El meteorito Sylacauga cayó el 30 de noviembre de 1954 a las 14:46 hora local en el pueblo de Sylacauga, en Estados Unidos. A menudo es erróneamente denominado meteorito Hodges, el cual fue realmente un fragmento del propio meteorito.




LA ÚNICA PERSONA GOLPEADA POR UN METEORITO


El Triste Caso de Ann Hodges


La probabilidad de que una persona sea impactada por un meteorito es de 1 en 1.600.000, siendo más factible cualquier otro tipo de impacto. Sin embargo, sí que han existido sucesos de este estilo, pero tan sólo uno fue registrado de forma oficial.

En la tarde del 30 de noviembre de 1954, Ann Hodges dormía una siesta en su casa ubicada en Sylacauga, un pueblo rural de Alabama en el sudeste de USA. Cuando de pronto sintió un fuerte golpe en la cadera, Al abrir los ojos vio que su casa estaba llena de humo y escombros.

Tras el susto inicial, descubrió un gran agujero en el techo mientras que su radio, ubicado cerca de la cama también estaba destrozado. Al poco tiempo sabría lo que había causado todo ese daño, una roca negra del tamaño de un melón había entrado por el techo y rebotado sobre la radio antes de golpear a la pobre Ann.

Pero el golpe más duro que recibió Ann no fue físico, sino emocional, ella estaba convencida de que el meteorito le pertenecía y creía que Dios había tenido la intención de enviárselo. Pese a esto, la casa donde los Hodges vivían no era propia sino más bien alquilada.

Pronto inició una disputa legal con la dueña de la casa para quedarse con la piedra espacial, al final Ann sería conocida formalmente como la dueña del meteorito.

Ann y su esposo buscaron vender el meteorito por una gran suma de dinero, pero al no conseguir compradores terminarían donándolo al museo de historia natural de Alabama donde aún permanece hasta nuestros días. Años más tarde, Ann sufrió un ataque de nervios y en 1964 se divorció.

Terminaría internada en una clínica y con 52 años falleció de una insuficiencia renal, en 1972. Según su ex esposo, ella nunca se recuperó de toda la locura que generó el meteorito. Ann era una persona de campo y la masiva atención que generó el suceso perjudicó en gran medida a su salud mental.



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