La fábula es un relato breve, escrito en prosa o verso, donde los protagonistas son animales que hablan. Las fábulas se crean con la finalidad de educar a través de su moraleja. Ésta normalmente aparece al final, al principio o no aparece porque se encuentra en el mismo contenido de la historia.

FABULA DEL MONO BURLÓN
Escrito: Alejandro Rivera
Había una vez en la selva un club de animales donde se reunían por las tardes, el amigo elefante, la amiga jirafa, el amigo León y el amigo mono.
Pero el club de animales parecía un club de quejas, ningún animal estaba contento con su cuerpo; el mono siempre se burlaba a carcajadas, porque el elefante se quejaba de tener muy largas las orejas; la jirafa, que era muy sentimental, lloraba diciendo que era incomodo dormir con tan largo cuello y el león se quejaba de su melena, que le estorbaba mucho y que por eso no cazaba y dejaba ese trabajo para las leonas hembras, mientras él dormía echado a la sombra de un árbol.
El mono era el único animal que se aceptaba como era, sin importar que no lo quisieran y disfrutaba riendo de las orejas del elefante, del largo cuello de la jirafa y de la melena del león.
Un pájaro mágico que pasaba por el club de la selva los oyó llorar, y les dijo que él podía ayudarlos con sus problemas, entonces el pájaro cantó su magia y todos los animales tuvieron el cuerpo que siempre habían querido: el elefante tuvo orejas pequeñas como de ratón; la jirafa se quedó sin cuello, luciendo como un topo; el león vió desaparecer su melena, quedándose pelón.
El pájaro preguntó al mono que cambio quería en su cuerpo, el mono dijo que era feliz como era y empezó a burlarse de la nueva apariencia de sus amigos. Los demás animales se enojaron con el mono y pidieron al pájaro que lo castigara haciéndolo mudo, que nunca hable ni se ría, dijeron. El pájaro cumplió, y el pobre mono se quedó mudo y empezó a llorar en silencio. El pájaro les dijo que en unos días regresaría para ver cómo se sentían con sus nuevos cuerpos y se echó a volar.
En tres días el pájaro regresó y miró caras tristes en los animales. El elefante llorando le dijo que esas orejas tan pequeñas no le servían, que no escuchaba los sonidos de la selva y que extrañaba sus orejas para soplarse aire y no sentir calor. La jirafa le dijo al pájaro que quería su cuello porque ahora no alcanzaba las hojas deliciosas de los árboles, tenía que comer pasto y no le gustaba. El león había enflacado y se quejó de que las leonas lo ponían a cazar animales y que extrañaba quedarse tirado a la sombra de los árboles mientras las leonas hacían su trabajo.
El pájaro volteó a ver al mono, quien sin hablar, lloraba y lloraba. Entonces el pájaro les dijo a los animales que les regresaba sus cuerpos pero que prometieran aceptarse como eran, que había una razón para tener grandes orejas o cuello, o una gran melena.
Entonces el pájaro cantó el canto mágico y todos volvieron a ser normales. El mono también había recuperado su voz y cuando los animales lo escucharon reirse y burlarse de ellos de nuevo, corrieron a abrazarlo y le dijeron que extrañaban sus risas, aunque se burlaba de ellos y que lo querían mucho.
El pájaro voló y nunca más volvió, y todos los animales fueron felices a partir de ese momento.




















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