Entre los relatos consagrados de la independencia estadounidense se esconde una trama silenciosa que alteró el equilibrio del Atlántico: la intervención estratégica de España y la audacia de Bernardo de Gálvez. Mientras la narrativa oficial exalta a Washington y a Francia, ¿qué fuerzas ocultas moldearon realmente el desenlace del conflicto? ¿Y por qué su huella permanece casi borrada en la memoria colectiva?
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📷 Imagen generada por GPT-4o para El Candelabro. © DR
Bernardo de Gálvez y la participación decisiva de España en la independencia de Estados Unidos
La Guerra de Independencia de Estados Unidos suele narrarse como una epopeya protagonizada por los Padres Fundadores, reforzada por la ayuda francesa y coronada por la gestión militar de George Washington. Sin embargo, detrás de esta narrativa canónica existe otra historia menos visible pero históricamente verificable: el papel crucial que desempeñó España, y especialmente Bernardo de Gálvez, en la victoria de las Trece Colonias. Este ensayo analiza con rigor documental la intervención española, sus motivaciones geopolíticas, sus aportes militares y logísticos y las razones por las cuales esta participación ha sido minimizada en la historiografía popular. A través de un examen crítico y académico, se reconstruye el verdadero alcance de una contribución que, aunque esencial, fue deliberadamente discreta.
Contexto internacional de la guerra
La independencia estadounidense no se gestó en un vacío político, sino en un complejo tablero geoestratégico dominado por las rivalidades europeas. A mediados del siglo XVIII, el Imperio Británico había desplazado a Francia y España en varios territorios, consolidando un poder que inquietaba a ambas potencias borbónicas. Desde el inicio de la rebelión, la Corona española siguió con atención la crisis colonial, consciente de que cualquier debilitamiento británico ampliaría su influencia en América. Aunque España no compartía las ideas republicanas de los insurgentes, comprendía que apoyar la independencia era un modo indirecto de recuperar posiciones geopolíticas perdidas durante la Guerra de los Siete Años.
La ayuda secreta española
Antes de participar abiertamente en la guerra, España asistió a los rebeldes mediante un sistema de apoyo clandestino diseñado para evitar represalias diplomáticas. A través de la compañía ficticia Roderique Hortalez & Co., sostenida por Francia y España, se enviaron cargamentos de pólvora, fusiles, uniformes, medicinas y fondos que resultaron decisivos en las primeras campañas. Los registros del Congreso Continental muestran que buena parte de la pólvora utilizada en la victoria de Saratoga procedía de suministros españoles llegados por Nueva Orleans y La Habana. Este apoyo logístico permitió que el ejército continental mantuviera la resistencia en momentos de extrema precariedad.
Motivaciones de la monarquía española
Aunque hoy se asocia esta ayuda con un gesto de solidaridad internacional, la Corona española actuó por razones eminentemente estratégicas. Carlos III buscaba reducir el poder británico en América del Norte y recuperar territorios perdidos, especialmente Florida. Asimismo, España pretendía proteger el comercio atlántico y asegurar la navegación en el Golfo de México. Estas motivaciones no restan mérito a su intervención, pero explican el carácter prudente y reservado con que la monarquía manejó su política exterior. La colaboración se concibió como un instrumento pragmático al servicio de la estabilidad imperial, no como un respaldo ideológico a la causa estadounidense.
Bernardo de Gálvez: formación y ascenso
Bernardo de Gálvez, nacido en Macharaviaya en 1746, provenía de una familia vinculada al servicio de la Corona. Tras experiencias militares en Portugal, Francia y México, fue designado gobernador de Luisiana en 1777. Su conocimiento del territorio, su habilidad diplomática con las diversas comunidades locales y su carisma personal lo convirtieron en una figura clave para la estrategia española. Gálvez comprendió que el control del Mississippi era vital para frenar a los británicos y apoyar indirectamente a los insurgentes. Su visión estratégica trascendió las instrucciones iniciales y lo llevó a emprender acciones que marcarían el curso de la guerra en el sur.
La campaña del Mississippi
Desde Nueva Orleans, Gálvez organizó operaciones para expulsar a los británicos del valle del Mississippi. A pesar de huracanes, enfermedades y carencias materiales, logró conquistar fortificaciones clave como Manchac, Baton Rouge y Natchez. Con estos avances aseguró el control fluvial y desarticuló las comunicaciones británicas hacia el interior del continente. La campaña fortaleció la posición española en el Golfo de México y abrió un corredor estratégico por el que se canalizaron suministros hacia los rebeldes. La documentación militar de la época muestra que este control territorial debilitó significativamente las capacidades británicas en todo el frente meridional.
