Cleopatra de Macedonia fue hermana de Alejandro Magno e hija de Filipo II y Olimpia de Epiro. Tenía por parte de padre dos medio hermanas, Tesalónica y Cinane, y un medio hermano, Filipo III Arrideo. Se crio bajo el cuidado de su madre en Pella, como cualquier princesa.


EL DESTINO DE CLEOPATRA DE MACEDONIA


En junio del 323 a. C., Alejandro Magno murió en Babilonia. Su medio hermano Filipo Arrideo lo sucedió, pero era un bastardo y se le consideraba mentalmente incapaz de gobernar. Como Roxana, esposa de Alejandro, estaba embarazada, se decidió esperar a que dé a luz para que, sí el hijo naciera varón, compartiera el trono con Filipo. Mientras tanto, se nombró como regente a Pérdicas, pero éste heredó un imperio muy inestable.

En el oeste, los Estados griegos estaban preparando una revuelta. En otoño, los atenienses y sus aliados expulsaron a los macedonios de sus ciudades y marcharon hacia las Termópilas, que fortificaron. De esta manera, esperaban evitar una invasión de Grecia por Antípatro. Tuvieron un gran éxito: el comandante de las fuerzas macedonias en Europa fue repelido y obligado a refugiarse en la cercana fortaleza de Lamia, donde fue asediado durante varios meses.

En este punto, intervino Cleopatra. Ella llevaba algún tiempo viviendo en Pella, tras dejar Epiro, dónde se había desempeñado como regente de su hijo Neoptólemo, por solicitud de Alejandro. Era solo un año menor que su ya legendario hermano y compartía con él su ambición. De sus padres, había heredado el encanto y astucia que habían sido propios de Filipo y la inteligencia con la fortaleza de Olimpia.

Envió una carta a Leonato, un amigo y compañero de armas de Alejandro que, después de la muerte de su rey, había sido nombrado por Pérdicas sátrapa de Frigia Helespóntica. Cleopatra debió conocerlo muy bien porque ambos habían pasado su juventud en el palacio real de Pella. Ella le ofreció que si venía a Pella, se casaría con él. Este hubiese sido un cambio realmente importante en la situación política del imperio: un hombre enérgico como Leonato, veterano de la campaña asiática, que había estado muy cerca de Alejandro y sabía cómo comandar un ejército, sin duda sería un excelente candidato al trono de Macedonia si se casaba con el pariente más cercano del difunto rey. ¿Hubo en su acción alguna influencia de Olimpia? No sé sabe, pero su carta había creado una forma de deshacerse de Filipo Arrideo, y de su esposa, la también ambiciosa Eurídice, hija de Cinane y sobrina a su vez de Cleopatra.

Leonato sabía que una victoria sobre los griegos rebeldes reforzaría su derecho al trono y fue a Lamia, donde levantó el asedio y rescató a Antípatro. Sin embargo, murió en acción. Después de esto Casandro, Lisímaco y Antígono buscaron su mano pero ella rechazó todas estas ofertas.

Cleopatra entonces abandonó Macedonia y se dirigió a Sardes en Asia Menor. Las fuentes afirman que Olimpia había ofrecido su mano a Pérdicas, pero es igualmente posible que ella misma hubiera tomado la iniciativa. El motivo de esta propuesta era el mismo que el anterior intento de matrimonio: la unión entre la hermana de Alejandro Magno y un general de prestigio serviría a la unidad y estabilidad del imperio, porque el inestable Arrideo sería reemplazado por un hombre más fuerte.

Pero hubo una complicación. Pérdicas estaba comprometida (aunque según algunas fuentes ya se había casado) con la hija de Antípatro, Nicea, y cuando rompió el compromiso, Antípatro se sintió insultado y acusó a Cleopatra de estar involucrada con Pérdicas en la muerte de su media hermana Cinane. Para empeorar las cosas, varios generales querían a toda costa evitar que Pérdicas se convirtiera en rey. En algún momento del año 322, Pérdicas nombró a Cleopatra gobernador civil de Lidia, reemplazando en estas funciones a Menandro, quien sería precisamente el que informaría a Antígono acerca de los ambiciosos planes de matrimonio entre ambos. La guerra civil -la Primera Guerra de los Diadocos- estalló en los últimos meses de 322: La arrogancia de Pérdicas provocó que fuera atacado por el sátrapa de Egipto, Ptolomeo, por los generales Crátero y Antígono Monoftalmo, y por Antípatro, que aún era el comandante supremo de las fuerzas en Europa. Un año y medio después, Pérdicas era asesinado por sus propios hombres.

Antípatro sucedió a Pérdicas como regente tras los acuerdos de Triparadiso (321). Cleopatra, que había ofendido al nuevo “hombre fuerte”, se vio obligada a ponerse del lado de Eumenes de Cardia, que había permanecido fiel a Pérdicas y a la idea de preservar la integridad del imperio. Pero Cleopatra pronto descubrió que esta alianza era infructuosa y se reconcilió con Antípatro. Después de su muerte en 319, se quedó en Sardes y permaneció soltera. Los generales preferirían empezar una guerra que aceptar que Cleopatra eligiese a alguno de ellos como esposo.

Después de la muerte de Antípatro, Antígono Monoftalmo, “el cíclope”, fue el general más poderoso. Ordenó que Cleopatra permaneciera bajo arresto domiciliario y así pasó diez años en Sardes, en un “cautiverio dorado”. Durante este período, su hijo Neoptólemo se convirtió en rey de Epiro (317) y fue destronado (313). Su madre, Olimpia, logró tomar el poder en Macedonia (317) y asesinar a Filipo Arrideo y a Eurídice, pero al año siguiente (316) ella misma fue asesinada por orden de Casandro, quien en 309 ordenó también la muerte de Roxana y el pequeño y prometedor Alejandro IV, meses después era asesinado también Heracles, supuesto hijo ilegítimo de Alejandro Magno. Queda claro que fue una de las épocas más crueles de la Antigüedad.

En este punto solo quedaban dos sobrevivientes de la casa real: Cleopatra y su media hermana Tesalónica, esposa de Casandro.

En 308, estalló nuevamente la guerra entre los Diadocos, la cuarta, y Ptolomeo, sátrapa de Egipto, se movilizó hacía la zona del Mar Egeo. Cleopatra lo conocía bien: él también se había criado en el palacio de Filipo. Trató entonces de escapar y unirse al amigo de su juventud. Sin embargo, fue capturada, llevada de vuelta a Sardes y asesinada. Aunque Antígono ejecutó a los asesinos y le dio a Cleopatra un hermoso funeral, la conclusión es ineludible de que él había ordenado el asesinato.

Ella representaba demasiado poder para permanecer con vida.

John Whitehorne en su obra “Cleopatras” nos ofrece un buen resumen de Cleopatra de Macedonia, especialmente en lo que se refiere a su papel durante las Guerras de los Diadocos:

“Cleopatra no solo sobrevivió a un período de turbulencia sin precedentes en la historia del mundo griego. Ella sobrevivió con poder y honor. La hermana de Alejandro, Cleopatra, demuestra más claramente que cualquier figura anterior del tipo de autoridad e influencia que una mujer ahora podría tener, dadas las cualidades de habilidad y determinación con las que, como su madre y su hermano, estaba tan abundantemente dotada”.


FIN


El Candelabro. Iluminando Mentes


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