Entre los pliegues de la India antigua surge una obra que desafía reducciones superficiales: el Kamasutra, mucho más que un catálogo de posturas sexuales. Este tratado explora la ética, las relaciones humanas, la filosofía del placer y la armonía social, revelando una visión integral de la vida. ¿Cómo integrar el deseo y la responsabilidad en nuestra existencia cotidiana? ¿Qué lecciones sobre placer y equilibrio pueden iluminar nuestra comprensión moderna de la intimidad?
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El Kamasutra: Más Allá del Erotismo, un Tratado sobre el Arte de Vivir en la India Antigua
El Kamasutra representa uno de los textos más malinterpretados de la literatura clásica mundial. En el imaginario colectivo contemporáneo, esta obra antigua se ha reducido a una colección de posturas sexuales exóticas, una especie de manual erótico ilustrado destinado exclusivamente a la experimentación física. Esta percepción simplificada no solo empobrece la riqueza conceptual del texto original, sino que distorsiona completamente su naturaleza y propósito. Escrito entre los siglos I y VI d.C. por Vatsyayana, un erudito bráhmana cuya identidad histórica permanece envuelta en cierto misterio, el Kamasutra constituye en realidad un tratado filosófico y práctico sobre el arte de vivir plenamente en la sociedad de la India antigua. Su título mismo revela ambiciones más amplias que la mera descripción de técnicas eróticas: “Kama” refiere al placer sensual y al deseo como uno de los cuatro objetivos legítimos de la existencia humana en la filosofía hindú, mientras que “sutra” denota un conjunto de aforismos o principios condensados. El texto debe comprenderse, por tanto, como una guía integral para cultivar una dimensión fundamental de la experiencia humana: la capacidad de experimentar y proporcionar placer dentro de un marco ético y socialmente responsable.
Estructura y Contenido: Una Arquitectura Textual Compleja
La organización del Kamasutra refleja una ambición enciclopédica que trasciende ampliamente el ámbito erótico. La obra se estructura en treinta y seis capítulos distribuidos a lo largo de siete secciones principales, cada una dedicada a aspectos específicos de las relaciones humanas, la vida doméstica y la conducta social. Esta arquitectura textual revela inmediatamente que las técnicas sexuales representan solamente una fracción del contenido total, insertadas dentro de un marco conceptual mucho más vasto que aborda la totalidad de la experiencia relacional y doméstica. La primera sección, denominada Sadharana o “Principios Generales”, establece el fundamento filosófico de la obra y sitúa el placer sensual dentro del sistema tradicional de los cuatro objetivos vitales del hinduismo: dharma o rectitud moral, artha o prosperidad material, kama o placer sensual, y moksha o liberación espiritual. Esta contextualización inicial resulta crucial para comprender que Vatsyayana no concebía el placer como un fin aislado, sino como un componente integral de una vida equilibrada y éticamente fundamentada.
Las secciones subsiguientes exploran dimensiones específicas de las relaciones interpersonales con un nivel de detalle que sorprende por su exhaustividad. La segunda sección, Samprayogika, aborda el acto sexual propiamente dicho, incluyendo las famosas sesenta y cuatro posiciones amorosas que han captado desproporcionadamente la atención popular. Sin embargo, incluso esta sección técnica se presenta no como un catálogo mecánico de posibilidades físicas, sino como parte de una exploración más amplia de la compatibilidad, la comunicación y la satisfacción mutua entre amantes. La tercera sección, Kanya Samprayuktaka, examina el cortejo y la adquisición de una esposa, proporcionando orientación sobre cómo identificar parejas compatibles, ganarse la confianza de la familia de la novia y establecer los fundamentos de un matrimonio armonioso. Esta sección revela las complejas dinámicas sociales que gobernaban la formación de vínculos matrimoniales en la India antigua, donde las alianzas familiares, las consideraciones de casta y las expectativas sociales se entrelazaban con las preferencias individuales de formas que Vatsyayana intenta navegar pragmáticamente.
