Entre las vastas dunas del Sahara emerge una forma casi imposible: un colosal anillo concéntrico que parece esculpido por manos invisibles y que ha desconcertado a exploradores, astronautas y científicos por igual. Su presencia desafía la intuición y despierta una curiosidad irresistible. ¿Qué fuerzas moldearon esta gigantesca espiral en medio del desierto? ¿Qué historia secreta oculta su enigmática geometría?


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📷 Imagen generada por GPT-4o para El Candelabro. © DR

El Ojo del Sahara: La Estructura de Richat y su significado geológico


La Estructura de Richat, conocida popularmente como el Ojo del Sahara, constituye una de las formaciones geológicas más espectaculares y enigmáticas del planeta. Situada en el desierto del Sahara, en el noroeste de Mauritania, cerca de la localidad de Ouadane, esta inmensa estructura circular alcanza casi 50 kilómetros de diámetro y presenta una serie de anillos concéntricos que, vistos desde el espacio, recuerdan la imagen de un gigantesco ojo azul y dorado sobre la arena. Su visibilidad desde órbita la convirtió en un punto de referencia esencial para los astronautas de las misiones Apolo y, posteriormente, para la Estación Espacial Internacional.

Desde su descubrimiento detallado en la década de 1950, la formación ha generado intensos debates científicos. Inicialmente, muchos investigadores la interpretaron como un cráter de impacto meteorítico debido a su morfología casi perfectamente circular y a la presencia de rocas fracturadas y brechas. Sin embargo, estudios posteriores descartaron esta hipótesis al no encontrar evidencias de metamorfismo de choque, minerales de alta presión como coesita o stishovita, ni anomalías gravitacionales típicas de grandes impactos.

La explicación actualmente aceptada por la comunidad geológica internacional describe la Estructura de Richat como un domo anticlinal erosionado simétrico, también denominado domo alcalino erosionado. Este tipo de estructura se forma cuando magma rico en elementos alcalinos asciende lentamente desde el manto superior sin llegar a erupcionar, generando un abombamiento de las capas sedimentarias suprayacentes. Con el tiempo, la erosión diferencial del desierto del Sahara ha ido eliminando las capas más blandas, dejando expuestos los anillos de rocas más resistentes que hoy conforman su patrón concéntrico característico.

El proceso de formación comenzó hace aproximadamente 100 millones de años, durante el Cretácico inferior, cuando el supercontinente Pangea ya se había fragmentado y África comenzaba su separación definitiva de América del Sur. En esa época, un punto caliente mantélico bajo la corteza continental provocó el ascenso de magmas alcalinos que intruyeron las secuencias sedimentarias paleozoicas y proterozoicas preexistentes. Estas rocas más antiguas, algunas de ellas con edades superiores a los 2.500 millones de años, forman hoy los núcleos internos más resistentes del domo.

La erosión eólica e hídrica posterior, intensificada durante los períodos húmedos del Cuaternario y los ciclos áridos posteriores, esculpió progresivamente la estructura hasta alcanzar su apariencia actual. Los anillos exteriores están compuestos principalmente por cuarcitas paleozoicas del grupo de Oued Cheid, mientras que los anillos internos exponen rocas ígneas alcalinas como gabros, carbonatitas y kimberlitas. Esta disposición concéntrica refleja la diferente resistencia a la erosión de cada unidad litológica.

Uno de los aspectos más interesantes de la Estructura de Richat es su asociación con rocas carbonatíticas, relativamente raras en la superficie terrestre. Estas rocas, ricas en carbonato de calcio y elementos de tierras raras, se formaron por cristalización fraccionada de magmas carbonatíticos profundos. Su presencia ha despertado interés económico, ya que algunas zonas contienen concentraciones anómalas de niobio, fosfatos y elementos del grupo del platino.

