Entre linajes y coronas, la historia de los reyes alemanes en Gran Bretaña revela un entramado de poder, política y cultura que transformó la identidad monárquica inglesa. Desde Hannover hasta Windsor, matrimonios estratégicos, guerras y decisiones parlamentarias marcaron la continuidad y adaptación de la corona. Este legado germánico, a menudo oculto tras nombres británicos, desafía nuestra percepción de la soberanía nacional. ¿Cómo influyó realmente Alemania en la formación de la monarquía británica? ¿Qué huellas de ese pasado persisten hoy en la realeza?


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Los Reyes Alemanes de Gran Bretaña: Un Legado Germánico en la Monarquía Británica


La Sucesión Tudor y el Ascenso de los Estuardo

La muerte de Isabel I en 1603 marcó el fin de la dinastía Tudor, una era de monarcas ingleses nativos que definieron la identidad nacional británica. Sin herederos directos, el trono pasó a Jacobo VI de Escocia, quien se convirtió en Jacobo I de Inglaterra, inaugurando la dinastía Estuardo. Esta transición unió las coronas de Inglaterra y Escocia, pero introdujo tensiones culturales y religiosas. Los Estuardo, de origen escocés, gobernaron hasta el siglo XVIII, enfrentando rebeliones y divisiones parlamentarias. La reina Ana, última soberana Estuardo, carecía de descendientes vivos en 1701, lo que obligó al Parlamento a buscar un heredero protestante para preservar la sucesión anglicana. Esta búsqueda llevó a Sofía de Wittelsbach, electora de Hannover, una princesa de origen bávaro con lazos Estuardo a través de su abuela, Isabel Estuardo. El Acta de Establecimiento de 1701 aseguró que solo protestantes pudieran heredar el trono, excluyendo a católicos y priorizando linajes germanos. Sofía, descendiente de Jacobo I, representaba una opción segura contra pretendientes jacobitas. Su muerte prematura en 1714 pavimentó el camino para su hijo, Jorge Luis, quien ascendió como Jorge I, iniciando la era de los reyes alemanes de Gran Bretaña.


La Casa de Hannover y sus Primeros Monarcas


Jorge I: El Inicio de la Influencia Germánica

Jorge I, elector de Hannover, asumió el trono británico en 1714 con escaso conocimiento del inglés y preferencia por sus dominios alemanes. Nacido en 1660 en Osnabrück, su reinado (1714-1727) se caracterizó por una administración delegada al Parlamento, fortaleciendo el sistema constitucional. Jorge I mantuvo matrimonios dentro de círculos germanos para consolidar alianzas en el Sacro Imperio Romano Germánico, reflejando cómo los reyes alemanes de Gran Bretaña priorizaban sus raíces continentales. Su corte, influida por costumbres hannoverianas, generó resentimientos entre la nobleza inglesa, que lo veía como un extranjero. Sin embargo, su gobierno estabilizó la nación tras las Guerras Jacobitas, promoviendo el protestantismo y el comercio. Las políticas de Jorge I sentaron las bases para una monarquía dual, donde Hannover y Gran Bretaña compartían soberano, un arreglo que duró hasta 1837.

Jorge II y la Consolidación del Poder

Sucesor de su padre, Jorge II (1727-1760) continuó la tradición de los reyes alemanes en Inglaterra, naciendo en Hannover y sirviendo en campañas militares germanas. Su reinado vio la expansión imperial británica, incluyendo victorias en la Guerra de Sucesión Austriaca. Jorge II se casó con Carolina de Ansbach, una princesa prusiana, reforzando lazos con principados alemanes. Este patrón de matrimonios endogámicos entre casas germanas mantuvo la tranquilidad en Hannover, pero distanció a la monarquía de sus súbditos británicos. La influencia alemana se extendió a la cultura cortesana, con compositores como Händel, de origen germano, prosperando en Londres. Jorge II fue el último monarca británico en liderar tropas en batalla, en Dettingen en 1743, destacando su herencia marcial alemana.

Jorge III: El Rey Farmer y las Tensiones Coloniales

Jorge III (1760-1820), primer monarca Hannover nacido en Inglaterra, intentó anglicanizar la dinastía, pero sus raíces germanas persistieron. Casado con Carlota de Mecklemburgo-Strelitz, otra princesa alemana, su largo reinado abarcó la pérdida de las colonias americanas y las Guerras Napoleónicas. Conocido como el “Rey Granjero” por su interés en la agricultura, Jorge III enfrentó crisis mentales que llevaron a regencias. Su énfasis en la moralidad protestante reflejaba influencias luteranas de Hannover. La Casa de Hannover, bajo estos soberanos, gobernó Gran Bretaña e Irlanda por más de un siglo, integrando elementos germanos en la identidad real británica.


