La Piedad del Vaticano es una obra escultórica del Renacimiento italiano creada por el artista florentino Miguel Ángel Buonarroti en 1499, cuando tenía apenas 24 años de edad. Recibe este nombre porque la obra se encuentra actualmente en la capilla del Crucifijo, de la basílica de San Pedro del Vaticano.



SIETE CURIOSIDADES DE LA PIEDAD, DE MIGUEL ÁNGEL


1 – La realizó Miguel Ángel entre 1498 y 1499. Mide 1,74 x 1,95 metros.

2 – Se plasma el dolor que siente la Virgen María, como madre, al ver a su hijo fallecido. Aún así, tanto su imagen como la de Jesucristo transmiten ternura y sosiego.

3 – Si se observa el rostro de la Virgen, este es tan joven como el de su hijo (o quizá más). Es porque se sigue el ideal renacentista de belleza, asociado a la juventud.

4 – Es la única obra que Miguel Ángel firmó. Lo hizo porque muchos dudaron de que hubiera realizado una obra tan perfecta, por su edad (entonces solo tenía 24 años). Cuando este supo que cuestionaban su autoría, grabó enfadado a cincel su nombre en la cinta que cruza el pecho de la Virgen (así, escribió: “Miguel Ángel Buonarroti, florentino, lo hizo”).

5 – Aunque se puede ver desde cualquier ángulo, el preferente es el frontal. Allí queda claro que el conjunto forma un triángulo y, además, se advierten mejor las “armonías de contraste” (por ejemplo, los claroscuros y pliegues de la ropa de la Virgen frente a las superficies claras y lisas del cuerpo de Jesucristo; o también, cómo el brazo derecho de él, inerte, se contrapone al izquierdo de la Virgen, lleno de vida).

6 – Originalmente se ubicó en la Capilla de Santa Petronila del Vaticano, concretamente, en la tumba de Jean Bilhères, cardenal de Saint Denis, el hombre que encargó la obra a Miguel Ángel. Hacia 1750, sin embargo, dada su belleza, se decidió trasladar a su emplazamiento actual en la Basílica de San Pedro.

7 – En 1972 sufrió un atentado cuando un geólogo con problemas mentales llamado Laszlo Toth golpeó a la Virgen varias veces con un martillo mientras gritaba “¡yo soy Jesucristo!”. Sus golpes rompieron el brazo izquierdo y el codo, y además, destruyeron la nariz y los párpados. Para su restauración, muy cuidadosa, se emplearon los fragmentos originales. Al trabajo ayudaron dos réplicas que se habían hecho de la Piedad, ubicadas en Puno (Perú) y Medellín (Colombia). Desde entonces la escultura está protegida por una pared de vidrio especial a prueba de balas.



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