Entre la confianza delegada y la rendición de cuentas se despliega una de las enseñanzas más incisivas de Jesús: la parábola del mayordomo fiel y el infiel. No es solo una historia sobre vigilancia, sino un espejo de la responsabilidad humana ante Dios. En la aparente demora del Señor se revela el corazón del administrador. ¿Qué hacemos con lo que se nos ha confiado? ¿Cómo seremos hallados cuando Él regrese?
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El mayordomo fiel y el mayordomo infiel: responsabilidad, vigilancia y ética cristiana en la enseñanza de Jesús
Contexto bíblico y marco narrativo de la parábola
La parábola del mayordomo fiel y el mayordomo infiel aparece en los evangelios de Evangelio según Lucas (12:35–48) y Evangelio según Mateo (24:45–51), dentro del discurso escatológico de Jesús. En este contexto, la enseñanza no se limita a una exhortación moral aislada, sino que se inserta en una reflexión más amplia sobre la vigilancia, la responsabilidad cristiana y la espera activa del regreso del Señor. La imagen del mayordomo, figura cotidiana en el mundo antiguo, permite ilustrar con claridad la relación entre autoridad delegada y rendición de cuentas.
En el mundo grecorromano y judío del siglo I, el mayordomo era un administrador con amplias facultades. No era dueño, pero actuaba con autoridad representativa. Esta condición intermedia es clave para comprender la parábola del mayordomo fiel: su identidad está definida por la confianza recibida y por la fidelidad con que ejerce su función. La tensión narrativa surge cuando se plantea la posibilidad de que el administrador olvide su condición delegada y actúe como si fuera propietario absoluto.
La estructura teológica de la parábola
Fidelidad en la espera y vigilancia cristiana
La enseñanza central gira en torno a la fidelidad en ausencia aparente del señor. Jesús plantea una situación en la que el dueño tarda en regresar. Esta demora no es un simple recurso literario, sino un elemento teológico que remite a la experiencia de la Iglesia primitiva ante la expectativa del retorno de Cristo. La espera del regreso del Señor no debe producir relajación moral, sino vigilancia activa y responsabilidad espiritual.
La parábola del mayordomo fiel subraya que la auténtica obediencia no depende de la supervisión inmediata. El administrador fiel continúa dando alimento “a tiempo”, cumpliendo su deber cotidiano. Aquí se revela una dimensión profunda de la ética cristiana: la fidelidad se manifiesta en la constancia diaria, en el cumplimiento perseverante de la vocación recibida. No es un acto heroico aislado, sino una coherencia sostenida en el tiempo.
El corazón del mayordomo infiel: abuso y olvido
El contraste se establece con el mayordomo infiel, quien interpreta la demora como una oportunidad para el abuso. Comienza a maltratar a los siervos y a entregarse a la disipación. La raíz de su conducta no es la tardanza del señor, sino la corrupción interior. El problema fundamental es el olvido de la rendición de cuentas. Al actuar como dueño, traiciona la esencia misma de su misión.
Esta dimensión interior resulta crucial en la enseñanza de Jesús. No basta con poseer autoridad o liderazgo espiritual; es necesario custodiar el corazón. La parábola advierte contra la tentación permanente de instrumentalizar la posición recibida para beneficio propio. En términos contemporáneos, la enseñanza interpela a quienes ejercen liderazgo cristiano, pero también a todo creyente que administra recursos, tiempo o influencia.
Responsabilidad cristiana y rendición de cuentas
La frase conclusiva, “a quien mucho se le ha dado, mucho se le demandará”, condensa la ética de la responsabilidad en el cristianismo. La parábola del mayordomo fiel y el infiel establece un principio proporcional: el grado de exigencia corresponde al nivel de confianza otorgado. Esta idea introduce una concepción dinámica de la justicia divina, donde privilegio y obligación se encuentran inseparablemente unidos.
En el ámbito de la teología bíblica, esta enseñanza se relaciona con la noción de mayordomía cristiana. Todo don —sea espiritual, material o intelectual— implica una tarea. La administración del tiempo, los talentos y los recursos económicos adquiere así una dimensión escatológica. La vida entera se comprende como un encargo temporal, orientado hacia un encuentro final en el que se evaluará la fidelidad del administrador.
