Entre los rincones más insospechados de la literatura florece una tradición satírica capaz de convertir lo trivial en motivo de risa, reflexión y picardía. “Gracias y desgracias del ojo del culo” pertenece a esa estirpe irreverente que desafía la solemnidad con ingenio mordaz y humor corporal, recordando que incluso lo más humilde del cuerpo puede inspirar páginas memorables. ¿Qué dice esta burla sobre nuestra relación con el cuerpo y la risa? ¿Por qué lo grotesco ha sido siempre un arma literaria tan eficaz?
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📷 Imagen generada por GPT-4o para El Candelabro. © DR
SINOPSIS:
Gracias y desgracias del ojo del culo es un texto satírico que enumera con humor los avatares de esa región del cuerpo humano.
Se cree que esta obra se escribió en el año siglo XVII, concretamente en el año 1628. Francisco de Quevedo ha dividido Gracias y Desgracias del ojo del culo en dos partes. La primera, que es la que más me ha gustado hace referencia a las gracias o virtudes y beneficios que proporciona el ojo del culo. La segunda parte, por el contrario, hace mención a las desventajas que tiene el pobre trasero y las desgracias que tiene que sufrir.
Desgracias del ojo del culo
PRIMERA DESGRACIA
Enseña un ayo mugriento la lición a un descuidado niño. Encomiéndasela a la memoria y como potencia vil pásasele y jugando, olvida y en pena de lo que pecó la memoria abre el culo a azotes.
SEGUNDA
Va un estudiante un madrugón a una viña, vendimia la mitad de ella, lleva un lagar en el estómago, topa con una fuente y porque se lo pide el gusto bebe hasta hartarse; pícase la sed y deshácese en cámaras y págalo el ojo del culo.
TERCERA
El otro mesurado o engullidor miserable, por comer de balde llenó tanto el estómago que se ahitó movido del apetito y págalo el culo a puro jeringazos.
CUARTA
Tiene un mal curado enfermo modorra y porque el humor se le ha apoderado de los sentidos y los descuidos que tuvo el poco prevenido médico, lo paga el culo a puro sanguijuelas que lo sajan vivo.
QUINTA
Sábese, según doctrina de muchos filósofos, que el regüeldo es pedo malogrado y que hay algunos tan desdichados que no se les permite llegar al culo, así lo enseña Angulo que no ha acabado de salir por la boca cuando le dicen todos: «¡Vaya a una pocilga!», y cuando sale por el ojo del culo todo es aplaudido y cuando más le dicen cuerno, como otro tenía costumbre de decir cuando uno se peía «¡cuerno!, por ahí comas carne, y por la boca mierda, y papá te vea la madre que te parió porque te vea más medrado; en las sopas te lo halles como garbanzo, con esa música te entierren, sabañones y mal de gamones, coz de mula gallega, por donde salió el pedo meta el diablo el dedo, la víbora el pico, el puerco el hocico, el toro el cuerno, el león la mano, el cimborrio del Escorial y la punta de mi caracol te metan amén».
SEXTA
Da el otro extranjero en caballerear, bizarrear y servir a damas y traer mucha bambolla y fausto, falta a los negocios y pierde el crédito y lo que pecaron los miembros genitales lo paga el inocente culo. Pues al punto dicen: «Fulano ya dió de culo».
SÉPTIMA
Va el otro narciso, pisaverde a pie por la calle en tiempo de todos y por más cuidado que pone en las chinas o piedras que están descubiertas para asegurar los pies y andar de guija en guija, resbálase el pie y hace pedazos el pobre culo y de más a más se hace una plasta de todo lo que le coge de pies a cabeza.
OCTAVA
Da el otro pobre a la media noche en tiempo de invierno una correncia o evacuación de tripas y porque con la priesa que tiene no se acuerda bien hacia donde quedó el brasero o barreño de la lumbre tropieza con él y hace pedazos las piernas y el culo, cobrando con esta desgracia enfermedad para muchos días.
NONA
Tan desgraciado es el culo que hasta los animales les muerde el lobo por él y en las monas se ve que porque quieren descansar y sentarse a menudo se llenan el culo de callos y por eso han dado en decir: «Fulano tiene más callos que culo de mona».
DÉCIMA
Viene el otro picarón a sentir el calor del verano y porque yéndose a rascar la comezón de una ladilla frisona le estorbó el matarla una horrenda población de pendejos que topa hacia el culo, determina de matarlas con unas tijeras y teniendo las manos torpes y no ver lo que hace ni poder sufrir más el ser puerco abre a tijeretazos el pobre culo.
UNDÉCIMA
Viene la otra pobre casada o doncella a descubrir más de lo que fuera menester su natural inclinación de ser puta, tiene celos de ello el galán y causa cuidado al marido y por dar a entender que conocen la fragilidad y imperfección del sujeto, dicen: «de res que se mea el rabo, no hay que fiar».
