Entre los callejones húmedos del Londres victoriano y el humo persistente de sus mataderos surgió un oficio improbable: el Cat’s Meat Man, vendedor ambulante de carne para gatos. Lejos de ser una curiosidad pintoresca, encarnó la intersección entre economía informal, urbanización acelerada y transformación del vínculo humano-animal. ¿Qué revela este comercio olvidado sobre la sociedad industrial? ¿Y qué nos dice sobre el origen del mercado moderno de mascotas?


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📷 Imagen generada por DOLA AI para El Candelabro. © DR

El Oficio del Cat’s Meat Man: Economía Informal y Sociedad Felina en el Londres Victoriano


Introducción: Un Fenómeno Olvidado de la Historia Urbana

El estudio de las economías informales del siglo XIX ofrece perspectivas fundamentales sobre la evolución de las sociedades urbanas modernas. Entre los oficios más singulares y documentados de la Inglaterra victoriana destaca el del Cat’s Meat Man, figura proletaria encargada de la distribución de alimentos para felinos domésticos. Este ensayo examina las dimensiones históricas, económicas y socioculturales de esta profesión, contextualizando su surgimiento, consolidación y eventual desaparición. La investigación se fundamenta en fuentes primarias contemporáneas, particularmente en los estudios sociológicos de Henry Mayhew, pionero en el análisis de las clases trabajadoras londinenses. El objetivo es comprender cómo un oficio aparentemente marginal ilustra procesos más amplios de urbanización, domesticación animal y transformación de los mercados de consumo.

La relevancia académica de este tema trasciende la mera curiosidad histórica. El vendedor de carne para gatos victoriano representa uno de los primeros ejemplos documentados de especialización comercial en el cuidado de mascotas, anticipando en décadas la industria moderna de alimentos para animales de compañía. Asimismo, permite analizar las redes de solidaridad interespecie en contextos de pobreza urbana, donde la alimentación de animales callejeros coexistía con la lógica mercantil. Este fenómeno, conocido en la historiografía anglosajona como cat’s meat trade, constituye un campo fértil para la intersección entre historia social, estudios urbanos y historia ambiental.


Contexto Histórico: La Domesticación del Gato en la Era Victoriana


De cazador de roedores a mascota de status

La transformación del gato doméstico durante el siglo XIX constituye un proceso central para comprender el surgimiento del oficio. Durante la mayor parte de la historia inglesa, los felinos desempeñaron funciones utilitarias predominantemente ligadas al control de plagas. Sin embargo, a partir de la segunda mitad del siglo XIX, especialmente en el contexto de la Reina Victoria y sus mascotas, estos animales experimentaron una progresiva reconversión simbólica hacia la categoría de “compañeros de hogar”. Este cambio de percepción generó demandas específicas de alimentación que el mercado formal no satisfacía de manera inmediata.

La industrialización victoriana transformó radicalmente los patrones de vida urbana. La concentración poblacional en ciudades como Londres, que superó los dos millones de habitantes durante este período, creó condiciones densas donde la figura del gato como cazador autónomo resultaba insuficiente para las expectativas de las clases medias emergentes. Simultáneamente, la proliferación de mataderos y la disponibilidad de subproductos cárnicos —particularmente carne de caballo— proporcionaron la materia prima necesaria para el desarrollo de este nicho comercial. La economía informal londinense absorbió estas presiones mediante la creación de un sistema de distribución especializado.

La documentación etnográfica de la época revela que esta transición no fue uniforme. Mientras algunos sectores burgueses ya consideraban al gato como un miembro más de la familia, amplios estratos proletarios mantenían relaciones instrumentales con los animales. Esta dualidad quedó reflejada en la propia estructura del oficio de Cat’s Meat Man, que simultáneamente servía a clientes pagantes y mantenía prácticas filantrópicas hacia la población felina sin dueño. La complejidad de estas dinámicas sociales exige un análisis que trascienda las categorías económicas rígidas.


