Entre la bruma documental del siglo XVI y la claridad deslumbrante de una obra que transformó el teatro occidental, se alza la figura enigmática de William Shakespeare. Dramaturgo, actor y empresario, su legado condensa las tensiones políticas, culturales y lingüísticas de la Inglaterra isabelina. ¿Fue un genio solitario o el producto de una revolución histórica? ¿Qué explica su vigencia cuatro siglos después?


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📷 Imagen generada por GPT-4o para El Candelabro. © DR


William Shakespeare: Una Biografía Crítica del Bardo de Avon y su Legado Literario Universal


Introducción: El Problema de la Biografía Shakespeariana

La figura de William Shakespeare constituye uno de los fenómenos más fascinantes y problemáticos de la historia literaria occidental. Nacido en Stratford-upon-Avon en 1564 y fallecido en 1616, este dramaturgo, poeta y actor inglés ha trascendido las barreras temporales, lingüísticas y culturales para convertirse en el autor más estudiado, representado y traducido de todos los tiempos. Sin embargo, la escasez de documentación biográfica directa ha generado lo que los estudiosos denominan el “problema shakespeariano”: la tensión entre la monumentalidad de su obra y la elusividad de su persona histórica.

Este ensayo propone una aproximación crítica que trascienda la mera cronología vital para examinar cómo el contexto histórico, social e intelectual del siglo XVI y XVII inglés configuró la genialidad dramatúrgica de Shakespeare. La tesis central sostiene que Shakespeare no fue un genio aislado e inspirado divinamente, sino el producto culminante de una conjunción específica de factores: la eclosión del teatro isabelino como industria cultural, la circulación de ideas renacentistas, la transformación del idioma inglés en vehículo literario sofisticado y la peculiar posición socioprofesional de Shakespeare como actor-empresario-dramaturgo.

El marco teórico adoptado combina la historia cultural de la escuela de Annales, particularmente la atención a las mentalidades colectivas y las prácticas sociales, con la teoría literaria de la Nueva Historicismo, que enfatiza la reciprocidad entre texto y contexto histórico. Esta perspectiva permite problematizar la noción misma de autoría renacentista, entendiendo la producción shakespeariana no como expresión individual de subjetividad moderna, sino como intervención en un campo de fuerzas culturales, políticas y económicas específicas.


Orígenes y Formación: Estratificación Social y Educación Humanística


El Contexto Familiar y Socioeconómico

William Shakespeare nació probablemente el 23 de abril de 1564, fecha tradicionalmente aceptada aunque no documentada fehacientemente, en la próspera ciudad mercantil de Stratford-upon-Avon, Warwickshire. Su padre, John Shakespeare, ejercía el oficio de guantero y alguacil, ocupando una posición de respetabilidad burguesa en la comunidad local. La familia pertenecía a la estrata de la “middling sort”, ese sector social emergente entre la aristocracia terrateniente y los trabajadores manuales, caracterizado por la movilidad económica y la ambición de ascenso social.

La condición de hijo de comerciante acomodado resulta fundamental para comprender la formación intelectual de Shakespeare. Contrariamente a la imagen romántica del genio proletario autodidacta, el joven William tuvo acceso a la educación gramatical en la King’s New School de Stratford, institución que proporcionaba una sólida formación en latín, retórica y literatura clásica. El currículo estándar de la época, basado en textos como la Grammatica de William Lily y las obras de Cicerón, Ovidio y Virgilio, dotó a Shakespeare de las herramientas filológicas y literarias que caracterizarían su obra madura.

La educación humanística isabelina, heredera de los modelos itálicos pero adaptada a las necesidades de una sociedad protestante y mercantil, enfatizaba la imitatio de modelos clásicos, el ejercicio de la copia (variación estilística) y el desarrollo de la dispositio (organización argumentativa). Estas técnicas retóricas, aprendidas mediante la traducción, memorización y declamación de textos latinos, configuraron la extraordinaria plasticidad lingüística de Shakespeare, su capacidad para moverse entre registros elevados y coloquiales, y su dominio de las figuras del pensamiento y el lenguaje.

