Rousseau – suizo-francés, Siglo XVIII, precursor del movimiento prerromántico– defiende que el estado de naturaleza lo pueblan buenos salvajes, que el ser humano es bueno y empático, porque si uno de esos salvajes ve a otro sufriendo, siente una inclinación natural a auxiliar.
El CANDELABRO.ILUMINANDO MENTES


Imágenes CANVA AI
El hombre es bueno por naturaleza
“La Bondad Natural del Hombre: Una Visión de Rousseau”
La frase “el hombre es bueno por naturaleza” es una de las afirmaciones más emblemáticas y controvertidas de Jean-Jacques Rousseau, filósofo y escritor suizo-francés, cuya obra ha dejado una huella indeleble en el pensamiento occidental. Esta idea, expuesta en su obra Emilio o de la educación (1762), no solo sintetiza una de las premisas centrales de su filosofía, sino que también representa un punto de quiebre en la concepción del ser humano y su relación con la sociedad. Para comprender plenamente esta afirmación, es necesario adentrarse en el contexto histórico, filosófico y literario en el que Rousseau la desarrolló, así como analizar sus implicaciones éticas, políticas y educativas.
En primer lugar, es fundamental situar a Rousseau dentro del periodo de la Ilustración, un movimiento intelectual que floreció en Europa durante el siglo XVIII y que se caracterizó por su énfasis en la razón, el progreso y la crítica a las estructuras tradicionales de poder. Sin embargo, Rousseau se distinguió de otros pensadores ilustrados, como Voltaire o Diderot, por su escepticismo hacia la idea de que el avance científico y tecnológico condujera necesariamente a la mejora moral de la humanidad. Mientras que muchos de sus contemporáneos celebraban el progreso material y el desarrollo de la civilización, Rousseau cuestionó los efectos corruptores de la sociedad sobre el individuo. En este sentido, su afirmación de que “el hombre es bueno por naturaleza” no solo es una declaración sobre la condición humana, sino también una crítica mordaz a las instituciones sociales y culturales que, según él, pervierten la bondad innata del ser humano.
Para Rousseau, la bondad natural del hombre no es una cualidad abstracta o metafísica, sino una disposición inherente a su condición primitiva. En su estado de naturaleza, el hombre es un ser libre, autosuficiente y guiado por el instinto de conservación y la compasión. Esta visión contrasta radicalmente con la de Thomas Hobbes, quien en su obra Leviatán (1651) describe el estado de naturaleza como una condición de guerra permanente, en la que el hombre es un lobo para el hombre. Rousseau, por el contrario, sostiene que el hombre primitivo no es ni moralmente bueno ni malo en el sentido convencional, sino que actúa movido por sus necesidades básicas y un sentimiento innato de piedad hacia sus semejantes. La bondad natural, por tanto, no implica una moralidad consciente, sino una ausencia de malicia y una tendencia espontánea a evitar el sufrimiento ajeno.
Sin embargo, Rousseau no idealiza el estado de naturaleza como un paraíso perdido. Reconoce que el hombre primitivo carece de las facultades racionales y morales que lo distinguen como ser humano. La verdadera humanidad, según Rousseau, solo emerge a través del proceso de socialización y educación. Aquí radica una de las paradojas centrales de su pensamiento: si bien la sociedad corrompe al hombre, también es el ámbito en el que este puede desarrollar su potencial moral e intelectual. En Emilio o de la educación, Rousseau explora esta tensión a través de la figura de Emilio, un joven educado en armonía con su naturaleza, pero preparado para vivir en sociedad. La educación, en este sentido, no es un proceso de imposición de normas externas, sino un cultivo cuidadoso de las disposiciones naturales del individuo.
La afirmación de que “el hombre es bueno por naturaleza” tiene profundas implicaciones éticas y políticas. En el plano ético, Rousseau rechaza la idea de que el mal sea una condición inherente al ser humano. Para él, la maldad es el resultado de la desigualdad, la competencia y la alienación que caracterizan a las sociedades modernas. En su Discurso sobre el origen y los fundamentos de la desigualdad entre los hombres (1755), Rousseau argumenta que la propiedad privada y el surgimiento de las instituciones políticas han creado divisiones artificiales entre los individuos, generando envidia, opresión y conflicto. La bondad natural, por tanto, no es solo una cualidad individual, sino también un llamado a transformar las estructuras sociales que la obstaculizan.
