El viejo y el mar es una novela corta escrita por Ernest Hemingway en 1951 en Cabo Blanco y publicada en 1952. Fue su último trabajo de ficción importante publicado en vida y posiblemente su obra más famosa



_Ernest Hemingway__

EL VIEJO Y EL MAR EN LOS OJOS DE UNA LECTORA DE 12 AÑOS


Algunos escasos 12 años tenía, no recuerdo con exactitud, cuando leí “El Viejo Y El Mar de Ernest Hemingway. Tenía que leerlo para mí clase de comprensión de lectura y a simple vista y como primera lectura interpreté la historia de un viejo llamado Santiago que había quedado solo desde la muerte de su esposa y se dedicaba al oficio de pescador, pero en su oficio, no sé si ya por “viejo” tenía 84 días de mala racha que no pescaba nada. El viejo Santiago como le apodé, tenía de ayudante a un jovencito llamado Manolín que siempre lo acompañaba a pescar, pero por azares de la vida ese día y por sus padres no otorgarle permiso no pudo acompañar al viejo en su faena y travesía mar adentro,cuando en su día número 85 decidía no rendirse y romper con esa mala suerte…

A su protagonista Santiago, lo veía como un viejo terco que pese a su edad insistía adentrarse al mar en busca de un gran pez y así romper con su mala racha. Mientras leía página por página, me preguntaba si lo lograría o en su terquedad en vez de encontrar un pez, finalmente encontraría la muerte o ambas cosas. A esa edad supongo, es difícil comprender el fuerte simbolismo y las metáforas que Hemingway utilizó en su pequeño relato, pero que guardaba grandes enseñanzas.

A los 20 años, lo leí por segunda, por tercera y hasta por cuarta vez… Ya no veía a Santiago como un viejo solo y terco que se adentraba al mar en busca de un gran pez , y de su propia muerte…Ahora con los ojos de la lectora que van dejando los años, ya veía a Santiago como quizás Hemingway lo presentaba: Un hombre solitario sí, viejo sí, que se adentró al mar, a la adversidad, a las circunstancias de la vida, para dar su más temible lucha, un hombre que se decía a sí mismo no importaba la edad, que quizás en ese intento podría ser destruido, pero jamás derrotado, que no importaba si el resultado era la muerte, que también es inevitable tarde o temprano, pero moriría al pie de la batalla, ¡luchando!..Que era él o era el pez, o tal vez ambos, pero jamás sucumbir a los brazos de la Muerte derrotado.




El Candelabro. Iluminando Mentes.


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