El Matrimonio y la Vida Doméstica: Responsabilidades y Armonía
La cuarta sección del Kamasutra, dedicada a los deberes y privilegios de las esposas, constituye un documento sociológico fascinante sobre las expectativas de género y las dinámicas de poder dentro del matrimonio en la sociedad hindú clásica. Vatsyayana delinea con considerable detalle las responsabilidades que recaían sobre las mujeres casadas, incluyendo la gestión del hogar, la supervisión de sirvientes, la administración de recursos domésticos y la creación de un ambiente armonioso para el esposo. Estos consejos prácticos abarcan aspectos sorprendentemente mundanos como la disposición óptima de los muebles en las habitaciones, la selección y preparación de alimentos, la organización de celebraciones y recepciones sociales, y el mantenimiento de jardines y espacios domésticos. Tal nivel de especificidad indica que el texto servía como una guía práctica genuina para la vida cotidiana, no meramente como una especulación filosófica abstracta. El consejo sobre habilidades femeninas resulta particularmente revelador de los valores culturales de la época: se esperaba que una mujer ideal dominara sesenta y cuatro artes auxiliares que incluían no solo actividades asociadas tradicionalmente con la feminidad como la cocina, el bordado y la música, sino también habilidades sorprendentemente diversas como el entrenamiento de aves, conocimientos básicos sobre estrategia militar, capacidad para resolver acertijos y enigmas, e incluso destreza en juegos de azar.
Esta amplitud de competencias esperadas sugiere una visión de la mujer ideal como un ser multifacético y altamente educado, capaz de participar en conversaciones intelectuales, entretener sofisticadamente a invitados y contribuir sustancialmente a la gestión del hogar. Simultáneamente, el texto no ignora las realidades de poder asimétricas que caracterizaban al matrimonio en la India antigua. Vatsyayana proporciona consejos estratégicos a las esposas sobre cómo mantener la atención y el afecto de sus esposos, cómo navegar situaciones de conflicto doméstico y cómo ejercer influencia dentro de las limitaciones estructurales de su posición social. Algunos pasajes incluso ofrecen orientación sobre cómo las esposas podrían gestionar situaciones en las que sus esposos mantenían concubinas o relaciones con cortesanas, reflejando las prácticas poligámicas que eran socialmente aceptables entre las clases privilegiadas. Esta franqueza respecto a realidades sociales complejas y a menudo incómodas distingue al Kamasutra de textos meramente prescriptivos; Vatsyayana parece interesado en proporcionar orientación práctica para navegar el mundo tal como existía, no solamente en describir un ideal inalcanzable.
Las Cortesanas y el Arte de la Seducción: Poder Femenino en la India Clásica
La quinta sección del Kamasutra, que examina la vida de las cortesanas, representa uno de los componentes más fascinantes y culturalmente reveladores de la obra. Las cortesanas ocupaban una posición social peculiar en la India antigua: aunque su profesión involucraba servicios sexuales, las más exitosas y prestigiosas eran mujeres altamente educadas, culturalmente refinadas y económicamente independientes que podían ejercer considerable influencia social. Vatsyayana dedica atención significativa a los métodos mediante los cuales estas mujeres podían atraer, retener y eventualmente separarse de sus clientes protectores, maximizando sus ganancias financieras mientras mantenían su reputación y autonomía. Los consejos incluyen estrategias psicológicas sofisticadas para despertar y mantener el interés masculino, técnicas para evaluar la solvencia económica y la generosidad de potenciales clientes, y métodos para extraerse de relaciones que habían dejado de ser beneficiosas sin provocar venganzas o pérdida de prestigio social. Esta sección revela dimensiones de agencia económica femenina que a menudo se pasan por alto en discusiones sobre las sociedades patriarcales antiguas.
Las cortesanas descritas en el Kamasutra no son víctimas pasivas de las circunstancias, sino actoras estratégicas que manipulaban conscientemente su atractivo físico, sus habilidades culturales y su inteligencia emocional para construir carreras económicamente lucrativas. El texto incluso proporciona orientación sobre cómo las cortesanas podían gestionar múltiples relaciones simultáneamente, balanceando las demandas de diferentes protectores mientras evitaban conflictos destructivos. Esta franqueza respecto a la manipulación calculada en las relaciones puede resultar incómoda para sensibilidades modernas, pero refleja un pragmatismo característico de la aproximación de Vatsyayana: reconocer que las relaciones humanas, particularmente aquellas que involucran disparidades de poder económico y social, inevitablemente contienen elementos de estrategia y cálculo. La historiadora Wendy Doniger ha argumentado persuasivamente que estos pasajes sobre cortesanas pueden interpretarse como una forma temprana de empoderamiento femenino, en la medida en que reconocen explícitamente la capacidad de las mujeres para ejercer poder mediante la inteligencia estratégica, incluso dentro de estructuras sociales que limitaban formalmente su autonomía.
