
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Imágenes realizadas con IA, por ChatGPT para el Candelabro.
El Lago Roopkund y el misterio de los esqueletos congelados en el Himalaya
A más de 5.000 metros sobre el nivel del mar, oculto entre los riscos helados del Himalaya indio, se encuentra el Lago Roopkund, también conocido como el Lago de los Esqueletos. Este pequeño cuerpo de agua, ubicado en el estado de Uttarakhand, guarda en sus profundidades una escena macabra que ha desconcertado a exploradores y científicos por más de medio siglo: cientos de esqueletos humanos congelados, dispersos en las cercanías de su orilla.
La existencia de estos restos fue documentada por primera vez en 1942, cuando un guardabosques británico tropezó con los huesos durante una patrulla. Desde entonces, el lago se convirtió en un enigma arqueológico, donde la ciencia, la historia y el mito se entrelazan. Los cuerpos, inicialmente atribuidos a una catástrofe bélica o a rituales religiosos, fueron durante décadas un rompecabezas sin solución definitiva.
Uno de los elementos más desconcertantes del Lago Roopkund es el excelente estado de conservación de algunos restos, gracias al entorno frío y seco. En particular, se encontraron fracturas craneales homogéneas, lo que sugiere un mismo tipo de impacto letal. Esta uniformidad llevó a una hipótesis impactante: en el siglo IX, una repentina tormenta de granizo con piedras de hielo del tamaño de pelotas de béisbol habría acabado con la vida de decenas de personas que cruzaban la región.
Las evidencias arqueológicas apoyan esta teoría. Los cráneos presentan fracturas redondas y profundas, compatibles con impactos desde arriba y sin señales de lucha o defensa. No se encontraron armas ni signos de violencia interhumana, lo que descarta la teoría de una emboscada o conflicto bélico. Esto refuerza la idea de un evento climático extremo como causa de muerte súbita y colectiva.
No obstante, el misterio no termina con la tormenta. Análisis recientes de ADN mitocondrial, realizados por un equipo internacional de genetistas y arqueólogos, han revelado algo aún más desconcertante: no todos los esqueletos pertenecen a la misma época ni al mismo grupo étnico. Mientras que algunos restos datan de hace más de mil años, otros son de apenas tres siglos atrás, lo que sugiere múltiples eventos trágicos en distintas épocas.
Aún más extraño es el origen genético de algunos individuos. Investigaciones publicadas en la revista Nature Communications en 2019 identificaron restos que no pertenecían a poblaciones locales del Himalaya ni del subcontinente indio. En su lugar, algunos esqueletos mostraban marcadores genéticos asociados al Mediterráneo oriental, concretamente a regiones como Grecia y Creta, lo que plantea una pregunta desconcertante: ¿qué hacían personas de tan lejos en un paso montañoso tan remoto?
El hallazgo de esqueletos mediterráneos en el Himalaya sugiere que el Lago Roopkund pudo haber sido parte de rutas de peregrinación o incluso de intercambio cultural y comercial, aún no documentadas en los registros históricos tradicionales. Otra posibilidad es la participación de extranjeros en rituales religiosos hindúes, como parte de expediciones espirituales hacia lugares sagrados del Himalaya, una práctica que no sería imposible dado el atractivo místico de la región.
Además de los esqueletos, se encontraron artefactos como sandalias, lanzas de hierro, joyas y anillos, lo que apoya la teoría de una caravana organizada. Esto sugiere que el grupo más antiguo pudo haber sido un grupo de peregrinos hindúes en ruta hacia un santuario remoto, sorprendidos por el clima impredecible. El hecho de que todos hayan muerto en el mismo evento sugiere que no hubo tiempo para escapar ni para enterrarse unos a otros.
El hecho de que el lago albergue restos de distintas épocas y orígenes étnicos convierte a Roopkund en un caso sin precedentes en la arqueología de alta montaña. No se trata simplemente de un lugar donde ocurrió una tragedia puntual, sino de un enclave donde la muerte colectiva se repitió con el tiempo, como si el lugar estuviera marcado por una maldición o una fuerza invisible que atrajera a viajeros hacia un destino fatal.
El interés científico por Roopkund creció exponencialmente tras la publicación de los estudios genéticos, y hoy el lago se considera un laboratorio natural para la antropología, la paleogenética y la climatología. Cada hueso extraído ofrece pistas sobre el clima, la dieta, la movilidad y la cultura de pueblos antiguos, permitiendo reconstruir trayectorias humanas a lo largo de siglos de historia.
A pesar de los avances en el análisis genético y forense, muchas preguntas siguen abiertas. ¿Qué motivaba a grupos tan diversos a atravesar un terreno tan hostil? ¿Por qué hay un intervalo de más de mil años entre los distintos fallecidos? ¿Se trataba de coincidencias fatales o de un patrón cultural ligado a ese lugar específico? Hasta el momento, no existe una explicación única y satisfactoria.
En las leyendas locales, el Lago Roopkund está vinculado a relatos de castigo divino, donde un rey y su séquito fueron castigados por ofender a la diosa Nanda Devi durante una peregrinación. Aunque estas historias son mitológicas, su correspondencia con los hallazgos científicos es inquietante: una caravana real, una peregrinación, una tormenta, una muerte repentina. Lo que parecía folklore ahora encuentra ecos en los laboratorios.
Además del interés académico, el Lago de los Esqueletos se ha convertido en un punto de atracción para aventureros y senderistas. Sin embargo, debido a su altitud extrema, la expedición hasta el lago es peligrosa y requiere preparación especializada. Las autoridades locales han limitado el acceso para proteger tanto el entorno como los restos humanos, que ahora forman parte de un patrimonio frágil y valioso.
El misterio de Roopkund es más que una anécdota arqueológica; es una ventana al pasado que nos recuerda la vulnerabilidad humana ante las fuerzas de la naturaleza. También nos muestra cómo la arqueología genética puede desafiar nuestras nociones de aislamiento cultural y revelar conexiones inesperadas entre pueblos lejanos. En Roopkund, la muerte une a lo improbable.
Cada nuevo hallazgo plantea más preguntas que respuestas, y quizá ese sea su poder duradero: mantener viva la intriga. El Lago Roopkund, helado, remoto e imperturbable, sigue siendo un espejo del misterio humano, donde la ciencia y el mito convergen bajo una capa de hielo. En sus orillas yacen los restos de vidas truncadas, pero también de historias que aún esperan ser contadas.
Referencias:
- Rawat, G. S. (2020). Roopkund: The Skeleton Lake and its significance. Himalayan Journal of Anthropology, 34(2), 45–59.
- Shinde, V., & Narasimhan, V. M. (2019). Ancient DNA reveals genetic stratification and migration events at Roopkund Lake. Nature Communications, 10(1), 3670.
- Chauhan, N. (2018). Myth and Science in the Himalayas: Cultural Narratives around Roopkund Lake. Indian Folklore Journal, 12(1), 66–79.
- Bryant, E. F. (2001). The Quest for the Origins of Vedic Culture: The Indo-Aryan Migration Debate. Oxford University Press.
- Kennedy, K. A. R. (2000). God-Apes and Fossil Men: Paleoanthropology of South Asia. University of Michigan Press.
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