El contenido de la educación se basó principalmente en la enseñanza de los artes liberales y las doctrinas cristianas. La libertad de los maestros para enseñar en diversos lugares a través de la obtención de una licencia permitió el surgimiento de las primeras universidades.


La educación de los jóvenes en la edad media
En el caso de las capas altas de la sociedad medieval, la educación de los niños comenzaba en el propio hogar, donde los padres les enseñaban a leer y escribir. A partir de los ocho o nueve años los niños acudían diariamente a escuelas para volver luego a sus casas. Existían varios tipos de escuelas, según qué institución las rigiese: episcopales, monásticas y municipales. En ellas los niños terminaban de aprender a leer y escribir bien y aprendían algo de aritmética y contabilidad. También existían escuelas que albergaban a los alumnos.
En las escuelas los padres pagaban pos la enseñanza que recibían sus hijos y con este dinero se pagaba un sueldo a los maestros. Se sabe que en Florencia, por ejemplo, las escuelas municipales eran las más abundantes y que a partir de los 15 años, los niños iban a una escuela superior donde estudiaban algo de derecho, medicina, etc.
También existió en la Edad Media una enseñanza privada que recibían los niños en sus casas. Por su coste, sólo las familias nobles y de clase media acomodada podían permitirse pagar tal educación. En general, los maestros particulares eran o criados de la familia especializados o contadores. Enseñaban a los niños y niñas a leer, escribir, hacer cuentas, etc. La enseñanza privada comienza a documentarse entre los siglos XV y XVI, porque sólo desde entonces en las casas se construía una habitación que sirviese de estudio a tal efecto, la cual contaba con un escritorio, una librería, etc. También los niños y niñas podían ir a la casa del maestro para recibir clases, pero esto sólo era practicado por la nobleza.
Los nobles completaban su educación con la formación militar, consistente en aprender a montar a caballo, el manejo de las armas y también aprendían a comer en público y las buenas costumbres. Los hijos de los nobles, cuando cumplían catorce o quince años, eran enviados a la Corte para completar su educación en el servicio al monarca.
Las mujeres apenas acudían a la escuela. Algunas moralistas medievales afirman que las mujeres no debían tener acceso a la educación. En el caso de las capas sociales altas y medias, las mujeres recibían una cierta educación, pero muy inferior a la de los varones. Excepcionalmente, algunas mujeres de la época sabían leer y escribir. Cuando las hijas de los nobles cumplían catorce o quince años eran enviadas a la Corte para servir a la reina o a las infantas. La mayoría de las mujeres de las clases sociales altas o bien acababan casándose con alguien de buena posición económica y, en general de su mismo estatus, o bien ingresaban en conventos en contra de su voluntad si no se les encontraba marido.
En el caso del resto de los estamentos sociales, tanto chicos como chicas apenas acudían a la escuela. En el caso de las chicas, entre los siete y los nueve años ingresaban en la casa de un pariente rico o de un señor feudal para servir en ella cobrando un salario mientras que el señor se encargaba de su manutención, hasta que a los dieciocho o veinte años las chicas abandonaban la casa, cuando tenían suficiente dinero para reunir una dote y poder contraer matrimonio. En el caso de los chicos, entre los siete y los nueve años entraban al servicio de un artesano con el que aprendían un oficio y después se independizaban, montaban un negocio, aquellos que se lo podían permitir, para poder ganar el dinero que también les permitiese casarse.
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