En el ámbito político, la idea de la bondad natural del hombre fundamenta la teoría del contrato social propuesta por Rousseau en su obra homónima (1762). A diferencia de Hobbes, quien ve el contrato social como un mecanismo para controlar los instintos egoístas del hombre, Rousseau lo concibe como un pacto entre individuos libres e iguales, destinado a preservar su libertad y bienestar común. El Estado legítimo, según Rousseau, no es aquel que impone su autoridad por la fuerza, sino aquel que expresa la voluntad general de los ciudadanos, es decir, el interés común que surge de su naturaleza bondadosa. Esta visión radical de la democracia ha influido en movimientos revolucionarios y en el desarrollo del pensamiento político moderno.
No obstante, la afirmación de Rousseau no está exenta de críticas y contradicciones. Algunos filósofos, como Immanuel Kant, han cuestionado la idea de que el hombre sea bueno por naturaleza, argumentando que la moralidad requiere un esfuerzo consciente y racional para superar las inclinaciones egoístas. Otros han señalado que Rousseau, al idealizar el estado de naturaleza, subestima la complejidad de la condición humana y las tensiones inherentes a la vida social. Además, su visión de la educación, aunque innovadora, ha sido criticada por su carácter elitista y por excluir a las mujeres de la plena realización de su potencial, como se evidencia en su tratamiento de Sofía, la compañera de Emilio.
A pesar de estas críticas, la afirmación de que “el hombre es bueno por naturaleza” sigue siendo una de las contribuciones más significativas de Rousseau al pensamiento occidental. Su defensa de la bondad innata del ser humano no solo desafía las visiones pesimistas de la naturaleza humana, sino que también ofrece una base ética y política para la transformación social. En un mundo marcado por la desigualdad, la violencia y la alienación, la obra de Rousseau nos invita a reflexionar sobre las condiciones necesarias para que la bondad natural del hombre pueda florecer. Su legado, por tanto, no es solo filosófico, sino también profundamente humano.
En conclusión, la frase “el hombre es bueno por naturaleza” encapsula una de las ideas más provocativas y fecundas de Jean-Jacques Rousseau. A través de ella, el filósofo no solo cuestiona las premisas fundamentales de la civilización moderna, sino que también propone una visión alternativa de la humanidad, basada en la libertad, la igualdad y la compasión. Su obra, lejos de ser una mera especulación abstracta, es un llamado a la acción, una invitación a construir una sociedad en la que la bondad natural del hombre pueda realizarse plenamente. En este sentido, Rousseau no es solo un pensador de su tiempo, sino un visionario cuyas ideas siguen resonando en nuestro presente.
Sobre Jean-Jacques Rousseau

Jean-Jacques Rousseau nació en Ginebra, en 1712. Fue un influyente escritor, filósofo, botánico, naturalista y músico de su época. Es considerado uno de los grandes pensadores de la Ilustración. Sus ideas influyeron en la revolución francesa, en el desarrollo de las teorías republicanas, en el desarrollo de la pedagogía, y se lo considera precursor del romanticismo. Entre sus obras más importantes destacan El contrato social (1762), las novelas Julia o la nueva Eloísa (1761), Emilio o de la educación (1762) y de sus memorias Confesiones (1770). Murió en Ermenonville, Francia, en 1778.
El Candelabro. Iluminando Mentes
#JeanJacquesRousseau
#FilosofíaDeLaIlustración
#EstadoDeNaturaleza
#DesigualdadSocial
#ContratoSocial
#EducaciónNatural
#EmilioODeLaEducación
#DiscursoSobreLaDesigualdad
#PensamientoPolítico
#FilosofíaÉtica
#CríticaSocial
#TeoríaDemocrática
Descubre más desde REVISTA LITERARIA EL CANDELABRO
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