La toma de Mobile y el cerco de Pensacola
Tras fortalecer Nueva Orleans y asegurar el Mississippi, Gálvez dirigió su atención hacia Mobile, que cayó en 1780 tras una operación combinada desde La Habana. Su objetivo final era Pensacola, la mayor base británica en la región. La campaña de Pensacola, iniciada en 1781, fue una de las operaciones más complejas de la guerra. Gálvez dirigió personalmente el ataque, sorteando tormentas, explosiones accidentales y desacuerdos entre mandos. La victoria del 8 de mayo de 1781 aseguró el control español del Golfo, cortó las líneas de suministro británicas y consolidó un frente aliado decisivo que complementó la presión franco-estadounidense en el Atlántico.
Relaciones entre Gálvez y los líderes estadounidenses
A pesar de que Gálvez y Washington nunca combatieron lado a lado, existió entre ellos un reconocimiento tácito de la importancia estratégica mutua. Washington elogió la entrada de España en la guerra y reconoció la magnitud de las victorias de Gálvez en el sur. Del mismo modo, varios delegados del Congreso Continental destacaron el valor de la coordinación marítima hispana desde el Caribe. No obstante, las líneas de acción no siempre fueron convergentes, pues España priorizaba sus propios objetivos territoriales. Aun así, la cooperación indirecta produjo un efecto sinérgico que contribuyó al éxito de la independencia.
Impacto de la intervención española en la derrota británica
El aporte español, tanto logístico como militar, debilitó a los británicos en varios frentes simultáneos. La pérdida del Golfo de México y del valle del Mississippi restringió la capacidad británica de transportar tropas, armas y provisiones hacia las Carolinas y Georgia. Asimismo, la presencia española en el Caribe obligó a Gran Bretaña a dividir sus fuerzas navales, reduciendo la presión sobre la costa este. De este modo, las campañas de Gálvez no solo ampliaron el poder hispano, sino que facilitaron indirectamente la victoria franco-estadounidense en Yorktown, punto de inflexión que abrió el camino hacia la paz.
Razones del silenciamiento histórico
Pese a la evidencia documental, el papel español quedó relegado en la memoria colectiva estadounidense. Varias razones explican esta omisión: primero, España mantuvo en secreto muchos de sus aportes para evitar estimular movimientos independentistas en sus propias colonias. Segundo, la narrativa nacional estadounidense privilegió historias centradas en la autosuficiencia patriótica y en figuras como Lafayette, más cercanas a su imaginario republicano. Tercero, las tensiones posteriores entre Estados Unidos y España por Florida y el control del Caribe generaron una historiografía que tendió a minimizar las contribuciones hispanas. Esta combinación de factores produjo un vacío narrativo difícil de revertir.
Legado y reinterpretación contemporánea
En las últimas décadas, historiadores de ambos países han revisado el papel de España y de Gálvez, reconociendo la importancia estratégica de sus campañas. En 2014, el Congreso estadounidense otorgó a Gálvez el título de Ciudadano Honorario, una distinción excepcional concedida a muy pocas figuras históricas. Este reconocimiento simboliza un cambio en la comprensión del proceso independentista y reafirma la necesidad de incluir la intervención española en la narrativa general de la revolución. La reevaluación del legado de Gálvez permite también comprender mejor la naturaleza internacional del conflicto y la complejidad de las alianzas que lo hicieron posible.
Conclusión
La independencia de Estados Unidos fue el resultado de una serie de dinámicas militares, diplomáticas y geopolíticas que trascendieron ampliamente el territorio de las Trece Colonias. En este contexto, la participación de España —a través de su política de ayuda secreta y de las campañas de Bernardo de Gálvez— desempeñó un papel determinante, aunque muchas veces invisibilizado. Sin ser el “salvador único” de la revolución, Gálvez contribuyó de manera decisiva al debilitamiento británico y a la consolidación del frente aliado. Su legado, hoy reivindicado, invita a reconsiderar la independencia estadounidense como un acontecimiento global en el que España fue protagonista silenciosa pero esencial.
Referencias (APA)
Hoffman, P. E. (2010). Florida’s Frontiers. Indiana University Press.
Kamen, H. (2003). Empire: How Spain Became a World Power, 1492–1763. HarperCollins.
Pérez, L. A. (2008). Cuba and the United States: Ties of Singular Intimacy. University of Georgia Press.
Rodríguez, M. J. (1998). Spain and the Independence of the United States. University of New Mexico Press.
Thomas, H. (2003). Rivers of Gold: The Rise of the Spanish Empire. Random House.
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