Emiliano Zapata Salazar, conocido como El Caudillo del Sur, o El Atila del Sur, fue un campesino y militar mexicano que participó en la Revolución mexicana como comandante del Ejército Libertador del Sur. Zapata se posicionó como uno de los principales líderes revolucionarios desde la presidencia de Francisco I.

UN CAUDILLO EN ARABIA
La leyenda de Emiliano Zapata que asegura huyó a Arabia
La Leyenda de Emiliano Zapata señala que el Caudillo del Sur no murió y que logró escapar con vida a Arabia Saudí.
Durante muchos años se ha mantenido una famosa leyenda de Emiliano Zapata, emblemático personaje de la Revolución Mexicana, en la cual se sostiene que quien murió fue un doble y que en realidad el general logró huir a Arabia Saudí.
El 10 de abril de 1919, Zapata tenía prevista una cita con Jesús Guajardo, quien le había prometido romper con Venustiano Carranza para unirse a las filas zapatistas. Sin embargo, todo era parte de un plan para asegurar la captura del Caudillo del Sur.
Fue así como el generalísimo acudió a la Hacienda de Chinameca, el lugar pactado para la reunión, donde fue acribillado por hombres armados que esperaban su entrada desde la azotea, Zapata intentó desenfundar su Smith & Wesson pero no lo logró y cayó muerto.
CÓMO SURGE LA LEYENDA DE EMILIANO ZAPATA?
El mito cuenta que quien había muerto en realidad era un compadre de Zapata, o un doble al que el revolucionario acudía para las tareas difíciles. Pero la que más ha llamado la atención es aquella que asegura que no murió y huyó a Arabia Saudí.
Esta versión sostiene que antes de ir a Chinameca, Zapata decidió cambiar su ropa con un amigo que se parecía mucho a él libertador del sur, en un intento de asegurarse de que la supuesta alianza con Jesús Guajardo era cierta.
Mientras su amigo iba a reunirse con Guajardo, el general se escondió en un pozo, donde estuvo hasta las seis de la tarde. Pero al salir de su escondite se enteró de la tragedia en la Hacienda de Chinameca y decidió escapar.
En su camino se encontró con otro de sus amigos, el libanés Moisés Salomón, quien lo habría refugiado en su casa de la comunidad de Huautla. Posteriormente partiría a Acapulco y luego al otro continente hasta llegar a Arabia.
La leyenda de Zapata no especifica el lugar, pero se dice que durante años el caudillo se resguardó en Arabia Saudí. Incluso, se llegó a decir, que tiempo después había vuelto a México pero no lo reconocieron porque parecía un jeque.
Como ha ocurrido siempre en la historia de los héroes populares, corrieron los rumores más extraños: el cadáver que exhibieron en Cuautla no tenía una pequeña verruga en la cara, o la manita en el pecho, y por ello no era el de Zapata; o tenía el dedo meñique completo, por lo que tampoco era; unos juraban que por la noches aparecían montado en su caballo As de Oros; otros, mucho tiempo después, dijieron haber visto un anciano tras la puerta tapiada de una casa en Anenecuilco (lugar de nacimiento del caudillo): debía ser Zapata.
Vivo o muerto Zapata sigue dando de qué hablar. Octavio Paz escribió: Realismo y mito se alían en esta melancólica, ardiente y esperanzada figura, que murió como había vivido: abrazado a la tierra. Como ella, está hecho de paciencia y fecundidad, de silencio y esperanza, de muerte y de resurrección.

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