Seguro que en alguna película de época habrás visto que tras una boda, los novios, sus familiares y amigos formaban una comitiva y se dirigían a la alcoba. En una procesión que solía ir acompañada de bromas y jolgorio, los novios eran acompañados hasta el mismísimo lecho.



LA CEREMONIA DE LA CAMA EN LAS ANTIGUAS BODAS

La ceremonia de la cama se celebró en muchos lugares de Europa entre la Edad Media y el siglo XVIII, aunque fue muy diferente según los lugares en que se llevaba a cabo.

Esta ceremonia que hoy en día sería una inaceptable injerencia en los asuntos íntimos de una pareja, fue en su momento histórico un ritual que tenía muchísima importancia.

Las bodas no eran como las conocemos hoy en día, y en muchas ocasiones lo que certificaba que una pareja estaban casados realmente era la consumación del matrimonio.

Para cerciorarse que esto era así, las parejas eran acompañadas al lecho nupcial y aunque fuera de manera simbólica, los acompañantes se convertían en testigos de esa consumación.

También simbolizaba la participación de toda la comunidad en ese matrimonio ya que la pareja solía ser acompañada al lecho en comitiva y los participantes no escatimaban las bromas soeces y las canciones obscenas. También era costumbre que una vez depositados en la cama, los acompañantes siguieran con la fiesta y el ruido fuera de la alcoba para que no se oyera a la pareja en su primera relación.

En el caso de la realeza la ceremonia de la cama revestía un carácter protocolario de gran importancia. La pareja era acompañada por muchos cortesanos e incluso era habitual que el obispo bendijera a los novios cuando estaban ya dentro de la cama.

Tanto para la monarquía, como para la nobleza o la plebe el propósito original de la ceremonia de la cama era la constatación de que había habido consumación, ya que de otra manera esa unión podía ser fácilmente anulada.

En algunos lugares, pero no en Europa Occidental, esta ceremonia no fue solo simbólica sino que esa primera relación sexual necesitaba testigos reales para que el matrimonio fuera válido.

En Islandia, por ejemplo, el matrimonio únicamente se consideraba legal si incluía la ceremonia de la cama y esta había sido presenciada por seis hombres. Para los suecos y prácticamente en toda la escandinavia medieval, esta ceremonia fue ineludible si la pareja pretendía que su unión fuera jurídicamente válida.

No en todos los lugares se obraba igual. Quizá la más curiosa tradición sea la que se seguía en Inglaterra en la que, en primer lugar, un sacerdote bendecía el lecho y la pareja se preparaba para acostarse bebiendo un vino especiado.

Una vez dentro de las sábanas, los padrinos y las damas de honor se sentaban alrededor de la cama y los novios en ese momento lanzaban sus medias. El/la que las cogía sería el primero en casarse. Tras este simpático ritual, se cerraban las cortinas de la cama y se dejaba a los novios solos.



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