Crisis Familiar y los Años Perdidos

La trayectoria vital de Shakespeare experimenta un hiato documental significativo entre 1585 y 1592, período conocido convencionalmente como los “lost years” o años perdidos. Durante este lapso contrajo matrimonio con Anne Hathaway en 1582, tuvo tres hijos (Susanna, Hamnet y Judith) y desaparece de los registros históricos hasta su aparición en el mundo teatral londinense. Las hipótesis sobre este período han generado un debate historiográfico intenso: desde la tradición que sugiere su empleo como maestro de escuela en Lancashire hasta teorías más especulativas sobre viajes al continente o actividad como soldado.

La escasez de evidencias no debe conducir al escepticismo radical ni a la invención biográfica, sino a una comprensión matizada de cómo funcionaba la documentación en la Inglaterra isabelina. Lo relevante no es determinar con precisión qué hizo Shakespeare durante estos años, sino reconocer que su llegada a Londres hacia 1590-1592 respondía a una migración característica de la época: jóvenes de las provincias atraídos por las oportunidades económicas de una capital en expansión, particularmente en el sector del entretenimiento comercial que experimentaba un auge sin precedentes.


El Teatro Isleño como Campo de Producción Cultural


La Estructura Institucional del Espectáculo Isabelino

La irrupción de Shakespeare en el mundo teatral londinense coincide con la consolidación de una industria del espectáculo de masas que constituyó una novedad histórica significativa. A diferencia de los teatros cortesanos del continente europeo, el teatro isabelino funcionaba como empresa comercial sujeta a las leyes del mercado, aunque sometida a la regulación estatal mediante el sistema de patentes y la censura del Master of Revels. Esta configuración institucional determinó las condiciones materiales de producción de la obra shakespeariana.

Shakespeare ingresó al teatro profesional probablemente como actor, ocupación que mantuvo a lo largo de su carrera aunque con menor protagonismo que su actividad dramatúrgica. Su vinculación inicial con la compañía de Lord Strange’s Men y posteriormente con los Lord Chamberlain’s Men (desde 1594) le permitió acceder a una estructura estable de producción teatral. La compañía de los Lord Chamberlain’s Men, patrocinada por el alto funcionario de la corte isabelina, representaba la élite del teatro profesional inglés, con acceso privilegiado a los escenarios de la City y, crucialmente, a las representaciones cortesanas.

La naturaleza cooperativa de la producción teatral isabelina debe subrayarse para comprender correctamente la autoría shakespeariana. Los dramaturgos trabajaban por encargo de las compañías, no como autores independientes. Las obras eran propiedad de la compañía, no del autor individual. La escritura dramática implicaba frecuentemente la colaboración entre varios dramaturgos, la revisión de textos existentes y la adaptación constante a las condiciones de representación. Shakespeare, como “house playwright” de los Chamberlain’s Men, desarrolló su obra en estrecha colaboración con los actores de la compañía, particularmente Richard Burbage, para cuyas capacidades específicas escribió los papeles protagonistas.

El Globe y la Materialidad Escénica

La construcción del Globe Theatre en 1599, en el Bankside de Southwark, marca un hito en la carrera de Shakespeare y en la historia del teatro mundial. Como accionista de la compañía, Shakespeare no solo era empleado sino empresario, participando en las ganancias y asumiendo los riesgos del negocio teatral. Esta posición dual de artista y capitalista resulta emblemática de la modernidad cultural emergente, donde la creación artística se vincula inseparablemente a la lógica del mercado.

Las características arquitectónicas del Globe —teatro al aire libre de estructura poligonal, con patio descubierto para los espectadores de pie (groundlings) y tres niveles de galerías techadas— condicionaron la dramaturgia shakespeariana. La ausencia de escenografía elaborada, la iluminación natural, la proximidad física entre actores y audiencia y la heterogeneidad social del público exigían una escritura dramática que compensara mediante el lenguaje la carencia de medios técnicos. La metateatralidad característica de Shakespeare —las referencias explícitas a la condición de representación, el uso del prologo y epílogo, la autorreflexividad sobre el arte dramático— responde a esta materialidad escénica específica.


