El león del castillo de Gripsholm, llamado también Leo, es un ejemplo notable de mala taxidermia, al estar mal disecado con una cara cómicamente irrealista. Está ubicado en la Armería Superior del museo del castillo de Gripsholm, en Suecia.



El león del castillo de Gripsholm


Nuestra historia empieza en el siglo XVIII, en Suecia, cuando al rey Federico I le enviaron un majestuoso león que fue cazado en Africa.

El regalo fue hecho por el rey de Argel en una época en la que un animal salvaje era un regalo muy exclusivo, todo un símbolo de lujo y poder y claro está, el regalo fue hecho con la esperanza de obtener algún favor político o estrechar lazos.

Lo triste es que en cuanto el rey lo vio, ordenó que el pobre fuera encerrado en una pequeña jaula.

Cuando tenía algún evento, mostraba orgulloso al león que además de vivir encerrado, no era alimentado adecuadamente.

Finalmente cuando el desdichado animal murió, el rey quiso seguir exhibiendo al león y ordenó que le enviaran los huesos y la piel a un taxidermista para que fuera disecado y seguir presumiendo su regalo.

El taxidermista como mucha gente de la época, nunca había visto un león, así que estaba muy nervioso sobretodo porque era un encargo del rey y no podía negarse.

Trató de conversar con gente que había visto vivo al animal, buscó en viejos libros pero no encontró mucha información, cada día estaba más desesperado, el rey quería su león para adornar el castillo pero el taxidermista no sabía por dónde empezar su labor.

Finalmente empezó a armar los huesos y se hizo una idea del tamaño del majestuoso león, después empezó a acomodar la piel y se puso a dibujar al animal para darse una idea de cómo era, tenia una misión imposible pero él estaba seguro de que iba a sorprender a todos.

Finalmente el día llegó, el rey estaba muy feliz, el animal estaba cubierto con una cortina blanca y los invitados estaban ansiosos por admirar al maravilloso ejemplar, finalmente se develó la figura del león y el público quedó con la boca abierta al ver lo que tenían enfrente.

Se escuchó un murmullo de duda: “Eso es un león”, algunos no sabían si aplaudir o reírse, mientras tanto el nervioso taxidermista veía cómo la cara del rey se ponía roja, claramente estaba furioso.

Esta foto es real y es lo que le entregaron al rey.

Al final el león tuvo que morir para ser libre y sus restos seguirán con esa expresión burlándose del rey hasta el fin de los tiempos.



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