La Chía es una planta antigua cuya semilla sustentaba la dieta de la cultura prehispánica en México, cuenta la leyenda que los aztecas la usaban como bebida energética. Junto con los nopales, las tunas, el amaranto y los huauzontles, la chía prevalece en los hogares rurales de México.



El alimento de las Caminatas.


En la tradición azteca, durante el mes Huei tozoztli, los altares de las casas eran adornados con plantas de maíz y en los templos se bendecían las semillas (principalmente la chia).

Como parte de los rituales de celebración, los mexicas ofrecían en sacrificio una joven decapitada que representaba a la diosa Chicomecóatl, quien era la creadora de todos los tipos de chía, proporcionando subsistencia y fertilidad a su pueblo.

El uso de la chia se remonta a unos 3,500 años a.C. Siendo cultivada por las civilizaciones tolteca y teotihuacana antes de la llegada de los aztecas. Su nombre deriva de la palabra náhuatl chiatic que significa aceitoso o grasoso.

Las semillas se obtienen de una planta anual que florece durante el verano, entre junio y septiembre en el hemisferio norte, entre enero y marzo en el hemisferio sur.

Este maravilloso alimento que los mayas ofrendaban a sus dioses en agradecimiento a su cosechas, conformaba junto con el frijol, maíz y amaranto la dieta de las culturas americanas prehispánicas.

Se dice que el emperador Moctezuma enviaba a sus súbditos a Veracruz para traerle pescado fresco y los proveía con raciones de chía para minimizar el consumo de agua e incrementar sus niveles energía, por lo que también se le proporcionaba una cantidad de semillas a los guerreros del imperio para ser alimentados durante sus batallas y expediciones.

La también llamada “Salvia hispanica” fue perseguida por los conquistadores españoles debido a su uso espiritual en las ceremonias religiosas dedicadas a los dioses aztecas. Considerándosele un sacrílego su cultivo.

Al ser la fuente más rica en ácidos omega 3, importantes para la respiración de órganos vitales y que hacen más fácil que el oxigeno sea transportado por el sistema sanguíneo a las células, tejidos y órganos. Además de ayudar a mantener la lubricación de las células combinando la proteína y el colesterol para formar las membranas vivas que mantienen a las células juntas.

Era considerada por los aztecas como un tesoro nutricional y terapéutico. Que aparte de ofrecer beneficios medicinales, decoraba cerámicas y pinturas, pues su aceite brindaba un gran brillo y resistencia, volviéndose indispensable para los artistas mexicas.

Obsequiada a los guerreros aztecas o a sus viudas a forma de recompensa por las hazañas en el campo de batalla; la semilla de chia es muy rica en fibra y contiene casi todos los aminoácidos esenciales, brindando grandes cantidades de proteína. Ademas posee una importante cantidad de sustancias antioxidantes naturales como son los flavonoides, entre estos podemos incluir al ácido clorogénico, ácido cafeico, la miricetina, quercetina y kaemferol.

Estos compuestos presentan numerosas propiedades entre las que podemos incluir: antiinflamatorias, antimutagénicas, antiviricas, anticancerigenas (cáncer de pulmón y estomago) además de ayudar a la cardiopatía isquémica.⚔

Durante mucho tiempo la chia quedó olvidada, debido al exterminio de sus cultivos organizado por los conquistadores. Sin embargo sobreviviría en zonas montañosas alejadas para ser redescubierta, volviéndose su cultivo “antiguo y nuevo” al mismo tiempo.



El Candelabro. Iluminando Mentes


Descubre más desde REVISTA LITERARIA EL CANDELABRO

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.