La Obra Dramatúrgica: Cronología y Evolución Estilística


La Primera Etapa: Comedias y Tragedias de Aprendizaje

La producción dramatúrgica de Shakespeare se extiende aproximadamente desde 1590 hasta 1613, abarcando treinta y siete obras atribuidas con certeza y varias más de autoría disputada o colaborativa. La periodización convencional distingue cuatro etapas, aunque estas divisiones son construcciones críticas posteriores que no deben reificarse. La primera etapa (1590-1594) comprende las primeras comedias (The Comedy of Errors, The Taming of the Shrew, The Two Gentlemen of Verona) y las crónicas históricas iniciales de la tetralogía de las rosas (Henry VI, Richard III).

Estas obras tempranas revelan tanto el aprendizaje técnico como la asimilación de modelos: la comedia clásica de Plauto en The Comedy of Errors, la comedia italiana en The Taming of the Shrew, la crónica histórica medieval en las obras de los reyes. Sin embargo, incluso en estas piezas juveniles se advierten elementos característicos del estilo maduro: la complejidad estructural, la psicologización de los personajes, la ambigüedad moral y la destreza en el manejo de la trama múltiple. La tetralogía de las rosas (Henry VI 1-3 y Richard III) establece el modelo shakespeariano de la historia nacional, donde la representación del pasado medieval sirve para explorar las tensiones políticas del presente isabelino, particularmente la problemática de la legitimidad dinástica y la violencia fundacional del estado moderno.

La Madurez: Tragedias Grandes y Problematización del Sujeto

El período central de la producción shakespeariana (1595-1601) coincide con el apogeo del reinado isabelino y la consolidación del teatro profesional. Durante estos años Shakespeare produce obras que han definido el canon occidental: Romeo and Juliet, A Midsummer Night’s Dream, The Merchant of Venice, Henry IV 1-2, Henry V, Julius Caesar, Hamlet. La evolución estilística es evidente: las comedias adquieren mayor complejidad temática (A Midsummer Night’s Dream como meditación sobre el arte y la imaginación; The Merchant of Venice como problematización de la alteridad étnica y religiosa), mientras las historias desarrollan la técnica del contrapunto entre escenas de corte y escenas populares, la construcción del personaje de Falstaff como figura carnavalesca subversiva.

La tragedia Hamlet (c. 1600-1601) representa un punto de inflexión en la dramaturgia shakespeariana y en la historia del teatro occidental. La extensión inusual del texto (la versión del Second Quarto supera las tres mil líneas), la densidad reflexiva del protagonista, la metateatralidad explícita (la representación de The Mousetrap dentro de la obra), la problematización de la subjetividad moderna (“To be or not to be” como interrogante existencial) configuran una nueva forma de tragedia que trasciende los modelos senecanos y aristotélicos. El debate crítico sobre Hamlet ha ocupado siglos de interpretación, desde el Romanticismo que veía en el Príncipe de Dinamarca el arquetipo del sujeto moderno dividido, hasta lecturas psicoanalíticas, materialistas y poscoloniales contemporáneas.

La Última Etapa: Cuestionamiento de las Formas

Los últimos años de actividad dramatúrgica (1608-1613) se caracterizan por una transformación profunda en la poética shakespeariana. La adquisición de la patenta real en 1603, que convirtió a los Lord Chamberlain’s Men en King’s Men, y el uso frecuente del techo cubierto de Blackfriars además del Globe, modificaron las condiciones de producción. Las llamadas “romances” o tragicomedias tardías (Pericles, Cymbeline, The Winter’s Tale, The Tempest, Henry VIII) presentan características formales distintivas: la estructura episódica y dilatada temporalmente, la presencia de elementos fantásticos y maravillosos, el tema de la reconciliación y el perdón, la reflexión sobre el envejecimiento y el legado artístico.

