La Mulata de Córdoba era una mujer negra muy hermosa, y aunque se desconocían sus orígenes, se decía que tenía pactos con el diablo, lo que explicaba su inminente belleza, juventud y sabiduría.

LA MULATA DE CÓRDOBA
VERACRUZ
En la Villa de la Vera Cruz vivió una hermosa mujer mulata, era una mujer de gran corazón pues usaba sus conocimientos para ayudar a los enfermos, especialmente a los negros que eran traídos al nuevo mundo como esclavos, a los mulatos y a los indígenas, además de usar los recursos económicos que tenía para alimentar a los más necesitados.
Por esas acciones se ganó el cariño del pueblo de Córdoba, la gente la describía como una santa, quien siempre iba cargada con canastos llenos de comida o de remedios para asistir en las casas donde era solicitada, se llegó a decir que incluso los españoles la buscaban por sus amplios conocimientos, a diferencia de lo que muchos piensan, algunos sacerdotes la querían, por ser una buena cristiana y estar sin falta todos los domingos en la misa, en ocasiones los mismos párrocos le daban suministros para sus causas, era tanto su amor a la gente que no cobraba por sus servicios, aceptando comida o ropa.
Pese a su origen, muchos jóvenes de diferentes castas la pretendían, de diferentes escalas sociales luchaban por alcanzar su amor, flores, perfumes e incluso joyas eran entregadas en sus manos, pero ella no parecía tener intenciones de casarse con nadie.
Fue ahí donde empezó todo, las mujeres empezaron a regar el rumor que era una poderosa bruja que usaba sus remedios para enamorar a los hombres y así seducirlos para obtener riquezas, a esto se sumó los grandes escándalos inventados por los hombres despechados.
La lograron llevar ante el tribunal de la inquisición, alegando poseer pacto con el diablo, brujería, volar en su escoba de noche rodeada de un resplandor rojo, también que tenía la habilidad de teletransportarse a diferentes lugares, ella se defendió diciendo que eso no era cierto, que su única intención siempre fue ayudar al necesitado y que esos remedios eran para los enfermos y no actos de brujería, pero no le creyeron.
Estando en la cárcel comenzó a dibujar un barco, sabiendo que estaba condenada a morir, el barco tenía bastantes detalles, incluyendo sus olas y nubes, lo logró terminar minutos antes de su ejecución, cuando los carceleros llegaron a su celda, uno de ellos se burló de su dibujo, ella preguntó “¿qué tal me ha quedado? ¿Qué le falta?”, uno de los carceleros empezó a reír y respondió “que ande”
La mulata sonrió y con la tranquilidad más prolongada del mundo contestó “si vuestro señor quiere que ande, andará”, inmediatamente saltó sobre el dibujo, mismo que cobró vida y empezó a navegar como un barco de verdad, se movió por las paredes a la vista de todos, los gritos de los guardias llamaron la atención de los demás de la cuadrilla, muchos presenciaron el barco alejarse hasta perderse en el horizonte, logrando así librar la muerte, jamás volvieron a ver a la mulata de Córdoba.

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