Jayne Mansfield fue una actriz, cantante y modelo estadounidense. Considerada uno de los principales símbolos sexuales de finales de los años 1950, Mansfield protagonizó populares películas de Hollywood que siempre hacían hincapié en su cabello platinado, su opulenta figura y prominente busto.



LA CRUEL MUERTE DE JAYNE


De Jayne Mansfield, se dicen muchas cosas, por ejemplo que fue Odiada por Sofia Loren, lo cierto es que fue la primera actriz estadounidense en aparecer desnuda en una película, la tragedia de su muerte todavía está rodeada de misterio

Morena natural, cuando se tiñó de rubio llegó a ser más taquillera que Marilyn Monroe e incluso compartió con ella amantes que ocuparon la Casa Blanca.

Mansfield, con un coeficiente de 163 y capaz de hablar cinco idiomas, nunca estaba dispuesta a dejar partir ese tren rumbo a la fama.

Después de abandonar a su primer marido por el camino pero mantener su apellido, «mucho más cinematográfico», llamó al promotor Jim Byron y le espetó: «Tengo los senos más grandes de Hollywood, quiero que me conviertas en una estrella de cine». Dicho y hecho.

Con dos matrimonios fallidos a sus espaldas, la actriz se dejó seducir por las prácticas de Anton LaVey, autodenominado el Papa Negro e impulsor de la Iglesia de Satán.

Sin cuestionar al mediático mesías del infierno, muy de moda a mediados de los sesenta entre las estrellas de cine, asistió a excéntricas prácticas y rituales cuyas fotografías todavía se conservan.

Jayne Mansfield no fue James Dean, pero su vida se apagó tan rápido como aceleró el Porsche del actor más rebelde de Hollywood.

La actriz Jayne Mansfield conducía con tres de sus hijos y 2 hombres más su Buick de 1966, en Nueva Orleans a las 2 a. m. del 29 de junio de 1967, cuando su automóvil se estrelló contra la parte trasera de un camión.

La colisión cortó la parte superior del automóvil y mató a Mansfield instantáneamente al igual que a los dos hombres que la acompañaban, mientras en el asiento trasero sus tres hijos estaban dormidos, incluida la actriz Mariska Hargitay, laureada estrella de «Ley y orden»

Todos los niños salieron con vida y prácticamente ilesos.

Los rumores provocados por fotos espeluznantes tomadas en la escena dicen que la hermosa actriz fue decapitada, la verdad sobre la muerte de Mansfield es quizás aún más inquietante.

A la rumorología de la industria del espectáculo le bastó el macabro suceso y los vínculos satánicos de Mansfield con LaVey para vincular el suceso con algo paranormal. «Hollywood Babilonia», donde el escritor Kenneth Anger se recrea en los episodios más sórdidos de la meca del cine, cayó en la trampa.

En sus páginas se puede leer que la actriz fue decapitada en el accidente, mientras, supuestamente, a kilómetros de allí, LaVey recortaba una foto de sí mismo en una revista y le seccionaba involuntariamente la cabeza a Mansfield, que aparecía en el reverso del recorte.

En realidad, tal y como asegura Chris Dicker en la «Biografía de Jayne Mansfield: la trágica vida de la rubia de Hollywood», el vehículo parecía un amasijo de hierro tras precipitarse contra el camión. La gente confundió la peluca de la actriz manchada de sangre con su cabeza, pero el certificado de defunción de Jayne Mansfield resolvió todo tipo de dudas: la causa de su muerte fue el «cráneo aplastado».

El accidente de Jayne Mansfield puso punto y final al declive artístico de la actriz, que con la disminución de la demanda de intérpretes de su estilo se vio relegada a películas de serie B como «L’Amore Primitivo» o «Heimweh nach St. Pauli», casi siempre filmadas en Europa.

Su muerte trascendió a otro nivel, cuando el organismo regulador de la seguridad vial obligó a instalar una barra parachoques en la parte inferior de los remolques de tractor.

Aunque ya pocos recuerden su faceta como actriz, incluso sus escarceos con la Iglesia de Satán, en Estados Unidos este tipo de protección se sigue conociendo como «la barra Mansfield».

¿Qué pasó esa noche, quizá nunca lo sabremos?



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