The Tempest (1611), tradicionalmente leída como testamento artístico de Shakespeare, condensa estas preocupaciones tardías. La figura de Próspero como mago-dramaturgo que renuncia a su arte, la isla como escenario teatral, la temática del colonialismo y la esclavitud (Calibán), la restauración del orden mediante el matrimonio dinástico, constituyen una meditación compleja sobre el poder, la representación y la temporalidad. Sin embargo, la tentación biografista de identificar a Próspero con Shakespeare debe resistirse: la obra es intervención cultural en un campo de fuerzas específicas, no confesión autobiográfica.


La Poesía No Dramática: Sonetos y Poemas Narrativos


Los Sonetos: Economía del Deseo y del Patrocinio

Paralelamente a su producción dramatúrgica, Shakespeare cultivó la poesía no dramática con resultados que han igualado en importancia cultural a sus obras de teatro. Los Sonnets, publicados en 1609 aunque escritos probablemente a lo largo de la década de 1590, constituyen una secuencia de 154 poemas en soneto inglés (tres cuartetos y un pareado final, rima abab cdcd efef gg) que ha generado una industria crítica inagotable.

La secuencia de los sonetos desafía la interpretación unitaria. Los primeros 126 sonetos están dirigidos a un “fair youth” (joven hermoso), mientras los 27 restantes abordan a la “dark lady” (dama morena). El tono oscila entre la celebración del amor ideal, la angustia por la infidelidad, la meditación sobre la fugacidad del tiempo, la reflexión sobre la función del poema como preservación contra la muerte. El debate sobre la identidad de los destinatarios —el joven ha sido identificado con el conde de Southampton, William Herbert o figuras ficticias— refleja la tensión entre lectura biografista y lectura literaria.

Desde una perspectiva histórica-cultural, los sonetos deben comprenderse dentro de la economía del patrocinio literario isabelino. La dedicatoria a “Mr. W.H.” y la naturaleza de la relación poeta-patronus sugieren una práctica de la poesía amorosa como vehículo de ascenso social y consolidación de redes de influencia. Sin embargo, la complejidad psicológica de los sonetos, su exploración de la ambivalencia afectiva, su autorreflexividad sobre el estatuto del lenguaje poético, trascienden la funcionalidad social para alcanzar la universalidad artística.

Los Poemas Narrativos: Venus and Adonis y The Rape of Lucrece

Antes de los sonetos, Shakespeare había alcanzado notoriedad con dos poemas narrativos de extensión considerable: Venus and Adonis (1593) y The Rape of Lucrece (1594). Ambas obras están dedicadas al conde de Southampton, Henry Wriothesley, y representan la apuesta de Shakespeare por el reconocimiento como poeta serio en el modelo ovidiano, alternativa prestigiosa al teatro comercial. Venus and Adonis narra el episodio mitológico de la diosa del amor perseguida por el joven cazador indiferente, explorando temas de la sexualidad, la persuasión retórica y la metamorfosis. The Rape of Lucrece, de tono más grave y estilo más elaborado, aborda la violación de Lucrecia por Tarquino y su consecuente suicidio, fundamento mítico de la República romana.

Estos poemas revelan la erudición clásica de Shakespeare, su dominio de la epopeya renacentista italiana, su capacidad para la descripción elaborada (ekphrasis) y su interés por la psicología de la pasión. Su éxito editorial fue inmediato y sostenido, estableciendo la reputación de Shakespeare entre los lectores cultos antes de su consagración como dramaturgo.


El Debate de la Autoría: Cuestiones de Atribución y Teorías Alternativas


El Consenso Académico y sus Fundamentos

Ninguna biografía de Shakespeare contemporánea puede ignorar el debate sobre la autoría de su obra, conocido como el “Authorship Question” o “Shakespeare Authorship Controversy”. Desde mediados del siglo XIX, diversos teóricos han propuesto candidatos alternativos a la paternidad de la obra atribuida a Shakespeare: Francis Bacon, Christopher Marlowe, Edward de Vere (Conde de Oxford), y otros menos conocidos. Estas teorías, aunque carecen de respaldo en la comunidad académica especializada, gozan de cierta popularidad en círculos no especializados y en la cultura mediática.

