Entre los relatos fundacionales de la modernidad, pocos poseen tanta fuerza simbólica como la independencia americana, celebrada como un hito de libertad y autodeterminación. Sin embargo, más allá del mito patriótico, este acontecimiento revela tensiones que han modelado la identidad nacional y sus contradicciones más profundas. Explorar sus silencios y omisiones permite cuestionar la construcción de la memoria histórica y los ideales que aún se evocan. ¿Qué precio tuvo la libertad proclamada en 1776? ¿Quiénes quedaron fuera de esa promesa universal?
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El pecado original de la independencia americana
La Declaración de Independencia de Estados Unidos, firmada el 4 de julio de 1776, es uno de los documentos fundacionales más influyentes en la historia moderna. Celebrada como un manifiesto de libertad, igualdad y derechos naturales, su redacción simbolizó un quiebre con el dominio colonial británico y sentó las bases del nacimiento de una nueva nación. Sin embargo, detrás de su retórica ilustrada y su defensa de la libertad individual, yace una contradicción profunda que ha marcado el desarrollo histórico del país: la exclusión de millones de personas esclavizadas. Este hecho no fue un descuido accidental, sino una decisión deliberada que revela el “pecado original” de la independencia americana. El borrador original de la Declaración, redactado por Thomas Jefferson, contenía un pasaje crítico hacia la esclavitud que fue eliminado en la versión final por presión de representantes del sur, cuyas economías dependían del trabajo forzado. Esta omisión no solo evidencia la hipocresía estructural del proyecto independentista, sino que también sentó las bases de un conflicto racial y social que persiste hasta hoy.
El borrador de Jefferson condenaba explícitamente al rey Jorge III por promover y proteger el comercio de esclavos africanos, describiéndolo como un acto “cruel y despiadado” que violaba los derechos más elementales de la humanidad. En un tono apasionado y moral, Jefferson acusaba a la Corona británica de haber impuesto la esclavitud en las colonias americanas contra la voluntad de sus habitantes. Esta sección, sin embargo, fue suprimida durante el debate en el Congreso Continental, principalmente por delegados de estados como Virginia, Carolina del Sur y Georgia, cuyas economías agrarias se sustentaban en la mano de obra esclava. La eliminación del pasaje no fue una simple cuestión diplomática, sino una rendición a intereses económicos y sociales que priorizaron la unidad política sobre la justicia humana. Así, la independencia se construyó sobre un compromiso inmoral: la libertad de unos pocos a costa de la opresión de muchos.
Este hecho revela una paradoja central en la formación de Estados Unidos: la coexistencia de ideales ilustrados con prácticas profundamente opresivas. Los fundadores, muchos de los cuales eran propietarios de esclavos, incluido Jefferson, defendían la libertad como un derecho natural, pero solo para los hombres blancos y propietarios. La esclavitud, lejos de ser una excepción, era una institución legal y económica arraigada, que contradecía directamente los principios declarados en la Declaración. La negación de este derecho fundamental a millones de africanos y afrodescendientes expone una fractura moral que no puede ser ignorada al evaluar el legado de la independencia. El documento que proclamó que “todos los hombres son creados iguales” excluyó tácitamente a una gran parte de la población, estableciendo desde el inicio una jerarquía racial que permeó las instituciones políticas, sociales y económicas del nuevo país.
La eliminación del pasaje antiesclavista también tuvo consecuencias a largo plazo en el desarrollo del sistema legal y político estadounidense. Al no abordar la esclavitud en la Declaración ni en la Constitución de 1787, los fundadores pospusieron el problema, permitiendo que creciera hasta convertirse en una crisis nacional. La Constitución, por ejemplo, incluyó cláusulas como la del “compromiso de los tres quintos”, que contaba a los esclavos como tres quintos de una persona para fines de representación en el Congreso, sin otorgarles derechos civiles. Esto no solo deshumanizaba a las personas esclavizadas, sino que también consolidaba el poder político de los estados esclavistas. La evasión de estos temas en los documentos fundacionales permitió que la esclavitud se expandiera, especialmente con la compra de Luisiana y la expansión hacia el oeste, profundizando las divisiones regionales que eventualmente llevaron a la Guerra Civil.
El “pecado original” de la independencia no se limita al pasado; sus efectos han persistido a través de siglos de desigualdad estructural. Aunque la Guerra Civil (1861-1865) condujo formalmente a la abolición de la esclavitud con la Decimotercera Enmienda, el racismo institucional y la exclusión social continuaron manifestándose en el sistema de segregación de Jim Crow, la violencia racial, la discriminación en el acceso a la educación, la vivienda y el empleo, y en las desigualdades económicas actuales. Movimientos como el de Derechos Civiles en el siglo XX y el actual Black Lives Matter son herederos de una lucha larga y continua por hacer realidad los ideales de igualdad que fueron proclamados en 1776 pero nunca cumplidos. La negación inicial del sufrimiento de los esclavizados en el nacimiento de la nación creó una deuda moral que aún no ha sido completamente saldada.
