Como todo artista, Gustav Klimt también necesitó inspiración y Emilie Flöge se convirtió en su musa (conocida diseñadora de moda austriaca y amante de Klimt). En 1904, Emilie y su hermana abrieron el estudio de alta costura para la Austria bohemia de la época “Schwestern Flöge” (Sisters Flöge).



EMILIE FLÖGE, LA MUSA QUE INSPIRÓ A GUSTAV KLIMT


Emilie Flöge pasó a la historia como compañera y musa del famoso artista austríaco Gustav Klimt. El gran público, sin embargo, desconoce que esta mujer, de carácter alegre y aspecto bohemio, fue una diseñadora de moda vanguardista cuyos diseños triunfaron en su propio tiempo entre los amantes del atrevido Art Nouveau y las clases altas vienesas, que acudían a su salón a sorprenderse con las últimas tendencias de la alta costura.

Pocos saben que la musa de obras pictóricas mundialmente conocidas, como «El beso», fue también diseñadora, modista, empresaria de éxito y colaboradora de Klimt, llegando, por ejemplo, a vestir a algunas de sus modelos con creaciones que serían reinterpretadas luego por el pintor, dando como resultado los coloridos mosaicos que caracterizan la obra pictórica del vienés.

La relación que mantuvieron el pintor y Emilie durante casi treinta años continúa hoy siendo un misterio. Relación profesional, idilio, amor eterno, o simplemente amistad. Lo cierto es que algunos historiadores aseguran que Klimt, a pesar de haber tenido muchas amantes en su vida y varios hijos de estas, al final de sus días, en 1918, a la persona que pidió ver antes de morir fue a Emilie. La musa de varias de sus pinturas.



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