Entre los pliegues de la historia literaria surge la figura de Bernardo Tasso, poeta renacentista que supo encarnar las tensiones de un siglo en transición. Su obra, marcada por la búsqueda de armonía y el eco del manierismo, revela un espíritu inquieto que desafió los límites del humanismo clásico. En su voz resuena el esfuerzo por comprender un tiempo convulso y proyectar nuevas formas de expresión. ¿Qué vigencia puede tener hoy un poeta del Cinquecento? ¿Qué nos revela sobre la identidad cultural europea?


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Bernardo Tasso: Humanismo, Manierismo y Legado Literario


Bernardo Tasso (1493–1569) ocupa un lugar peculiar en la historia de la literatura italiana del Renacimiento. Aunque con frecuencia eclipsado por la fama de su hijo Torquato, creador de La Jerusalén Liberada, Bernardo fue una figura clave en la transición entre el humanismo clásico y las tensiones manieristas que empezaban a perfilar la sensibilidad moderna. Su vida y obra ofrecen un testimonio singular del escritor cortesano que, moviéndose entre nobleza y letras, intentó reconciliar las aspiraciones estéticas con las exigencias políticas de su tiempo.

La formación inicial de Tasso se desarrolló en el ambiente humanista del siglo XVI, impregnado aún del espíritu de los grandes precursores como Petrarca y Boccaccio. Sin embargo, la primera mitad del Cinquecento ya mostraba signos de cambio: las certezas del humanismo se desestabilizaban frente a nuevas inquietudes filosóficas, políticas y religiosas. Bernardo absorbió estas tensiones, orientando su obra hacia un lirismo elegante pero atravesado por un tono de incertidumbre. Su poesía revelaba tanto la aspiración a un ideal armónico como la conciencia de que ese ideal se hallaba en crisis.

Su carrera literaria estuvo estrechamente ligada al modelo del poeta cortesano. Al servicio de diferentes mecenas, entre ellos la casa de los Sanseverino, Bernardo participó de un mundo en el cual la poesía no era solo un ejercicio estético, sino también una herramienta diplomática y de prestigio. En este contexto, cultivó la lírica amorosa siguiendo la huella petrarquista, aunque con matices propios. Sus versos, si bien a menudo convencionales, destacan por la musicalidad y por un tono íntimo que preludia la melancolía manierista, más compleja y matizada que la serenidad clásica de sus modelos.

El aporte más ambicioso de Bernardo Tasso fue su poema caballeresco Amadigi (1560), una vasta narración inspirada en los libros de caballerías españoles y en la tradición italiana de Ariosto. Con esta obra intentó situarse en la línea de continuidad del Orlando Furioso, pero aportando una dimensión más moralizante y estructurada. El Amadigi refleja el esfuerzo por conciliar la épica con la novela cortesana, así como la tensión entre fantasía y didactismo. Aunque la crítica posterior lo consideró inferior al Furioso, el texto representa un eslabón esencial en la evolución de la narrativa renacentista hacia las síntesis que culminarían en Torquato Tasso.

No obstante, la vida de Bernardo estuvo marcada por las dificultades. Su dependencia de los mecenas lo obligó a desplazarse constantemente, experimentando tanto favores como desengaños. Este vaivén de patronazgo se reflejó en su escritura, donde la búsqueda de estabilidad aparece como un motivo recurrente. Además, su condición de padre de Torquato lo situó en una relación compleja con la posteridad: la gloria del hijo acabó por eclipsar en gran medida la relevancia del padre. Sin embargo, esta circunstancia permite observar en Bernardo la figura del intelectual que prepara el terreno para la madurez de la literatura italiana.

En su poesía lírica, la influencia petrarquista se entrelaza con una sensibilidad manierista que se advierte en la insistencia en el desengaño, la fugacidad del tiempo y la tensión entre el deseo y la imposibilidad de su cumplimiento. Estas características lo diferencian de la lírica neoplatónica de principios del siglo XVI y lo acercan a una estética más compleja, que anuncia los cambios culturales de la Contrarreforma. Así, Bernardo se convierte en un testigo privilegiado de la transición entre dos mundos: el de las certezas humanistas y el de las ansiedades modernas.

La relación con su hijo Torquato también merece atención. Si bien Bernardo no alcanzó la perfección estilística ni la profundidad épica de su heredero, su ejemplo vital y literario resultó decisivo. Torquato se formó en el ambiente intelectual que su padre le proporcionó, asimilando las tensiones estéticas que éste había enfrentado. En cierto modo, la grandeza de La Jerusalén Liberada es impensable sin la experiencia previa de Bernardo, quien encarnó las aspiraciones y límites del poeta renacentista en transición.

El final de la vida de Bernardo Tasso estuvo marcado por la precariedad económica y el cansancio, pero también por una reflexión más madura sobre la condición del escritor. Su legado, aunque a menudo relegado a notas al pie de la historia literaria, permite comprender mejor la continuidad y ruptura en el proceso cultural del siglo XVI. Como figura de paso, su importancia radica precisamente en su carácter transicional: un autor que, sin ser un genio absoluto, supo plasmar las contradicciones de su época.

En síntesis, Bernardo Tasso representa un puente entre dos mundos literarios. Su obra lírica y narrativa, especialmente el Amadigi, testimonian el tránsito del ideal humanista hacia las tensiones manieristas que desembocarían en la modernidad. Su vida de cortesano refleja tanto los logros como las limitaciones del intelectual dependiente de mecenas, y su papel como padre de Torquato lo sitúa en una línea genealógica fundamental para entender la evolución de la épica italiana.

Aunque la posteridad le haya concedido un lugar secundario, su figura permanece indispensable para comprender la compleja dinámica cultural del Renacimiento tardío.


Referencias

  1. Javitch, D. (1999). Proclaiming a Classic: The Canonization of Orlando Furioso. Princeton University Press.
  2. Brand, P. (1965). Italian Renaissance Poetry: An Anthology. Manchester University Press.
  3. Dionisotti, C. (1968). Geografia e storia della letteratura italiana. Torino: Einaudi.
  4. Weinberg, B. (1961). A History of Literary Criticism in the Italian Renaissance. University of Chicago Press.
  5. Tissoni Benvenuti, A. (2007). Torquato Tasso e il mondo poetico del Cinquecento. Firenze: Olschki.

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