Además, la omisión del pasaje sobre la esclavitud en la Declaración de Independencia tuvo un impacto simbólico duradero. Al presentar a Estados Unidos como una nación nacida en la libertad sin reconocer las contradicciones inherentes, se construyó un relato nacional idealizado que ha sido difícil de desmantelar. Este mito fundacional ha servido, en muchos casos, para ocultar o minimizar el papel central de la esclavitud en la historia del país. Sin embargo, en las últimas décadas, historiadores, activistas y educadores han trabajado para corregir esta narrativa, destacando que la lucha por la libertad no comenzó en 1776 para todos, sino que ha sido un proceso continuo y a menudo sangriento. Reconocer el pasaje eliminado de Jefferson no es solo un ejercicio académico, sino un paso necesario hacia una comprensión más honesta de la identidad nacional.
En este sentido, la historia del borrador original de la Declaración de Independencia ofrece una lección poderosa sobre los límites del progreso cuando está condicionado por intereses económicos y prejuicios sociales. Muestra cómo incluso los movimientos revolucionarios más inspiradores pueden estar marcados por exclusiones profundas. También revela el papel crucial de la memoria histórica: al olvidar o silenciar ciertos aspectos del pasado, se perpetúan las injusticias del presente. Hoy, cuando se debaten monumentos, nombres de calles y currículos escolares, el legado de la esclavitud y su negación en los documentos fundacionales sigue siendo un tema urgente. No se trata de desacreditar a los fundadores, sino de contextualizar sus acciones y entender que la libertad debe ser universal para ser verdadera.
Así pues, el pecado original de la independencia americana no fue un error aislado, sino una decisión consciente de priorizar la unidad política sobre la justicia racial. La eliminación del pasaje contra la esclavitud en la Declaración de Independencia no solo refleja las contradicciones morales de los fundadores, sino que también sentó las bases de un sistema en el que la libertad y la opresión coexistieron desde el principio. Este legado ha influido en la trayectoria del país, generando ciclos de conflicto, protesta y reforma. Reconocer esta verdad incómoda es esencial para avanzar hacia una sociedad más justa e inclusiva. Solo al confrontar el pasado con honestidad podemos aspirar a cumplir plenamente los ideales de igualdad y dignidad humana que, aunque proclamados en 1776, aún esperan ser realizados.
En el borrador original de la Declaración de Independencia, Thomas Jefferson incluyó un pasaje contundente contra la esclavitud y el comercio transatlántico. Aunque fue eliminado en la versión final, el texto ha llegado hasta nosotros como testimonio del dilema moral que marcó el nacimiento de Estados Unidos.
A continuación, comparto el fragmento en su idioma original y una traducción al español para su lectura y reflexión:
Texto original en inglés (1776):
“He has waged cruel war against human nature itself, violating its most sacred rights of life and liberty in the persons of a distant people who never offended him, captivating and carrying them into slavery in another hemisphere, or to incur miserable death in their transportation thither. This piratical warfare, the opprobrium of infidel powers, is the warfare of the Christian king of Great Britain. Determined to keep open a market where MEN should be bought and sold, he has prostituted his negative for suppressing every legislative attempt to prohibit or to restrain this execrable commerce. And that this assemblage of horrors might want no fact of distinguished die, he is now exciting those very people to rise in arms among us, and to purchase that liberty of which he has deprived them, by murdering the people on whom he also obtruded them: thus paying off former crimes committed against the liberties of one people, with crimes which he urges them to commit against the lives of another.”
Traducción al español:
“Ha librado una cruel guerra contra la propia naturaleza humana, violando sus derechos más sagrados de vida y libertad en personas de un pueblo lejano que jamás lo ofendió, capturándolos y llevándolos a la esclavitud en otro hemisferio, o condenándolos a una miserable muerte en su transporte. Esta guerra pirata, oprobio de los poderes infieles, es la guerra del rey cristiano de Gran Bretaña. Decidido a mantener abierto un mercado donde los HOMBRES se compren y vendan, ha prostituido su veto para suprimir todo intento legislativo de prohibir o restringir este execrable comercio. Y para que a este conjunto de horrores no le falte un acto de tinte aún más distinguido, ahora incita a esas mismas personas a levantarse en armas entre nosotros, y a comprar la libertad de la cual los privó, asesinando al pueblo sobre el que también los impuso: así paga crímenes cometidos antes contra la libertad de un pueblo, con crímenes que los induce a cometer contra la vida de otro.”
La omisión de este párrafo ilustra cómo los ideales de libertad proclamados en 1776 quedaron limitados por intereses políticos y económicos, dejando sembrada una contradicción que marcaría profundamente la historia de la nación.
Referencias
Finkelman, P. (2015). Slavery and the Founders: Race and Liberty in the Age of Jefferson. Routledge.
Jefferson, T. (1776). Original Rough Draft of the Declaration of Independence. Library of Congress.
Lepore, J. (2018). These Truths: A History of the United States. W. W. Norton & Company.
Morris, R. B. (1973). The Forging of the Union, 1781–1789. Harper & Row.
Zinn, H. (2003). A People’s History of the United States. Harper Perennial Modern Classics.
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