Dimensión escatológica y esperanza activa
La parábola no pretende infundir miedo paralizante, sino cultivar una esperanza vigilante. El regreso inesperado del señor simboliza la consumación del plan divino. La espera del regreso de Cristo no es evasión del presente, sino compromiso intensificado con la realidad. El mayordomo fiel no abandona su puesto; persevera en él con mayor conciencia de su responsabilidad.
Desde una perspectiva pastoral, la enseñanza ofrece consuelo y advertencia. Consuelo, porque la fidelidad cotidiana no pasa desapercibida; advertencia, porque la negligencia tampoco queda impune. La justicia divina se presenta como coherente y proporcional. Así, la parábola articula una ética de la esperanza que combina responsabilidad, vigilancia y confianza en la promesa del Señor.
Aplicación universal: cada creyente como administrador
Aunque el texto menciona explícitamente a un administrador encargado de otros siervos, la aplicación no se restringe a líderes religiosos. La enseñanza de Jesús posee un alcance universal. Cada persona es mayordomo de algo: relaciones familiares, capacidades profesionales, influencia social o recursos económicos. La pregunta esencial no es si el Señor volverá, sino cómo nos encontrará cuando vuelva.
En este sentido, la parábola del mayordomo fiel se convierte en una reflexión sobre la vida cotidiana. La espiritualidad cristiana no se limita a momentos litúrgicos, sino que impregna el trabajo, la gestión del dinero, el uso del tiempo y el ejercicio del poder. La fidelidad se traduce en integridad, justicia y servicio. El creyente administra lo que pertenece a Dios, consciente de su carácter transitorio.
Implicaciones éticas y sociales contemporáneas
En un contexto global marcado por crisis de liderazgo y abusos de autoridad, la parábola adquiere renovada actualidad. El mayordomo infiel simboliza la corrupción estructural que surge cuando se pierde la conciencia de responsabilidad ante una instancia superior. La ética cristiana propuesta por Jesús establece un límite moral claro: toda autoridad es delegada y, por tanto, revisable.
Asimismo, la enseñanza promueve una cultura de rendición de cuentas. En la administración pública, en la empresa privada o en la comunidad eclesial, el principio permanece vigente. La mayordomía cristiana implica transparencia, justicia distributiva y cuidado de los más vulnerables. Dar “alimento a tiempo” puede entenderse hoy como garantizar condiciones dignas y equitativas para quienes dependen de nuestra gestión.
Síntesis teológica y conclusión
La parábola del mayordomo fiel y el mayordomo infiel constituye una síntesis magistral de la ética cristiana de la responsabilidad. A través de una imagen sencilla, Jesús articula una enseñanza profunda sobre autoridad delegada, vigilancia espiritual y rendición de cuentas. La fidelidad no se demuestra en la presencia visible del Señor, sino en la aparente demora, cuando la tentación del descuido se vuelve más fuerte.
El mensaje final es integral y coherente con todo el evangelio. La vida humana se presenta como una administración temporal confiada por Dios. Cada don recibido es una oportunidad para ejercer la fidelidad. La esperanza del regreso del Señor no es motivo de ansiedad, sino estímulo para la constancia. Así, la parábola invita a una ética del servicio responsable, fundada en la confianza y orientada hacia la plenitud futura.
En definitiva, la enseñanza del mayordomo fiel no solo ilumina la espiritualidad cristiana, sino que ofrece un marco ético universalmente relevante. En un mundo que oscila entre la indiferencia y el abuso de poder, la llamada a la fidelidad cotidiana y a la responsabilidad consciente conserva toda su vigencia. La pregunta permanece abierta y exigente: ¿cómo seremos hallados cuando el Señor regrese?
Referencias
Bock, D. L. (1996). Luke 9:51–24:53. Grand Rapids, MI: Baker Academic.
France, R. T. (2007). The Gospel of Matthew. Grand Rapids, MI: Eerdmans.
Green, J. B. (1997). The Gospel of Luke. Grand Rapids, MI: Eerdmans.
Keener, C. S. (2009). The Gospel of Matthew: A socio-rhetorical commentary. Grand Rapids, MI: Eerdmans.
Wright, N. T. (2012). How God Became King: The Forgotten Story of the Gospels. New York, NY: HarperOne.
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