La Sexualidad como Fin en Sí Misma: Una Revolución Conceptual
Uno de los aspectos más revolucionarios del Kamasutra para su contexto histórico radica en su afirmación explícita de que el placer sexual constituye un objetivo legítimo en sí mismo, no meramente un medio instrumental para la procreación. En muchas tradiciones religiosas y filosóficas antiguas, la sexualidad se justificaba exclusivamente por su función reproductiva; el placer asociado era, en el mejor de los casos, un incentivo biológico secundario, y en el peor, una tentación peligrosa que debía resistirse o minimizarse. Vatsyayana rompe decisivamente con esta perspectiva al situar el placer sensual como uno de los cuatro objetivos fundamentales y legítimos de la existencia humana. Esta posición no implica un hedonismo desenfrenado o irresponsable; por el contrario, el texto enfatiza repetidamente que la búsqueda del placer debe equilibrarse con las demandas del dharma o rectitud ética, y con las responsabilidades asociadas al artha o prosperidad material. El placer perseguido de manera que viole principios éticos fundamentales o que comprometa el bienestar material a largo plazo no constituye verdadero kama, sino una distorsión corrupta del mismo.
Esta matización resulta crucial para comprender la sofisticación filosófica del Kamasutra. Vatsyayana no celebra el placer por el placer mismo sin consideración de consecuencias, sino que propone una visión integrada de la vida humana donde el placer sexual, la rectitud moral y la prosperidad material se complementan y equilibran mutuamente. Un individuo que persigue el placer sexual mediante engaño, coerción o traición viola el dharma y, por tanto, no logra el verdadero kama. Similarmente, alguien que descuida completamente sus responsabilidades económicas en una búsqueda obsesiva de satisfacción erótica compromete el artha y, consecuentemente, socava las condiciones materiales necesarias para sostener relaciones placenteras a largo plazo. Esta visión holística anticipa de manera notable discusiones contemporáneas sobre sexualidad saludable que enfatizan la importancia del consentimiento, la comunicación, el respeto mutuo y la consideración de consecuencias a largo plazo. El reconocimiento explícito de que las mujeres, no solo los hombres, tienen derecho legítimo al placer sexual y deben ser consideradas como participantes activas cuya satisfacción importa, representa otro aspecto progresista del texto que lo distingue de muchas obras contemporáneas de otras tradiciones culturales.
Las Sesenta y Cuatro Posiciones: Contexto y Significado
Las sesenta y cuatro posiciones amorosas descritas en el Kamasutra han captado desproporcionadamente la imaginación popular, oscureciendo frecuentemente los aspectos más significativos de la obra. Es importante comprender estas descripciones dentro de su contexto textual apropiado: no constituyen el núcleo conceptual del Kamasutra, sino una aplicación específica de principios más generales sobre compatibilidad física, comunicación entre amantes y variedad en la expresión erótica. Vatsyayana organiza estas posiciones según clasificaciones sistemáticas basadas en factores como la altura relativa de los amantes, sus preferencias temperamentales y el grado de vigor físico requerido. Esta taxonomía refleja un impulso característicamente indio hacia la sistematización exhaustiva del conocimiento, similar al que observamos en otros dominios como la gramática, la lógica y la medicina ayurvédica. El objetivo no es prescribir que los amantes deban experimentar todas estas variaciones, sino proporcionar un repertorio amplio del cual las parejas pueden seleccionar según sus preferencias, capacidades físicas y circunstancias específicas.
