Patrick Lafcadio Hearn fue un periodista, traductor, orientalista y escritor británico, de madre griega y padre Irlandés, que dio a conocer la cultura japonesa en Occidente

EL CEREZO DE LA NIÑERA
(autor: Lafcadio Hearn)
Leyenda japonesa recogida por Lafcadio Hearn en su obra Kwaidan.
Hace trescientos años vivía en una villa llamada Asaminura un hombre rico, cuyo nombre era Tokubei. Era el hombre más rico del lugar y el caudillo de la villa, pero, aunque la fortuna le había sonreído en otros ámbitos, llegó a la cuarentena sin haber conocido las dichas de la paternidad.
Entonces él y su esposa, afligidos por la ausencia de hijos, dirigieron numerosas preces al dios Fudo Myo O, que tenía un famoso templo en Asaminura, el santuario de Saihoji. Finalmente, sus oraciones fueron escuchadas y la esposa de Tokubei trajo al mundo una hermosa niña, que recibió el nombre de Tsuyu. Pero, como la mujer no tenía suficiente leche para alimentar a su hija, contrató a una niñera llamada O-Sode para atender a la pequeña.
Tsuyu creció y se convirtió en una hermosa muchacha, pero cuando tenía quince años cayó enferma y los médicos pensaron que se encaminaba sin remedio hacia la muerte. Entonces la niñera O-Sode, que quería a Tsuyu tanto como si fuera su propia hija, se dirigió al santuario de Saihoji y rezó con fervor para que el dios Fudo la curara de su enfermedad.
Prolongó sus oraciones durante veintiún días y, terminado ese plazo,Tsuyu sanó de una forma tan completa como repentina. Hubo un gran regocijo en la casa de Tokubei, quien invitó a todos sus amigos a una fiesta, para celebrar por todo lo alto la curación de su hija. Pero al anochecer la niñera O-Sode se sintió mal. A la mañana siguiente el médico, que había sido llamado para atenderla, anunció que estaba a punto de morir.
La familia, consternada por la mala noticia, se apiñó junto a su lecho para despedirse de ella. Entonces O-Sode se dirigió a ellos con estas palabras:
-Debo deciros algo que ignoráis. Mis súplicas han sido atendidas. Le pedí a Fudo Sama que me permitiera morir en lugar de Tsuyu y ese gran favor me ha sido concedido. Por tanto, no debéis apenaros por mi muerte… Pero debo haceros una última petición. Le prometí a Fudo Sama que, como muestra de gratitud hacia él, plantaría un cerezo en el jardín del santuario. No viviré lo suficiente para cumplir mi promesa, así que os ruego que lo hagáis vosotros por mí. Adiós, mis queridos amigos, y recordad que morí feliz, porque obtuve la salvación de Tsuyu.
Tras el funeral de O-Sode, un joven cerezo (el más hermoso que se podría imaginar) fue plantado en el jardín de Saihoji por los padres de Tsuyu. El árbol creció y floreció de una forma maravillosa cuando se cumplió un año de la muerte de O-Sode. Y siguió floreciendo durante más de doscientos años, siempre coincidiendo con el aniversario de la muerte de O-Sode. Sus flores eran blancas y rosadas, como pezones de mujer empapados en leche. La gente lo llamó Ubakazura, que quiere decir el Cerezo de la Niñera.
El Candelabro. Iluminando Mentes.
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