Angus Barbieri era un hombre escocés que ayunó durante 382 días, desde junio de 1965 hasta julio de 1966. Vivió a base de té, café, agua con gas y vitaminas mientras vivía en su casa en Tayport, Escocia, y visitaba con frecuencia el Hospital Maryfield para una evaluación médica.

¿El poder del ayuno?
En palabras de uno de los tres padres de la medicina occidental; el médico suizo Paracelso, “el ayuno es el mejor remedio; es el médico interior”.
A lo largo de la historia de la humanidad, ayunar ha sido una práctica común en buena parte de las civilizaciones. Distintas culturas hicieron uso de esta herramienta con objetivos que van desde alcanzar una iluminación espiritual, curar enfermedades, desarrollar la disciplina, aumentar el entendimiento, endurecer a sus ejércitos, etc.
En la antigua Grecia, grandes filósofos, pensadores y médicos descubrieron, experimentaron y promovieron los efectos terapéuticos del ayuno. Hipócrates, Platón, Sócrates, Aristóteles, Galeno, entre otros, elogiaron los beneficios del ayuno. Incluso Pitágoras exigía a sus estudiantes que ayunasen antes de entrar a sus clases.
Según Herodoto, los soldados persas mantenían su vitalidad y resistencia con una sola comida al día. Mientras que los egipcios lo aplicaban como remedio, pues reconocían en el ayuno el poder de revitalizar y rejuvenecer tanto cuerpo como mente.
En 1965 un irlandés de 27 años de edad llamado Angus Barbieri que sufría de obesidad severa, realizó un ayuno prolongado de 382 días.
Gracias a las grasas de su cuerpo, ingesta de liquidos y suplementos. Barbieri logró sobrevivir y bajar de peso, afirmando que su cuerpo se había acostumbrado a la ausencia de alimentos, pasados los primeros días de su gran proeza.
El ayuno le fue prescrito por el doctor William Kinnear Stewart, en condiciones controladas con análisis de sangre frecuentes y control hospitalario.
Partiendo de un peso inicial de 207 Kg, el joven irlandés rompió su gran ayuno el 11 de Julio de 1966, comiendo un huevo cocido, una rebanada de pan y una taza de café. Alcanzando así su peso objetivo de 82 Kg, valor que mantuvo por el resto de su vida.
Nota: No se recomienda a nadie realizar un ayuno prolongado sin la supervición de un médico especializado.

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