La Estructura del Oficio: Organización y Prácticas Laborales


Rutas, pregoneros y economías de escala

El funcionamiento del comercio de carne para gatos en el Londres victoriano presentaba características de formalidad sorprendentes para un sector informal. Según los registros sociológicos de la época, existían aproximadamente mil vendedores de carne para gatos operando en la capital británica durante la década de 1850. Cada operador poseía una ruta asignada, denominada “walk”, que recorría de manera regular y predecible. Esta organización territorial permitía establecer relaciones comerciales estables con los clientes, quienes conocían los horarios de paso de su proveedor habitual.

La logística del Cat’s Meat Man implicaba desplazamientos a pie empujando carritos de madera cargados con vísceras de caballo ensartadas en brochetas. El peso de estas cargas podía alcanzar los cincuenta kilogramos, exigiendo resistencia física considerable. Los vendedores desarrollaban códigos sonoros específicos —gritos como “ME-AT!” o “CA-DOE-MEE!”— que funcionaban como señales de identificación para los felinos. La respuesta de estos animales, descrita en fuentes primarias como inmediata y casi militarmente organizada, sugiere niveles de condicionamiento que intrigaron a observadores contemporáneos.

El aspecto económico del oficio revela márgenes reducidos pero estabilidad relativa. La carne de caballo, proveniente de animales de tiro descartados por edad o lesiones, se adquiría a precios mínimos en mataderos. La venta se realizaba en porciones de medio penique, lo que permitía el acceso incluso a hogares de modestos recursos. Algunos historia del Cat’s Meat Man victoriano documentan casos de acumulación moderada, como el vendedor que falleció poseyendo cuarenta y cinco libras en efectivo y ochenta y cinco escondidas en su cobertizo. Sin embargo, la mayoría operaba en condiciones de subsistencia precaria.


Dimensiones Sociales y Culturales


Solidaridad interespecie en el Londres del siglo XIX

Más allá de su función comercial, el oficio del Cat’s Meat Man encarnaba formas de organización social que trascendían la mera transacción económica. Los vendedores mantenían relaciones de clientela personalizada, conociendo no solo a los propietarios sino a los propios animales por nombre y preferencias alimentarias. Este conocimiento tácito, acumulado mediante la repetición de rutas, generaba vínculos de confianza que estabilizaban el negocio a largo plazo. La cultura victoriana de cuidado animal, aunque contradictoria en muchos aspectos, encontró en estos operarios agentes de implementación práctica.

La dimensión filantrópica del oficio resulta particularmente significativa. Numerosos testimonios históricos del Cat’s Meat Man documentan la práctica consistente de alimentar gratuitamente a gatos sin dueño. Esta conducta, aparentemente irracional desde una perspectiva estrictamente mercantil, respondía a códigos de solidaridad comunitaria y, posiblemente, a consideraciones pragmáticas relativas al control de plagas. Los vendedores reconocían que una población felina saludable beneficiaba al conjunto del vecindario, estableciendo así una forma primitiva de gestión ambiental colectiva.

La representación cultural de estos trabajadores oscilaba entre el humor y la empatía. La prensa ilustrada de la época, como The Illustrated Police News, documentaba sus peripecias con mezcla de curiosidad y condescendencia. En 1901, la celebración de una cena anual para doscientos cincuenta vendedores en Holborn, presidida por el renombrado ilustrador de gatos Louis Wain, evidencia el reconocimiento social del oficio. Este evento, lejos de ser mera anécdota, revela la consolidación de una identidad profesional con capacidad de autoorganización.


Crisis y Desaparición: La Industrialización del Alimento para Mascotas


De la economía ambulante al capitalismo de consumo

La primera mitad del siglo XX presenció la progresiva erosión del oficio del Cat’s Meat Man. La Primera Guerra Mundial constituyó un punto de inflexión crítico: la requisición masiva de caballos para el esfuerzo bélico redujo drásticamente la disponibilidad de materia prima, encareciendo los costos de operación. Simultáneamente, las transformaciones en los hábitos de consumo y la emergencia de la industria manufacturera de alimentos para mascotas desplazaron la lógica de distribución ambulante hacia modelos centralizados.

