“El palacio encantado” es un poema de Edgar Allan Poe. El poema de 48 líneas fue lanzado por primera vez en la edición de abril de 1839 de la revista Nathan Brooks ‘American Museum. Finalmente se incorporó a “La caída de la casa de Usher” como una canción escrita por Roderick Usher.

Adentrarse en la corta vida y obra de este genio de la literatura gótica, es abrir una puerta a otra realidad capaz de convertir una situación cotidiana en una experiencia terrorífica, es traspasar el fino velo de la locura y ver a través de los ojos del demente o del asesino, porque ante todo la obra de Poe trata sobre el poder de la mente y el efecto del miedo, que como una gélida mano en nuestra espalda, nos acompaña a lo largo de sus relatos, creando una atmósfera de incertidumbre y desasosiego en la que cualquier cosa es posible.
Edgar Allan Poe
El Palacio Encantado
En el más verde de nuestros valles,donde habitan buenos ángeles,
una vez un bello y sublime palacio radiante, se alzaba.
¡Dominio del monarca pensamiento,allí se encontraba!
jamás serafín extendió su alas sobre sitio tan hermoso.
Banderas amarillas,gloriosas, doradas,
sobre el tejado ondeaban, flotaban,
( esto, todo esto, fue en los viejos,los antiguos tiempos),
y cada suave aire que jugaba ,en aquel dulce día,
por las almenas emplumadas, pálidas,alada fragancia esparcía.
Los peregrinos en ese valle feliz por dos luminosas ventanas veían
a espíritus danzando al suave son del laúd de tonos profundos
en torno al trono donde( ¡ roca porfídica!)
en pompa de su gloria merecida sentábase el señor del reino.
Y llena de rubíes y perlas la puerta del palacio brillaba
por donde entraban flotando, para siempre centelleando,
una tropa de ecos cuya dulce tarea
era solo cantar, alabar con voces de sublime belleza,
el genio y el ingenio del rey.
Más cosas malignas, vestidas de pena
asaltaron el dominio del rey.
( ¡ Ay!¡ lamentemos, ninguna alba le verá jamás desolado!
y en torno al palacio, la gloria que antaño florecía
es solo un cuento de oscura memoria sepulto en antiguos tiempos.
Y los viajeros ahora en ese valle, por ventanas de roja luz,
ven fantásticas y vastas formas que se mueven
con melodías discordes,
mientras, cual rápido río espectral, por la pálida puerta siempre,
horrenda tropa se lanza y ríe, pero ya la risa no existe.

El Candelabro. Iluminando Mentes.
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