Un aspecto frecuentemente pasado por alto es que el manuscrito original del Kamasutra no incluía ilustraciones. Las imágenes gráficas asociadas popularmente con el texto provienen de traducciones y adaptaciones posteriores, particularmente aquellas producidas durante el período mogol y colonial. Esta ausencia de ilustraciones en el texto original sugiere que Vatsyayana concebía su obra como un tratado técnico dirigido a lectores educados capaces de comprender descripciones textuales sin necesidad de representaciones visuales explícitas. La adición posterior de ilustraciones, aunque culturalmente fascinante por derecho propio, representa una transformación del carácter del texto, desplazándolo desde un registro más académico y filosófico hacia uno más accesible pero potencialmente más sensacionalista. Las descripciones de Vatsyayana enfatizan repetidamente la importancia de adaptar las prácticas eróticas a las preferencias y limitaciones individuales de los amantes, advirtiendo contra intentos forzados de realizar acciones físicamente incómodas o peligrosas simplemente por ambición de exhaustividad. Esta sensibilidad hacia el bienestar físico y emocional de los participantes refleja nuevamente la ética subyacente del texto, que privilegia el placer genuino y mutuamente satisfactorio sobre la mera exhibición de destreza técnica.
Estrategias de Seducción y Dinámicas de Poder
La sexta sección del Kamasutra aborda explícitamente las estrategias para seducir a otras personas, tanto dentro como fuera del matrimonio. Esta porción del texto resulta particularmente compleja desde perspectivas éticas contemporáneas, ya que incluye consejos sobre cómo los hombres casados pueden perseguir aventuras extramaritales y cómo las mujeres pueden ser persuadidas a participar en tales encuentros. Vatsyayana describe con considerable detalle psicológico los métodos mediante los cuales se puede despertar el interés romántico o sexual, identificar signos de receptividad, superar resistencias iniciales y consumar relaciones clandestinas mientras se minimizan riesgos sociales. Estos pasajes revelan una comprensión sofisticada de la psicología humana, particularmente de los mecanismos de atracción, los procesos de toma de decisiones en contextos románticos y las estrategias de manipulación emocional. Desde una perspectiva antropológica, estos capítulos proporcionan información valiosa sobre las realidades de las relaciones extramaritales en la India clásica, un tema que los textos normativos religiosos condenaban pero que evidentemente ocurría con suficiente frecuencia como para justificar orientación práctica.
La franqueza de Vatsyayana respecto a temas como el adulterio y la seducción plantea cuestiones interpretativas complejas. Algunos eruditos argumentan que el autor simplemente describía prácticas sociales existentes sin necesariamente endosarlas moralmente, adoptando una postura descriptiva más que prescriptiva. Otros sugieren que Vatsyayana, trabajando dentro de un marco filosófico que reconocía el deseo sexual como impulso humano fundamental, buscaba proporcionar orientación para gestionar este impulso de maneras que minimizaran el daño social, incluso cuando no pudiera eliminarse completamente. El texto incluye advertencias significativas sobre los peligros asociados con aventuras extramaritales, incluyendo riesgos de violencia, escándalo social y destrucción de relaciones valiosas, sugiriendo que Vatsyayana no romantizaba estos encuentros sino que intentaba que los lectores comprendieran plenamente sus potenciales consecuencias. Esta ambivalencia ética refleja tensiones inherentes en la filosofía del kama: si el placer sexual es reconocido como objetivo legítimo de la vida humana, ¿cómo debería navegarse cuando entra en conflicto con otros objetivos como el dharma o con compromisos sociales preexistentes?
Remedios y Fórmulas: Ciencia, Magia y Creencia Popular
La séptima y última sección del Kamasutra aborda diversos remedios, fórmulas y técnicas destinadas a aumentar el atractivo sexual, mejorar el desempeño erótico y resolver problemas específicos relacionados con la sexualidad. Esta porción del texto combina observaciones que podrían considerarse protocientíficas con prescripciones que reflejan claramente creencias mágicas o supersticiosas de la época. Vatsyayana describe preparaciones herbales destinadas a incrementar la virilidad masculina, ungüentos y cosméticos para mejorar la apariencia física, técnicas para aumentar las dimensiones de los órganos genitales y pociones supuestamente capaces de inspirar deseo amoroso en personas específicas. Algunas de estas recomendaciones tienen bases farmacológicas plausibles; ciertas hierbas mencionadas contienen compuestos que efectivamente pueden afectar la circulación sanguínea, los niveles hormonales o la sensibilidad cutánea. Otras prescripciones claramente reflejan pensamiento mágico, como fórmulas que supuestamente permitirían a un hombre conquistar a cualquier mujer que deseara o volverse invisible a los esposos celosos.
