Se denomina Zoológico de Moctezuma, Casa de Aves, Casa de Animales o Casa de Fieras (Totocalli en náhuatl), a una colección zoológica que poseía durante el Período Posclásico mesoamericano el emperador Moctezuma Xocoyotzin (también llamado Moctezuma II), el huey tlatoani de la ciudad mexica de Tenochtitlan



¿SABÍAS QUE EN TENOCHTITLÁN SE CREÓ EL PRIMER ZOOLÓGICO DE AMÉRICA?


No hay un registro que lo confirme al 100 por ciento, pero el primer zoológico de la Ciudad de México, y del continente americano, se remontaría a la época prehispánica, y lo más seguro es que se localizara en lo que hoy es el Centro Histórico.

Se piensa que en los terrenos donde está la Torre Latinoamericana, además del Templo y Convento de San Francisco, en la zona delimitada por Eje Central, Madero, Gante y 16 de Septiembre, se encontraba el “Zoológico de Moctezuma”.

En ese lugar habría una colección de plantas curativas y animales traídos de diversas zonas del país, pero no con el fin de exhibirlos, sino para ser venerados, ya que sus cualidades representaban a la naturaleza y al mundo. Es decir, era un sitio sagrado.

Tenía un acuario, una colección de jaguares, zorros, ocelotes, coyotes, jabalíes, monos, serpientes, águilas, guacamayos, pericos y hasta humanos; el Totocalli, (que en náhuatl quiere decir “casa de animales”)o también conocido como el “zoológico de Moctezuma” podría considerarse en cierta forma como el primer “zoológico” de América . De acuerdo con los registros, este sitio existió durante el posclásico mesoamericano, durante el gobierno del huey tlatoani de la ciudad mexica de Tenochtitlán, Moctezuma Xocoyotzin –o Moctezuma II–,

Los registros españoles explican que el palacio del tlatoani poseía, “además de grandes y cuidados parques y un jardín botánico, una notable colección faunística”. Estaba ubicado al sudoeste del centro ceremonial, en el extremo opuesto al Templo Mayor.

Quien conoce esta zona, reconocerá las dimensiones de este zoológico mexica. Ahí era el hogar de animales que eran traídos desde regiones alejadas, los cuales eran realmente usados para sacrificios religiosos. Dado que había un flujo constante de especímenes, los mexicas los mantenían en espera hasta la llegada de la fecha adecuada para brindarlos a los dioses. Además, hay investigadores que postulan que también eran usados para elaborar medicamentos.

Actualmente se sabe que el lugar tenía a su disposición 600 hombres, de los cuales 300 atendían exclusivamente a las “fieras” y los otros 300, a las aves –sin contar, además, a los numerosos “veterinarios” de la época–. Inclusive había quienes se encargaban de mantener gusanos, roedores, venados, gallinas y pavos, sólo para ser utilizados como alimento de las especies carnívoras.

El zoológico de Moctezuma contaba con seis colecciones en específico: los acuarios, la colección de fieras, de aves rapaces, de otras aves, reptilario y de humanos.

Los acuarios poseían 20 estanques, de los cuales 10 estaban destinados a las especies de agua salada, y los otros 10 para las de agua dulce. En ellos también se mantenían aves acuáticas, como las garzas, patos, ibis y flamencos.

La colección de fieras, por otro lado, estaba destinado únicamente para albergar a grandes mamíferos carnívoros; tales como jaguares, pumas, linces, lobos, coyotes, zorros, osos, ocelotes, felinos medianos, pecaríes y bisontes.

La colección de aves rapaces mantenían desde grandes águilas hasta pequeños halcones. Este sector tenía una parte techada y con piso de cerámica, y otra parte al aire libre con un enmallado de madera. Mientras que en la colección de otras aves, destacaban los loros, guacamayos, pájaros pequeños y coloridos, quetzales y gallinas.

La colección del reptilario contenía a las especies más aborrecidas por el Viejo Continente. Entre ellas la serpiente, por lo que causó sorpresa que ahí se mantuvieran en cautividad numerosas especies y que hasta las reproducieran. Algunos de los recintos tenían forma de tinajas o cántaros grandes, destacando las víboras de cascabel, boas, cocodrilos, sapos y ranas.



El Candelabro. Iluminando Mentes


Descubre más desde REVISTA LITERARIA EL CANDELABRO

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.