Entre los salones dorados de la Europa del siglo XVIII y los invernaderos humeantes de la aristocracia, una fruta tropical se erigió como emblema de poder, lujo y dominio sobre la naturaleza. La piña, rara y costosa, condensó ambiciones imperiales, avances botánicos y jerarquías sociales, convirtiéndose en objeto de deseo, exhibición y prestigio. ¿Cómo una fruta llegó a valer más que una casa? ¿Qué nos revela su historia sobre el lujo y el poder en la Europa moderna?
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📷 Imagen generada por DOLA AI para El Candelabro. © DR
La Piña: Símbolo de Lujo y Poder en la Europa del Siglo XVIII
¿Alguna vez se ha preguntado cómo una fruta tropical como la piña pudo convertirse en un emblema de opulencia y distinción social en la Europa de la Edad Moderna? Originaria de las regiones tropicales de América del Sur, la piña, conocida científicamente como Ananas comosus, fue descubierta por los europeos durante las expediciones de Cristóbal Colón en 1493. En su segundo viaje, Colón encontró esta fruta en la isla de Guadalupe, donde los indígenas la cultivaban. Impresionado por su sabor dulce y aroma exótico, llevó especímenes de regreso a España, aunque solo uno sobrevivió el trayecto. Presentado a los reyes Fernando e Isabel, la piña recibió aprobación real, descrita por cronistas como Pedro Mártir de Anghiera como superior a cualquier otra fruta conocida. Este encuentro inicial marcó el comienzo de una fascinación que transformaría la piña en un objeto de deseo entre la élite europea, simbolizando no solo exotismo, sino también el poderío colonial y la capacidad para dominar la naturaleza a través de innovaciones hortícolas. En el siglo XVI, menciones en literatura inglesa y francesa la presentaban como “ananas”, evocando tierras lejanas y riquezas incalculables.
Pero, ¿qué factores hicieron que la piña en el siglo XVIII alcanzara precios astronómicos, superando incluso el costo de una vivienda modesta? La escasez era clave: transportar piñas frescas desde las Américas implicaba largos viajes marítimos, donde la mayoría se pudría antes de llegar. En Inglaterra y los Países Bajos, intentos tempranos de cultivo fallaban por el clima frío, hasta que innovaciones como invernaderos calentados permitieron su producción local. Figuras como Pieter de la Court van der Voort en Holanda experimentaron con métodos en el siglo XVII, publicando tratados sobre cultivo en 1737. Su trabajo inspiró a jardineros como Henry Telende, quien en 1714 refinó técnicas usando coronas y brotes en contenedores con corteza de curtidor para generar calor. Estos avances, detallados por Richard Bradley en 1721, desataron la “manía de la piña”, donde nobles competían por cultivarlas en “piñeras” especializadas. El rey Carlos II de Inglaterra, en 1668, sirvió una en una cena diplomática, inmortalizada en pinturas como la de Hendrick Danckerts, donde se le presenta una piña cultivada localmente, aunque probablemente importada y madurada en Dorney Court.
Considere ahora el esfuerzo económico detrás del cultivo de piñas en Europa: ¿por qué valía la pena invertir fortunas en una sola fruta? Construir un invernadero en la década de 1760 costaba alrededor de 150 libras esterlinas, equivalente a unos 28.000 dólares actuales, sin contar el mantenimiento anual con carbón y mano de obra especializada. Cada piña producida requería años de cuidado, con riesgos como humos tóxicos o incendios. En Inglaterra, un ejemplar con hojas podía valer 60 libras, comparable a 11.000 dólares hoy, haciendo que poseer una fuera un lujo reservado para la aristocracia. Reyes como Luis XV de Francia, quien las cultivaba en Versalles desde 1733, o Catalina la Grande en Rusia, las usaban para afirmar su estatus. En banquetes, la piña no se consumía inmediatamente; se exhibía como centro de mesa, rodeada de frutas menores, para admiración de los invitados. Esta práctica reflejaba el simbolismo de la hospitalidad, donde la piña representaba bienvenida y generosidad, influenciada por asociaciones coloniales americanas donde se usaba en edredones y patrones de “cabaña de troncos” variados como “piña”.