El consenso académico sobre la autoría shakespeariana descansa en evidencias documentales sólidas: las referencias contemporáneas a Shakespeare como autor (Robert Greene en 1592, Francis Meres en 1598), las atribuciones en los primeros folios, los registros de la compañía teatral, los testimonios de colegas como Ben Jonson en el First Folio de 1623. La ausencia de manuscritos autógrafos no es anómala en el contexto isabelino: la cultura manuscrita del teatro profesional no preservaba los originales de los dramaturgos, y la transmisión textual dependía de copias de trabajo (foul papers) y versiones de representación.

Las objeciones a la autoría shakespeariana suelen basarse en argumentos de clase (un hombre de origen modesto no podría haber escrito sobre cortes y reyes), de educación (la escuela de provincias no proporcionaba suficiente latín) o de elitismo (la obra es demasiado refinada para un actor comercial). Estos argumentos revelan más sobre los prejuicios sociales de quienes los esgrimen que sobre la realidad histórica. La investigación reciente sobre la educación isabelina, la circulación de libros, la cultura de los “middling sort” y la naturaleza colaborativa del teatro profesional refuerza la plausibilidad histórica de Shakespeare autor.

Implicaciones del Debate para la Teoría Literaria

Más allá de su valor histórico, el debate de la autoría plantea cuestiones teóricas relevantes sobre la noción de autoría renacentista. La obra de Shakespeare, como la de sus contemporáneos, es producto de una economía de la escritura colectiva: colaboración entre dramaturgos, intervención de los actores, revisión para diferentes representaciones, adaptación a la censura. El concepto moderno de autor como origen individual de sentido unificado resulta anacrónico aplicado a este contexto. En este sentido, el “Authorship Question” refleja una proyección retrospectiva de categorías burguesas de subjetividad y propiedad intelectual sobre una formación cultural pre-burguesa.


Legado y Canonización: De Dramaturgo a Icono Cultural


La Transmisión Textual y la Construcción del Canon

La muerte de Shakespeare en 1616 no produjo inmediatamente la consagración que hoy disfruta. Su legado dependió crucialmente de la publicación del First Folio en 1623, recopilación de treinta y seis obras realizada por sus antiguos compañeros John Heminges y Henry Condell. Sin esta edición, dieciocho obras, incluyendo Macbeth, Julius Caesar, The Tempest y Twelfth Night, se habrían perdido. El First Folio constituye un acto de memoria colectiva y canonización que estableció el corpus shakespeariano como patrimonio cultural nacional.

La recepción de Shakespeare en los siglos posteriores revela procesos de apropiación ideológica diversos. El siglo XVIII lo convirtió en emblema del genio natural frente a las reglas neoclásicas, con ediciones críticas que establecieron el texto “puro” contra la corrupción escénica. El Romanticismo descubrió en Shakespeare la expresión del genio individual universal, identificándose con los héroes trágicos como alter egos del artista moderno. El siglo XIX institucionalizó el estudio shakespeariano en la academia y la enseñanza escolar, convirtiéndolo en vehículo de formación moral y cultural de las elites imperiales británicas.

Shakespeare Global y la Poscolonialidad

El siglo XX y XXI han presenciado la transformación de Shakespeare en fenómeno global y objeto de estudios culturales críticos. La descolonización de Shakespeare implica reconocer su función en el proyecto imperial británico —como instrumento de “civilización” en las colonias— y simultáneamente su apropiación por culturas no occidentales como espacio de resistencia y diálogo intercultural. Adaptaciones en cine, teatro y otros medios en Asia, África y América Latina han demostrado la plasticidad semántica de los textos shakespearianos, su capacidad para articular conflictos culturales específicos.

La industria shakespeariana contemporánea abarca ediciones críticas, traducciones a más de cien idiomas, representaciones teatrales constantes, adaptaciones cinematográficas, estudios académicos especializados y turismo cultural. El Shakespeare’s Globe de Londres, reconstrucción del teatro original inaugurada en 1997, simboliza esta vitalidad permanente. Sin embargo, la institucionalización del legado shakespeariano no debe oscurecer la radicalidad de su obra: su cuestionamiento del poder, su exploración de la subjetividad, su resistencia a las certidumbres morales simples permanecen incómodamente vigentes.


