Benjamín ben Jonah, un judío que había nacido en el reino de Navarra (España) en el año 1130. Hijo de un rabino de la ciudad de Tudela (de ahí el nombre por el que se le conoce), es probable que él también hubiera sido educado como tal.



El Judío español que viajó por medio mundo un siglo antes que Marco Polo


Benjamín de Tudela, un español de Navarra que viajó por Europa, Asia y África en el siglo XII (unos 100 años antes que Marco Polo).

Llegó hasta Bagdad, Arabia, Persia y Egipto; y podría haber llegado hasta China. Hombre preparado, pues tenía formación en historia, además de ser conocedor del hebreo, arameo, griego, latín y árabe además del romance navarro su lengua materna hablada en el Reino de Navarra, su tierra natal.

Podría fijarse el inicio de sus viajes entre 1159 y 1167 (reinando en Navarra Sancho VI “el Sabio”) y su regreso en 1172-1173. Según esto, sus viajes tuvieron una duración mínima de cinco años y una máxima de catorce. Esta última hipótesis parece la más probable, dado que su última etapa -desde que abandona Egipto hasta que llega a España- duró por lo menos un año.

En total, visitó ciento noventa ciudades de Europa y Oriente, convirtiéndose en una de las primeras fuentes de la demografía Su Libro de Viajes Desde Tudela, en el sur de Navarra, desciende por el valle del Ebro: Zaragoza, Tortosa, Tarragona, Barcelona y penetra en Provenza a través de Gerona.

Se embarca en Marsella y viaja a Génova, Pisa, Lucca y Roma, ciudad en la que debió detenerse durante un tiempo, a juzgar por el minucioso relato que ofrece de sus monumentos.

Esta parte primera de su viaje es un buen testimonio de las tempranas vías romeas. Deja Roma y se encamina hacia el sur, donde llega a Salerno. Embarca nuevamente en Otranto, pasa por la isla griega de Corfú, en el mar Jónico, y Arta. Atraviesa Grecia y se detiene en Constantinopla, de la que ofrece una viva descripción, de gran importancia para el conocimiento de las condiciones y situación socioeconómica de sus habitantes en aquel momento.Cruza el mar Egeo (islas Mitilene, Chíos, Samos, Rodas) hasta Chipre.

Ya en tierra firme, pasa por Antioquía, Sidón y Tiro, entrando en Palestina por Acre, en aquellos momentos en manos de los cruzados. Recorre el país y describe detalladamente los Santos Lugares, dejando un documento de especial interés para el conocimiento de la Palestina de aquella época, con alusión a las diversas comunidades étnicas y religiosas de la zona, incluidas confesiones minoritarias, como los drusos.

De camino hacia el Norte, pasa por Tiberíades, Damasco, Alepo y Mosul, con un itinerario difícil de precisar. Llega a Bagdad, ciudad que describe con mayor extensión que cualquier otra. Es probable que viajara a lo largo y ancho de Mesopotamia y Persia, aunque en estos relatos abundan los materiales legendarios.

Es improbable que se aventurase a traspasar estos ámbitos geográficos, aunque se esforzó por reunir noticias sobre los lugares a los que no viajó, como Arabia, Persia, Asia central, India o Ceilán de Kai Fong en China. de vuelta, hace una admirable descripción de Egipto, el Cairo y Alejandría, ciudad en la que embarca para llegar a Sicilia.

Nos da una descripción cuidadosa y pintoresca de Palermo. De allí, probablemente, regresa a España por mar (Libro de viajes de Benjamín de Tudela)



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