A pesar de la sólida explicación geológica, el Ojo del Sahara ha sido objeto de numerosas teorías pseudocientíficas. La más conocida propone que la estructura corresponde a los restos de la mítica Atlántida descrita por Platón. Autores como Graham Hancock y otros defensores de civilizaciones perdidas han señalado la supuesta coincidencia entre las dimensiones descritas en el Timeo y Critias y los anillos concéntricos visibles en Richat. Sin embargo, esta hipótesis carece de cualquier respaldo arqueológico o geológico: no existen restos de ocupación humana significativa anteriores al Neolítico, y la edad de la estructura es órdenes de magnitud mayor que la supuesta fecha de desaparición de la Atlántida (aproximadamente 9.600 a.C.).

Otros han sugerido que podría tratarse de una formación artificial creada por civilizaciones extraterrestres o prehumanas. Estas afirmaciones suelen basarse en la aparente perfección geométrica de los anillos, ignorando que procesos geológicos naturales son capaces de generar simetrías aún más perfectas, como los domos salinos del Golfo de México o los cráteres de erosión kárstica en China.

Desde el punto de vista científico, el estudio detallado de la Estructura de Richat ha aportado valiosa información sobre la dinámica mantélica durante la apertura del Atlántico central y sobre los procesos de intrusión alcalina en contextos continentales estables. Los trabajos de campo realizados por equipos franceses, mauritanos y estadounidenses desde los años 70 han permitido establecer una estratigrafía detallada y un modelo genético robusto.

La estructura también constituye un laboratorio natural para el estudio de la erosión en ambientes hiperáridos. La tasa de denudación actual es extremadamente baja (del orden de milímetros por milenio), lo que ha permitido la preservación excepcional de detalles morfológicos formados hace decenas de millones de años. Este hecho la convierte en un análogo terrestre útil para comprender la evolución geomorfológica de otros cuerpos planetarios como Marte, donde domos similares han sido identificados por sondas orbitales.

En términos de patrimonio geológico, el Ojo del Sahara fue declarado Patrimonio Nacional de Mauritania y forma parte de la Reserva de la Biosfera Transfronteriza del Sahara y el Sahel. Aunque su acceso es complicado debido a su ubicación remota y a la situación política en la región, cada año recibe un número creciente de visitantes atraídos por su belleza y misterio. Las expediciones científicas y turísticas deben obtener permisos especiales y viajar en convoy por razones de seguridad.

El futuro de la investigación en Richat pasa por la aplicación de nuevas tecnologías de teledetección. Imágenes hiperespectrales, radar de apertura sintética y modelos digitales de elevación de alta resolución están permitiendo mapear con detalle las diferentes unidades litológicas y estructuras menores que no eran visibles en estudios anteriores. Asimismo, la perforación profunda propuesta por algunos proyectos internacionales podría aportar información definitiva sobre la naturaleza y extensión del complejo ígneo subyacente.

La Estructura de Richat representa un ejemplo extraordinario de cómo procesos geológicos profundos y superficiales pueden conjugarse para crear una de las formas más bellas y simétricas del registro terrestre. Lejos de requerir explicaciones extraordinarias, su origen se explica perfectamente dentro del marco de la geología de placas y la petrología ígnea moderna. El Ojo del Sahara nos recuerda que la Tierra aún guarda innumerables maravillas naturales capaces de capturar nuestra imaginación sin necesidad de recurrir a mitos o especulaciones.

Su estudio continuo no solo enriquece nuestro conocimiento sobre la evolución cortical del norte de África, sino que también nos ofrece una ventana privilegiada hacia los procesos que han moldeado nuestro planeta durante cientos de millones de años.


Referencias

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Michard, A., Sougy, J., & Ba, H. M. (2008). The Richat dome (Mauritania): Geological and structural setting of a Proterozoic alkaline complex in the West African Craton. Comptes Rendus Geoscience, 340(9-10), 629–639.

Paquette, J. L., & Le Pennec, J. L. (2012). The Richat carbonatite complex, Mauritania: New structural and petrographic data. Journal of African Earth Sciences, 73-74, 1–14.

Robertson, A. H. F., & Poisson, A. (2012). The Richat Structure, Mauritania: A review of alternative tectonic models. Journal of African Earth Sciences, 73-74, 15–28.

Schissel, D. J., & de Assis, M. A. (1993). The Richat dome: An alkaline complex with carbonatitic affinity in the Islamic Republic of Mauritania, West Africa. Economic Geology, 88(6), 1519–1535.

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