Conclusión: Shakespeare y la Modernidad Cultural


La biografía de William Shakespeare, lejos de ser mera reconstrucción anecdótica de una vida individual, se revela como ventana hacia la comprensión de la modernidad cultural occidental. Shakespeare emerge no como genio aislado sino como punto de convergencia de múltiples procesos históricos: la formación del estado-nación inglés, la expansión del capitalismo comercial, la transformación del idioma inglés en lengua literaria de alcance mundial, la institucionalización de formas de entretenimiento de masas, la transición de mentalidades religiosas a secularizadas.

La obra shakespeariana constituye un archivo cultural de la experiencia de la modernidad temprana: la crisis de las legitimidades tradicionales, la emergencia de la subjetividad reflexiva, la problematización del género y la sexualidad, la violencia fundacional de la política moderna, la tensión entre individuo y comunidad. Estos temas, tratados con una densidad lingüística y una complejidad estructural sin precedentes, explican la permanente actualidad de Shakespeare más allá de su contexto histórico específico.

Sin embargo, la universalidad shakespeariana no debe entenderse como atemporalidad esencialista sino como producto de una historia de recepciones y apropiaciones. Shakespeare es “nuestro contemporáneo” (en la famosa formulación de Jan Kott) porque cada época ha construido su propio Shakespeare, proyectando sobre sus textos sus propias ansiedades y deseos. La tarea crítica contemporánea consiste en mantener el diálogo entre la historicización rigurosa —comprender a Shakespeare en su diferencia— y la actualización creativa —permitir que sus textos signifiquen en nuestro presente.

La figura de Shakespeare, finalmente, interpela nuestra comprensión de la literatura y el arte. Su carrera ejemplifica la posibilidad de una producción cultural que, naciendo de condiciones materiales específicas y respondiendo a demandas inmediatas de mercado, alcanza una trascendencia estética que desafía la dicotomía entre cultura alta y baja, entre arte y entretenimiento, entre lo popular y lo eterno. En una época de transformaciones digitales y de cuestionamiento de las instituciones culturales tradicionales, el estudio de Shakespeare ofrece lecciones sobre la resiliencia del arte dramático, la movilidad de los textos entre medios y contextos, y la persistencia de la palabra poética como vehículo de exploración humana.

La biografía exhaustiva de William Shakespeare, por tanto, no concluye con su muerte en Stratford en 1616, sino que continúa en cada lectura, representación y reinterpretación de su obra. El Bardo de Avon permanece como interlocutor indispensable de la cultura occidental, no por haber trascendido su tiempo, sino por haberlo condensado con tal intensidad que sigue hablándonos, cuatro siglos después, de lo que significa ser humano en un mundo de conflictos, pasiones, poderes e imaginaciones.


Referencias

Dobson, M. (1992). The making of the national poet: Shakespeare, adaptation and authorship, 1660-1769. Oxford University Press.

Greenblatt, S. (2004). Will in the world: How Shakespeare became Shakespeare. W.W. Norton & Company.

Kastan, D. S. (1999). Shakespeare after theory. Routledge.

Wells, S., & Taylor, G. (Eds.). (2005). The Oxford Shakespeare: The complete works (2nd ed.). Oxford University Press.

Wrightson, K. (2002). English society, 1580-1680. Routledge.


La obra de Shakespeare


William Shakespeare


Las 34 Obras Principales de William Shakespeare


Las 34 obras principales de William Shakespeare constituyen uno de los pilares del teatro occidental. A través de tragedias, comedias y dramas históricos, explora con profundidad la ambición, el amor, el poder, los celos y la fragilidad humana. Su lenguaje poético y su penetración psicológica redefinieron la escena moderna. Más que relatos de época, sus textos siguen vigentes por su capacidad de revelar las contradicciones esenciales del ser humano.

Tragedias


Antonio y Cleopatra

Escrita en cinco actos, Antonio y Cleopatra cuenta la tragedia historia de amor entre la famosa faraona y el militar romano.

Fue representada por primera vez en 1607.


Coriolano

Esta tragedia se basa en la vida del dirigente romano que da nombre a la obra. De cómo fue desterrado de Roma y dirige un asalto contra la misma ciudad.