La evolución de la alimentación felina durante este período ilustra procesos más amplios de modernización capitalista. Las primeras fábricas de pienso industrial, aparecidas en las décadas de 1920 y 1930, ofrecían productos estandarizados que competían en precio y conveniencia con el sistema de distribución tradicional. La transición no fue inmediata: durante años coexistieron ambos sistemas, pero la tendencia era irreversible. La historia de los vendedores de comida para gatos en Londres concluye simbólicamente cuando los últimos operarios abandonaron sus rutas, absorbidos por nuevas formas de empleo urbano o jubilados sin relevo generacional.

La desaparición del oficio no implicó, sin embargo, el fin de la preocupación por la alimentación felina. Por el contrario, la industria moderna del pienso para mascotas heredó y amplificó la lógica de especialización que los vendedores ambulantes habían establecido. Lo que cambió fue la mediación: donde antes existía una relación interpersonal directa entre proveedor y animal, ahora se interponían cadenas de producción industrial, marketing corporativo y distribución masiva. Esta transformación encapsula la transición de las economías de proximidad hacia las economías de escala características del siglo XX.


Reflexiones Finales: Legados y Pertinencias Contemporáneas


El estudio del Cat’s Meat Man victoriano ofrece lecciones múltiples para la comprensión de nuestras sociedades actuales. En primer lugar, evidencia que la “economía del cuidado” de animales de compañía no es una invención del capitalismo tardío, sino que tiene raíces profundas en prácticas proletarias del siglo XIX. Los vendedores de carne para gatos construyeron, sin proponérselo explícitamente, las bases de un mercado que hoy mueve miles de millones de dólares anuales. Su historia es, en este sentido, una historia de innovación económica desde abajo.

En segundo lugar, el oficio ilustra la complejidad de las relaciones humano-animales en contextos urbanos densos. La domesticación del gato en la era victoriana no fue un proceso unidireccional de “civilización” del animal, sino una negociación constante donde los felinos mantuvieron agencia significativa. La respuesta inmediata de los gatos al pregon del vendedor, su capacidad para distinguir entre proveedores, su habilidad para obtener raciones gratuitas mediante el simple forcejeo de la mirada, todo ello sugiere una inteligencia adaptativa que desafía narrativas antropocéntricas simplistas.

Finalmente, la desaparición del oficio invita a reflexionar sobre las pérdidas que acompañan al progreso tecnológico. La economía informal de cuidado animal del siglo XIX, con sus imperfecciones y durezas, mantenía formas de contacto humano-animal que la industrialización ha erosionado. El gato contemporáneo que “mira su plato con desprecio”, en la feliz expresión de la tradición popular, hereda una condición de superabundancia alimentaria que contrasta radicalmente con la precariedad de sus ancestros londinenses.

Sin embargo, ambos —el gato del Cat’s Meat Man y el gato del pienso gourmet— comparten una certeza fundamental: la convicción, inquebrantable y quizás justificada, de ser los verdaderos dueños del planeta.


Referencias

Mayhew, H. (1851). London Labour and the London Poor: A Cyclopaedia of the Condition and Earnings of Those That Will Work, Those That Cannot Work, and Those That Will Not Work (Vol. 2). London: George Woodfall and Son.

Ritvo, H. (1987). The Animal Estate: The English and Other Creatures in the Victorian Age. Cambridge, MA: Harvard University Press.

Thomas, K. (1983). Man and the Natural World: Changing Attitudes in England 1500-1800. London: Allen Lane.

Tuan, Y. F. (1984). Dominance and Affection: The Making of Pets. New Haven: Yale University Press.

Wohl, A. S. (1983). Endangered Lives: Public Health in Victorian Britain. London: Methuen.


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