Esta mezcla de farmacología rudimentaria y pensamiento mágico resulta característica de los textos médicos y técnicos de muchas culturas antiguas, reflejando una etapa en el desarrollo del conocimiento humano donde la experimentación empírica, la especulación teórica y la creencia sobrenatural coexistían sin diferenciación clara. Para comprender apropiadamente esta sección, debemos evitar la tentación de juzgarla según estándares científicos modernos y reconocer que representaba el estado del conocimiento disponible en su contexto histórico. Lo significativo desde una perspectiva histórica y antropológica no es si estas fórmulas funcionaban según criterios contemporáneos de eficacia, sino qué revelan sobre las preocupaciones, ansiedades y aspiraciones relacionadas con la sexualidad en la India antigua. La prominencia de remedios para problemas como la impotencia, la eyaculación precoz o la falta de deseo sexual indica que estas dificultades eran reconocidas y consideradas suficientemente importantes como para justificar intervención terapéutica. El énfasis en mejorar el atractivo físico mediante cosméticos y perfumes refleja el reconocimiento de que la atracción sexual posee componentes culturales y estéticos que pueden cultivarse, no simplemente determinantes biológicos fijos.
Empoderamiento Femenino y Ambigüedades de Género
La cuestión de si el Kamasutra puede considerarse como un texto que promueve el empoderamiento femenino ha generado considerable debate académico. La historiadora Wendy Doniger ha argumentado que el texto contiene elementos que, interpretados dentro de su contexto histórico, representan reconocimientos notables de la agencia y los derechos femeninos. El reconocimiento explícito del derecho de las mujeres al placer sexual, la insistencia en que los hombres deben preocuparse activamente por la satisfacción de sus parejas femeninas, y las discusiones sobre técnicas específicas para asegurar el orgasmo femenino contrastan marcadamente con textos de muchas otras tradiciones culturales antiguas que ignoraban o negaban la sexualidad femenina. Adicionalmente, los consejos estratégicos proporcionados a las esposas sobre cómo influir en sus maridos y a las cortesanas sobre cómo maximizar su autonomía económica reconocen implícitamente que las mujeres poseen inteligencia, capacidad de planificación y aspiraciones propias que merecen respeto y atención.
Sin embargo, sería profundamente anacrónico caracterizar el Kamasutra como un texto feminista en cualquier sentido moderno del término. La obra acepta como marco fundamental estructuras sociales patriarcales donde las mujeres poseían menos poder formal, menores derechos legales y opciones de vida más circunscritas que los hombres. Las estrategias de empoderamiento femenino descritas en el texto operan primordialmente mediante la manipulación de relaciones con hombres, no mediante la transformación de estructuras sociales fundamentales. Las mujeres son aconsejadas sobre cómo influir, persuadir y manejar a los hombres, pero dentro de límites que aceptan la supremacía masculina formal como inevitable. Esta ambigüedad refleja las complejidades reales de las dinámicas de género en sociedades históricas: incluso dentro de sistemas patriarcales rígidos, las mujeres encontraban espacios para ejercer agencia, influencia y poder, aunque de formas diferentes a las que asumían los hombres. El Kamasutra documenta algunas de estas estrategias de poder informal, reconociendo realidades que los textos normativos más ideológicos frecuentemente ignoraban.
Legado e Interpretaciones Contemporáneas
El Kamasutra ha experimentado una historia de recepción extraordinariamente compleja que refleja cambiantes actitudes culturales hacia la sexualidad a lo largo de los siglos. Durante el período medieval y moderno temprano en la India, el texto mantuvo una presencia respetable como parte del corpus clásico de la literatura sánscrita, aunque principalmente entre élites educadas. La colonización británica introdujo una nueva dimensión de complejidad: los administradores y misioneros coloniales frecuentemente caracterizaban textos como el Kamasutra como evidencia de la supuesta depravación moral de la civilización india, utilizándolos para justificar la misión civilizadora colonial. Paradójicamente, fue un administrador colonial británico, Sir Richard Burton, quien produjo la primera traducción al inglés en 1883, aunque inicialmente circuló clandestinamente debido a leyes británicas contra la obscenidad. Esta traducción, a pesar de sus limitaciones filológicas y sus distorsiones interpretativas, introdujo el Kamasutra a audiencias occidentales, iniciando un proceso de popularización global que continuaría durante el siglo XX.