Coroliano es una de las últimas obras de Shakespeare.


El Rey Lear

Basada en la Historia Regum Britanniae de 1135 de Godofredo de Monmouth, este drama te hablará sobre la ingratitud y el desprecio filial y de la vejez y la locura.


Hamlet

Obra  de teatro más larga de Shakespeare. Tragedia que cuenta cómo el príncipe de Dinamarca se venga de su tío Claudio tras asesinar al rey.  

Los temas que se indagan son el incesto, traición o la muerte.

Hay algunos que dicen que se trata de la historia más filmada de la historia después de “Cenicienta”.  


Julio César

En Julia César conocerás como se formó la conspiración que acabó con la vida de Julio César. La muerte de este, y los posteriores efectos también aparecen representados.

Además, Julio César no es el centro de la acción, ya que solamente aparece en tres escenas. El verdadero protagonista será Marco Junio Bruto.


Macbeth

Tragedia más corta de William Shakespeare. Se divide en cinco actos y se centra en Macbeth, señor de Glamis.

La historia cuenta cómo busca adelantarse a su propio destino, vendiendo su alma a unas brujas.


Otelo

Escrito que destaca por sus controvertidos temas. Entre ellos, vemos como se habla del racismo o los celos.

Sus principales protagonistas son cuatro: Otelo, su esposa Desdémona, Yago y Ludovico.


Romeo y Julieta

Probablemente la obra más famosa del autor inglés. Es una historia entre dos jóvenes que, debido a que sus familias están enfrentadas, viven enamorados en secreto. 

El marco histórico es el renacimiento italiano, concretamente en la ciudad de Verona.


Tito Andrónico

Una de las tragedias más oscuras y profundas del autor inglés. En ella, se cuentan los hechos de la historia de Tito Andrónico, un general del ejército romano en los años de decadencia del Imperio.


Troilo y Crésida

Publicada en dos ediciones separadas. El contexto se centra en la guerra de Troya, y donde podremos ver algunas pinceladas de comedia.

Si consigues llegar al final de la obra, sabrás por que la denominan como una tragedia “poco convencional”.


Comedias


A buen fin no hay mal principio

Obra que transcurre en París, Florencia y el condado de Rosellón, donde se abarcan dos grandes temas: el amor y el poder.

Por otro lado, la acción se basa en los personajes de Elena y Beltrán.


Cimbelino

Una de los últimos teatros escritos por Shakespeare. En él, se cuenta la historia de Cimbelino, rey de Gran Bretaña.

El tema principal de la obra es el honor.


Como gustéis

Oliverio debe cuidar de su hermano pequeño tras la muerte de su padre. El problema reside en que Oliverio no lo quiere.

Esto desencadenará una serie de acontecimientos que acabarán con  una serie de traiciones y romances entre aristócratas.


El mercader de Venecia

Obra que evoca a diferentes atmósferas exóticas y que mezcla varias líneas argumentales para dotarla de dinamismo.

Se calcula que fue escrita alrededor del 1596.


El sueño de una noche de verano

Aquí, Shakespeare narra las aventuras de 4 jóvenes amantes junto a un grupo de actores novatos. Estos interactuarán a lo largo de la obra con Teseo e Hipólitca e incluso diferentes hadas mágicas que encuentran por el camino.


La comedia de las equivocaciones

Historia de un naufragio y la separación de una familia. Egeón queda aislado con uno de sus hijos y un criado. Por otro, su mujer, Emilia, acabará en Éfeso.


La fierecilla domada

Establecida como la quinta obra más representada de Shakespare, cuenta la historia de Caralina Minola, una mujer en busca del pretendiente adecuado. La llegada de Petruchio a la ciudad cambiarán las cosas.


Las alegres comadres de Windsor

William Shakespeare nos cuenta la historia de John Falstaff, un pobre hombre que llega a Windsor para buscarse la vida.


La tempestad

Historia de la venganza de Próspero, duque legítimo de Milán tras ser desterrado y haber naufragado, acabando en una isla desierta.

En esta obra se mezclan hechos reales con elementos místicos y mágicos.