¿Se imagina alquilando una fruta para impresionar en una fiesta? En el siglo XVIII, esta era una realidad común entre la burguesía ascendente. Dado su alto costo, tiendas especializadas en Londres y París permitían rentar piñas por una noche, llevándolas a eventos sociales para simular riqueza. Una vez usada, se devolvía para otro alquiler, circulando entre mansiones hasta que se pudría. Casos judiciales, como el de 1807 en Old Bailey, donde un ladrón fue condenado a siete años de deportación por robar siete piñas, ilustran su valor. En literatura, expresiones como “una piña del mejor sabor” en obras de Richard Sheridan o adaptaciones de Jane Austen denotaban excelencia y refinamiento. La piña como estatus social se extendía a la moda: mujeres incorporaban motivos en peinados, y artesanos producían vajillas, moldes para gelatina y teteras en forma de piña por firmas como Wedgwood y Minton. Esta omnipresencia cultural subrayaba cómo la piña encarnaba el triunfo del imperialismo europeo, conectando continentes a través del comercio y la botánica.
Reflexione sobre cómo la arquitectura europea incorporó la piña como símbolo perdurable de poder: ¿por qué adornar edificios con esta fruta exótica? Desde el siglo XVIII, motivos de piña aparecieron en finiales de iglesias como San Pablo en Londres o San Juan Evangelista, adaptando antiguos conos de pino romanos. En Escocia, el conde de Dunmore construyó en 1761 el “Dunmore Pineapple”, un pabellón con una cúpula en forma de piña gigante, fusionando funcionalidad hortícola con ostentación. En las colonias americanas, desde los años 1730, se usaba en postes de puertas, platería y cerámica, simbolizando hospitalidad en Williamsburg y Nueva Inglaterra. George Washington importaba cantidades del Caribe, y Thomas Jefferson disfrutaba pudines de piña. En el siglo XIX, el revival colonial amplificó estos motivos en muebles neoclásicos con tallas de piña en patas y remates. Esta integración arquitectónica no solo decoraba, sino que comunicaba estatus social y conexiones globales, haciendo de la piña un ícono atemporal en el diseño.
Pero, ¿qué llevó al declive de la piña como símbolo de lujo exclusivo en el siglo XIX? La revolución industrial y los barcos de vapor facilitaron importaciones masivas desde colonias, reduciendo precios drásticamente. Lo que costaba fortunas ahora se vendía por peniques en mercados, accesible incluso para clases trabajadoras. En Inglaterra, variedades como la Smooth Cayenne y Jamaica Queen dominaron, mientras otras se extinguieron por selección para enlatado. James Dole, en 1900, fundó plantaciones en Hawái, produciendo el 75% mundial, democratizando la fruta. La élite entonces viró a otros lujos, como el apio. Sin embargo, remanentes persisten: en jardines como los Perdidos de Heligan en Cornualles, donde cultivar una piña toma siete años y cuesta más de 1.000 libras, o en regalos reales como el dado a la reina Isabel II. Satíricos criticaban esta “democratización” como exceso progresista, pero marcó la transición de la piña de rareza a comodidad cotidiana.
Así pues, ¿no invita la historia de la piña a reflexionar sobre cómo objetos cotidianos pueden encapsular eras de cambio social y económico? Desde su llegada como trofeo colonial hasta su rol como emblema de hospitalidad y poder, la piña en el siglo XVIII ilustró las dinámicas del lujo en Europa, donde la innovación hortícola y el comercio global definieron estatus. Su cultivo en piñeras no solo avanzó la tecnología de invernaderos, precursora de conservatorios modernos, sino que simbolizó el dominio humano sobre la naturaleza. Aunque hoy es ubiquitous y asequible, su legado en arquitectura, arte y cultura perdura, recordándonos la fugacidad del lujo.
Esta evolución subraya cómo símbolos de exclusividad se transforman con el progreso, invitando a cuestionar qué objetos contemporáneos podrían seguir un camino similar. Al final, la piña nos enseña que el verdadero valor reside no en el costo, sino en las narrativas humanas que teje a lo largo de la historia.
Referencia
Morton, B. (2020). The rise, fall, and rise of the status pineapple. BBC News.
Debczak, M. (2023). The super luxe history of pineapples—and why they used to cost $8000. Mental Floss.
Wikipedia contributors. (2024). Pineapple mania. In Wikipedia, The Free Encyclopedia.
Smithsonian Libraries. (2021). The prickly meanings of the pineapple. Smithsonian Libraries and Archives.
Historic Mysteries Staff. (2022). Why did pineapples become a status symbol in 18th century England? Historic Mysteries.
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