La inhumación era el entierro con el cuerpo sin alterar, que se depositaba en un agujero en el suelo y se cubría. Excepto los más pobres, la mayoría de romanos enterraban a sus difuntos en tumbas de obra, generalmente panteones. Los más humildes se tenían que confirmar con ser enterrados en cajas de madera.

“LA MUERTE EN LA ANTIGUA ROMA”
En la antigua Roma la muerte era un acto social que en cuanto a los lugares de inhumación, modos de celebración y cultos, no igualaba a los fallecidos, existiendo notables diferencias según la condición social o el estatus del difunto.
Los monumentos funerarios de los romanos se situaban fuera de los límites de la ciudad a ambos lados de la calzada, y con frecuencia se adornaban con jardines. Había dos tipos de enterramientos inhumación o incineración.
El ritual funerario consistía en cinco fases:
Preparación del cuerpo, procesión del difunto o pompa funeraria, cremación o inhumación , elogio en honor al fallecido y por último, conmemoración y celebración
Desfilaban por las calles principales e incluso paraban en el foro para que un allegado pronunciara unas palabras en honor del difunto (laudatio). Después se enterraba o incineraba al finado. Si era incinerado, la pira se apagaba con vino.
Los romanos no colocaban las tumbas en un lugar tranquilo y solitario, sino a orillas de las calzadas a la salida de las ciudades, donde los transeúntes podían contemplarlas y admirarlas.
Es el caso de Roma donde a día de hoy pueden verse todavía en la Vía Appia.
los ricos eran incinerados durante el día, y los pobres y niños eran inhumados de noche, no cremados, porque la cremación era mucho más cara y no todo el mundo se lo podía permitir”.

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