Los dos hidalgos de Verona

En Los dos hidalgos de Verona se tratan los temas de la amistad y el amor. La trama, gira en torno a dos amigos que se enfrentan por Silvia, la hija del duque de Milán.


Medida por medida

Medida por Medida está basada en Promos y Cassandra, de George Whetstone. La historia se centra en la historia de Isabella, una novicia que ve como su hermano es condenado a muerte.


Mucho ruido y pocas nueces

Comedia romántica, donde se altera la figura femenina, recibiendo un tratamiento despectivo e insensible por parte del autor. Esto la ha llevado a ser, cuanto menos, polémica.


Noche de reyes

También conocida bajo el título de La duodécima noche, esta comedia está divida en cinco actos.

La obra fue ideada en un principio para ser representada y formar parte del festejo de los reyes en la Inglaterra renacentista.


Timón de Atenas

Esta comedia destaca por mostrar una estructura totalmente inusual. No está completa, puesto que está llena de imprecisiones y lagunas.

Además, ha sido siempre objeto de debate, puesto que los expertos no se ponen de acuerdo a la hora de situarla en la comedia o en la tragedia.


Trabajos de amores perdidos

Historia de Fernando, rey de Navarra y tres de sus caballeros que deciden realizar un retiro espiritual para alcanzar la sabiduría máxima.

Trabajos de amores perdidos se trata de una de las primeras obras de William Shakespeare.


Drama Histórico


King John

Dramatización de la vida de Juan I de Inglaterra, el cual comenzó su reinado a finales del siglo XII.


Ricardo II

Primera parte de una saga a las que le siguen Enrique IV y Enrique V. La historia se centra en la vida de Rircardo II de Inglaterra, el cual gobernó del 1377 al 1399.

Esta obra se escribió alrededor del año 1595.


Enrique IV (partes 1 y 2)

Con el gobierno de Enrique IV, la obra teatral que se divide en dos partes.

La segunda parte comienza de nuevo en 1403 hasta llegar a la batalla de Azincourt.


Enrique V

Última parte de la teatralogía que se inició con Ricardo II. En ella, se refleja el intento de conquista de Francia de Enrique V.


Enrique VI (partes 1,2 y 3)

Obra que comienza con el entierro de Enrique V. La primera parte se centra en el conflicto francés  y el origen de la guerra de las rosas, mientras que la segunda en el matrimonio entre el matrimonio de Enrique Vi y Margarita de Anjou.

La tercera y última parte nos habla de la renuncia de Enrique a la sucesión del trono y su asesinato.


Ricardo III

Historia de las ansias de poder y de usurpación del trono de Ricardo. Dividida en cinco actos, esta obra teatral mezcla prosa y verso.


Enrique VIII

Uno de los dramas históricos menos aclamados de Shakespiere.

Se cuenta la historia de Enrique VIII y de los múltiples problemas matrimoniales que sostiene a lo largo de su vida, especialmente con Catalina de Aragón, la cual acaba siendo la heroína de la obra.


Sonetos

Publicado sin su consentimiento, esta obra se trata de un conjunto de 154 sonetos escritos a lo largo de 20 años.

Los temas de estos son variados, encontrando diferentes bloques: dedicados a un joven, a una dama morena, etc…


Venus y Adonis

Poema narrativo dedicado al conde de Southampton. Está dividido en estrofas de seis versos.

El tema trata sobre Venus, la cual se encuentra enamorada de Adonis y de sus ansias de seducción.


La Violación de Lucrecia

La violación de Lucrecia (The Rape of Lucrece, 1594) es un poema narrativo de William Shakespeare.

Resumen muy escueto:

Sexto Tarquinio, hijo del rey de Roma, viola a Lucrecia, una mujer noble y virtuosa.

Ella, tras denunciar el crimen ante su esposo y su padre, se suicida para preservar su honor.
Su muerte provoca una rebelión que termina con la monarquía y da inicio a la República romana.

Es una obra centrada en:

El honor
La culpa
El poder y el abuso
La vergüenza y la virtud femenina



El Candelabro. Iluminando Mentes

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