DUODÉCIMA
Dale al otro una apretura en la calle o cógele en la comedia, sale con priesa a buscar dónde desbuchar, y porque no llegó tan presto a las necesarias o le embarazó algún nudo ciego, emplástase o embadúrnase de mierda el pobre culo.
DECIMATERCIA
Viene el otro estudiante o platicante de medicina y al ir a ordenar un medicamento a la cocina topa a la criada que se había hecho del ojo, y ella por darle gusto y apagar el fomex de la concupiscencia y titilaciones venéreas, empieza sus cernidillos y bamboleos, diviértese con el gusto y acribilla a golpes el pobre culo de escalón en escalón.
DECIMACUARTA
Vienen las Carnestolendas, alégranse las gentes en diferentes festines y por no más de antojo de muchachos o pasatiempo de hombres ociosos pagan los culos de los perros atándoles a la cola mazas diferentes.
DECIMAQUINTA
Vese el otro pobre condenado toreador de a pie embestido del toro, vuélvese para huir, túrbase o no salen los pies con presteza y por no salir ellos presto desgárrale el toro al pobre culo.
DECIMASEXTA
Va una vieja a echar una ayuda a un enfermo, ve poco, no la ha templado bien, encájasela dos dedos del culo, y dale entre las nalgas con ella, escáldale el culo que paga el pobre el descuido de la vieja borracha.
ÚLTIMA DESGRACIA
Finalmente, tan desgraciado es el culo que siendo así que todos los miembros del cuerpo se han holgado y huelgan muchas veces, los ojos de la cara gozando de lo hermoso, las narices de los buenos olores, la boca de lo bien sazonado y besando lo que ama, la lengua retozando entre los dientes, deleitándose con el reír, conversar y con ser pródiga y una vez que quiso holgar el pobre culo le quemaron.
FIN
Analisis
La sátira Francisco de Quevedo titulada Gracias y desgracias del ojo del culo, atribuida hacia 1628, pertenece a la tradición burlesca del Siglo de Oro español. En ella, el autor despliega su talento para convertir un tema aparentemente grotesco en un ejercicio de ingenio verbal. La pieza juega con la paradoja de elevar lo más bajo del cuerpo humano al rango de asunto digno de elogio literario, utilizando hipérboles, metáforas y comparaciones que provocan risa y sorpresa al mismo tiempo.
En la primera parte, dedicada a las “gracias”, el texto funciona como una especie de elogio paródico. El narrador enumera con ironía los supuestos beneficios de esa parte del cuerpo, exagerando su utilidad y su presencia constante en la vida humana. Este procedimiento recuerda al recurso clásico del elogio burlesco, muy cultivado en la literatura satírica del Siglo de Oro español, donde lo humilde o vulgar se engrandece deliberadamente para provocar un efecto cómico e irreverente.
La segunda sección invierte el tono y se concentra en las “desgracias”. Aquí aparece el contraste humorístico: aquello que antes era celebrado ahora se convierte en motivo de padecimientos, incomodidades y situaciones ridículas. Este cambio de perspectiva permite a Quevedo exhibir su dominio del sarcasmo y del doble sentido, transformando la anatomía humana en un campo fértil para la crítica social y la observación satírica del comportamiento cotidiano.
Más allá de su apariencia escatológica, el texto revela la agudeza conceptual característica de Francisco de Quevedo. La obra no solo busca provocar carcajadas, sino también demostrar la libertad creativa de la literatura barroca, capaz de mezclar erudición, humor corporal y juegos retóricos. El resultado es una pieza breve pero memorable que confirma cómo la sátira del Barroco español podía convertir lo más trivial en un espectáculo de ingenio verbal.
Breve biografía de Francisco Quevedo

Francisco de Quevedo nació en Madrid en 1580, en el seno de una familia vinculada a la corte. Desde joven destacó por su extraordinaria inteligencia y su formación humanística. Estudió en la Universidad de Alcalá y dominó varias lenguas clásicas. Su agudeza intelectual y su carácter satírico lo llevaron pronto a convertirse en una de las figuras literarias más brillantes del Siglo de Oro español.
A lo largo de su vida cultivó la poesía, la prosa moral, la sátira y la narrativa. Su estilo se asocia al conceptismo, una forma literaria basada en la condensación de ideas, el ingenio verbal y los juegos de significado. Entre sus obras más conocidas destaca La vida del Buscón llamado don Pablos, una novela picaresca que retrata con ironía y crudeza la sociedad de su tiempo.
Quevedo también participó activamente en la vida política y mantuvo intensas rivalidades literarias, especialmente con Luis de Góngora. Sus escritos combinan humor, crítica social y profundidad filosófica. Murió en 1645 en Villanueva de los Infantes, dejando una obra vasta y brillante que lo consolidó como uno de los autores más influyentes de la literatura española.
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