En décadas recientes, el Kamasutra ha sido simultáneamente comercializado como objeto de curiosidad erótica exótica y reevaluado por eruditos como documento histórico significativo que ilumina dimensiones de la vida social, las relaciones de género y las concepciones filosóficas en la India clásica. Esta doble existencia como texto académico y objeto de consumo popular ha generado tensiones interpretativas. Las ediciones comerciales frecuentemente enfatizan las dimensiones eróticas mediante ilustraciones provocativas y descripciones sensacionalistas, perpetuando la reducción del texto a un manual sexual. Simultáneamente, traducciones académicas rigurosas y estudios contextuales han revelado las dimensiones filosóficas, sociológicas y literarias más profundas de la obra. Esta divergencia refleja dinámicas más amplias en la recepción cultural de textos antiguos: cómo equilibramos la accesibilidad popular con la precisión académica, y cómo navegamos las tensiones entre los intereses comerciales de editores y los objetivos interpretativos de eruditos.
Conclusión: Una Ventana hacia la Complejidad Humana Universal
El Kamasutra de Vatsyayana representa mucho más que un catálogo de técnicas eróticas; constituye un documento extraordinariamente rico que ilumina las complejidades de la vida humana en la India clásica. A través de sus páginas descubrimos no solamente prácticas sexuales, sino sistemas completos de valores sociales, expectativas de género, dinámicas de poder, aspiraciones filosóficas y ansiedades psicológicas. El texto revela una civilización que reconocía el placer sensual como dimensión legítima de la existencia humana, que intentaba equilibrar impulsos individuales con responsabilidades sociales, y que poseía una comprensión sofisticada de la psicología del deseo, la atracción y la intimidad. Las ambigüedades y contradicciones del texto, lejos de constituir defectos, reflejan honestamente las tensiones inherentes en cualquier intento de sistematizar y proporcionar orientación sobre dominios de la experiencia humana tan complejos, diversos y emocionalmente cargados como la sexualidad y las relaciones interpersonales.
Para lectores contemporáneos, el Kamasutra ofrece perspectivas valiosas que trascienden su contexto histórico específico. Nos recuerda que las cuestiones fundamentales sobre cómo equilibrar placer y responsabilidad, cómo navegar dinámicas de poder en relaciones íntimas, cómo cultivar satisfacción mutua y cómo integrar la sexualidad dentro de una vida éticamente coherente no son inventos de la modernidad, sino preocupaciones humanas universales que las civilizaciones han abordado de formas culturalmente específicas a lo largo de milenios. La disposición de Vatsyayana a discutir francamente temas que muchas culturas envuelven en silencio o negación, su reconocimiento de la sexualidad femenina como merecedora de atención seria, y su insistencia en que el placer debe perseguirse con responsabilidad y consideración de consecuencias resuenan de manera notable con valores contemporáneos progresistas sobre sexualidad saludable. Simultáneamente, las limitaciones del texto, sus asunciones patriarcales y sus estrategias ocasionalmente manipuladoras nos recuerdan que ninguna obra humana trasciende completamente las limitaciones de su contexto histórico.
El Kamasutra permanece como testimonio de la capacidad humana para reflexionar sistemáticamente sobre las dimensiones más íntimas de la experiencia, combinando observación empírica, sistematización filosófica y orientación práctica en un proyecto intelectual que, dos milenios después, continúa fascinando, provocando e iluminando.
Referencias
Burton, R. F. (Trad.). (1883). The Kama Sutra of Vatsyayana. Londres: Kama Shastra Society.
Doniger, W., & Kakar, S. (Trads.). (2002). Kamasutra: A new complete English translation of the Sanskrit text. Oxford: Oxford University Press.
Chakraborty, S. R. (2016). Courtesans, concubines and the cult of female fidelity in ancient India: Reading the Kamasutra. Gender & History, 28(1), 1-21.
Upadhyaya, S. C. (1961). Kama in Indian literature. Bombay: Popular Prakashan.
Vanita, R. (2003). The Kamasutra: Its mystique, its influence. Journal of the History of Sexuality, 12(4), 598-608.
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