Al leer mucho, desarrollas una familiaridad con el lenguaje. Tu vocabulario se amplia y aprendes nuevas palabras, giros y expresiones. También mejoras tu ortografía y gramática. Pero además, leer te ayuda a mejorar tu escritura en otros sentidos.
Cuando me atrevo a sugerir algo, lo hago siempre desde mi experiencia personal, porque yo ya lo he hecho antes. Hoy quisiera comentar algo acerca de esto que se dice siempre:
‘Para escribir bien hay que leer mucho’.
Vaya por delante que lo considero absolutamente imprescindible, aunque entiendo que hay dos formas de leer:
1- Leer por puro placer. En este caso, cogemos un libro y lo disfrutamos sin pararnos a pensar en nada más que en su trama, en las palabras. Si la historia que el autor nos cuenta nos engancha, continuamos leyendo con la ansiedad de saber qué va a ocurrir a continuación. Llegamos al final y sentimos haber disfrutado de un relato que nos ha hecho pasar muy buen rato.
2- Leer para aprender a escribir. Aquí la cosa cambia. El componente del placer de la lectura está también presente, pero tenemos que poner algo más de nuestra parte. Tenemos que estudiar. Debemos fijarnos bien en aspectos en los que no reparamos cuando leemos por placer. Cogemos un libro escrito por alguien a quien admiramos y empezamos a estudiar:
– Cómo se construyen las frases
– Cómo se utilizan los guiones en los diálogos.
– El uso de adjetivos, verbos y adverbios y la densidad de los mismos en cada página, en cada capítulo.
– La habilidad del autor en ir dejando pistas. ¿Son pistas reales o pistas falsas? Lo sabremos al final.
– El nexo de cada capítulo con el siguiente.
– El tipo de narrador y su tono.
– La evolución de cada personaje.
– Las descripciones de lugares, de personas, de atmósferas.
– El uso de sinónimos para no repetir palabras.
– … Y cualquier cosa que creas que te puede resultar útil para ponerlo en práctica cuando escribes.
Si vamos a leer para aprender a escribir, tenemos que desmenuzar el texto que leemos para llegar a los detalles que cada uno podamos alcanzar a descubrir.
Si vamos a leer por placer, simplemente disfrutemos de ello sin pensar en otra cosa, pues es uno de los mayores placeres para la mente.
El Candelabro. Iluminando Mentes.
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