Transición a la Casa de Sajonia-Coburgo y Gotha


Reina Victoria y el Matrimonio con Alberto

La era Hannover concluyó con la ascensión de Victoria en 1837, ya que las leyes sálicas excluían mujeres de heredar Hannover. Su matrimonio en 1840 con Alberto de Sajonia-Coburgo y Gotha, un príncipe alemán, introdujo una nueva dinastía. Alberto, nacido en Coburgo, influyó en reformas educativas y exposiciones industriales, como la Gran Exposición de 1851. Este enlace consolidó el origen alemán de la familia real británica, con Victoria promoviendo valores victorianos inspirados en la disciplina germana. Sus nueve hijos esparcieron sangre real alemana por Europa, ganándole el apodo de “Abuela de Europa”.

Eduardo VII: El Rey Bon Vivant

Eduardo VII (1901-1910), hijo de Victoria, inauguró la Casa de Sajonia-Coburgo y Gotha. Educado en tradiciones germanas, su reinado breve fomentó la Entente Cordiale con Francia, pero mantuvo lazos familiares con Alemania. Casado con Alejandra de Dinamarca, Eduardo VII navegó tensiones europeas, preparando el terreno para conflictos futuros.


Jorge V y el Impacto de la Primera Guerra Mundial


Matrimonio y Herencia Germánica

Jorge V (1910-1936), hijo de Eduardo, se casó con María de Teck en 1893, una princesa de linaje württembergiano nacida en Inglaterra. Este matrimonio, insistido por Victoria, perpetuó el origen alemán de la monarquía británica. María, descendiente del Ducado de Teck, encarnaba la fusión de identidades germano-británicas.

La Guerra y el Cambio de Nombre

El estallido de la Primera Guerra Mundial en 1914 enfrentó a primos: Jorge V y el káiser Guillermo II, ambos nietos de Victoria. La guerra resaltó contradicciones, con británicos luchando contra Alemania bajo una dinastía germana. Un bombardeo alemán en Londres el 13 de junio de 1917, usando aviones Gotha, mató a 162 personas, avivando el anti-germanismo. H. G. Wells criticó la corte como “extranjera y aburrida”, provocando la réplica airada de Jorge V: “Puedo ser aburrido, pero que me maldigan si soy extranjero”. Esto impulsó reformas.

Renuncia a Títulos Alemanes y Nacimiento de Windsor

El 17 de julio de 1917, Jorge V proclamó el cambio de nombre a Windsor, inspirado en el castillo real favorito de los Hannover. Títulos germanos como Sajonia-Coburgo y Gotha desaparecieron; Battenberg se convirtió en Mountbatten, y Teck en Cambridge. Parientes alemanes perdieron honores británicos, y la heráldica germana fue removida de escudos. Esta “purificación” respondió a presiones nacionalistas, anglicanizando la monarquía durante la Gran Guerra.


Legado Contemporáneo y Consortes Británicos


Jorge VI (1936-1952) introdujo una consorte escocesa, Isabel Bowes-Lyon, diluyendo influencias germanas. Sin embargo, Isabel II se casó en 1947 con Felipe Mountbatten, ex Battenberg, de padres germanos y linaje griego-danés. Felipe, príncipe de Grecia y Dinamarca, trajo de vuelta raíces alemanas. El actual rey Carlos III, descendiente directo, hereda este legado mixto, siendo más alemán en origen que británico, aunque el nombre Windsor perdura.

La caricatura “A Good Riddance” en Punch de 1917, mostrando a Jorge V barriendo títulos alemanes, simboliza esta transformación. Este episodio ilustra cómo conflictos globales remodelaron dinastías, fusionando identidades en la monarquía moderna.


Conclusión: Un Tapiz de Identidades Entrelazadas


La historia de los reyes alemanes de Gran Bretaña revela un tapiz de sucesiones, matrimonios y adaptaciones que forjaron la monarquía actual. Desde los Hannover hasta los Windsor, el origen germánico ha moldeado políticas, cultura y alianzas europeas. La Primera Guerra Mundial catalizó un cambio simbólico, pero el linaje perdura en la sangre real. Esta narrativa subraya la fluidez de las identidades nacionales, recordándonos que las dinastías trascienden fronteras. En una era globalizada, el legado de estos soberanos germanos enriquece la comprensión de la monarquía británica, uniendo pasado continental con presente insular en un equilibrio duradero.


Referencias:

Black, J. (2001). The Hanoverians: The history of a dynasty. Hambledon and London.

Bogdanor, V. (1995). The monarchy and the constitution. Oxford University Press.

Cannadine, D. (2008). Making history now and then: Discoveries, controversies and explorations. Palgrave Macmillan.

Longford, E. (1991). Victoria R.I.. Weidenfeld & Nicolson.

Ziegler, P. (1971). King Edward VIII: The official biography. Collins.


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