Stanisława Walasiewicz luego Stella Walsh fue una atleta polaca y más tarde nacionalizada estadounidense que fue campeona olímpica de los 100 metros en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1932 y subcampeona en los de Berlín 1936.



La polaca’


En diciembre de 1980, en la ciudad de Cleveland, EE. UU., se produce un violento asalto donde una anciana es asesinada por un disparo en el tórax. Hasta allí el hecho estaba injustamente destinado a una mínima mención en un periódico local, pero terminó siendo una bomba para el deporte olímpico.

Rápidamente fue identificada como la estadounidense Stella Walsh y su cuerpo fue enviado a la morgue judicial para su autopsia. Antes que los médicos legistas puedan acceder a su cuerpo surge la primera sorpresa, revisando algunos registros descubren que no era estadounidense sino polaca, era Stanislawa Walasiewicz, una gloria del deporte olímpico.

Stanislawa era oriunda de Wierzchownia, Zarato de Polonia, pero siendo muy pequeña su familia decide emigrar a los EE. UU. para huir de la pobreza. Se les autorizó el ingreso al país, pero se les negó la ciudadanía. Una vez instalados en Cleveland todos se cambiaron el nombre, a Stanislawa le tocó Stella Walsh.

Su versatilidad atlética la llevó a lo más alto del deporte, con solo 19 años fue la primera mujer en superar los 6 metros en salto en largo. Aún discriminada en los EE. UU. representó a Polonia con su nombre real en los juegos olímpicos de Los Ángeles 1932.

Fue medalla de oro en los 100 metros llanos, con toda la gloria volvió a representar a Polonia en los juegos de Berlín 1936 pero perdió la final de los 100 metros llanos frente a la estadounidense Helen Stephens.
Stanislawa armó un revuelo de proporciones cuando puso en duda la identidad sexual de Helen.

Por culpa de Stanislawa la ganadora fue sometida a un bochornoso examen visual, o sea que los fisgones del COI le chusmearon la entrepierna. Como era chancleta se quedó con la medalla dorada.

Stanislawa siguió cosechando títulos europeos y mundiales de 100 metros y 200 metros llanos hasta que la guerra interrumpió su brillante carrera.

En 1947 en honor a su trayectoria y su estadía de más de 30 años en los EE. UU. se le concedió la ciudadanía y se casó con el boxeador Neil Olson, aunque misteriosamente el matrimonio duró menos que un suspiro.

Terminada su carrera profesional se dedicó a promocionar el deporte como instrumento de inclusión social convirtiéndose en una referente del atletismo y de la comunidad polaca en los EE. UU. Pero ese fatídico día de diciembre todo terminó. En realidad, todo empezó.

Antes de arrancar la autopsia destaparon el cuerpo y se llevaron flor de sorpresota cuando notan que la víctima era un polaco.

Volvieron a hacer la comprobación dactilar pero ya no quedaban dudas, Stanislawa era un hombre. Los noticieros se hicieron un festín, el mal gusto y el humor negro inundó las páginas de los diarios.

Donde no causó ninguna gracia fue en el Comité Olímpico Internacional. ¿Cómo podía ser que una atleta haya competido en 2 juegos olímpicos y ganado una medalla sin que nadie detecte que era hombre?

La familia intentó dar explicaciones científicamente retorcidas e inentendibles para que la confusión y la duda sepultaran el tema, por ello instalaron el tema del hermafroditismo.

Lo más curioso es que el COI apoyó esas afirmaciones y hoy Stanislawa Walasiewicz figura en los registros oficiales como una mujer con genitales masculinos.



El Candelabro. Iluminando Mentes


Descubre más desde REVISTA LITERARIA EL CANDELABRO

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.