Para Hobbes, el ser humano es malo por naturaleza, de modo que para poder convivir se necesita un poder absoluto, una ley autoritaria que controle el impulso agresivo que surge de la motivación egoísta de todos seres.




Es el Hombre Perverso por Naturaleza


La idea de que la especie humana es perversa o intrínsecamente malvada ha sido debatida por filósofos, psicólogos y científicos durante siglos. Algunos argumentan que los seres humanos son esencialmente buenos y que la maldad es el resultado de factores externos, como la educación, la cultura y las circunstancias sociales. Otros sostienen que la maldad es una parte inherente de la naturaleza humana, que se expresa a través de la violencia, la opresión y la crueldad.

Es cierto que la historia de la humanidad está llena de ejemplos de violencia, guerra y opresión. Desde las guerras antiguas hasta las masacres modernas, los seres humanos han demostrado ser capaces de infligir un gran dolor y sufrimiento a otros. Pero también es cierto que la historia también ha sido testigo de grandes actos de bondad, compasión y generosidad. Los seres humanos han creado obras de arte y literatura inspiradoras, han avanzado en la ciencia y la medicina, han luchado por la justicia social y han ayudado a los necesitados.

Entonces, ¿cómo podemos reconciliar estas dos perspectivas aparentemente contradictorias? Tal vez sea más útil pensar en la naturaleza humana como compleja y multifacética, en lugar de simplemente buena o mala. Los seres humanos son capaces de un gran bien y un gran mal, dependiendo de las circunstancias y las decisiones que tomen.

También es importante tener en cuenta que la maldad no es una categoría fácil de definir. Lo que una cultura considera malo puede ser considerado normal o incluso deseable en otra cultura. Además, las circunstancias y el contexto pueden influir en la percepción de lo que es malo o bueno. Por ejemplo, la guerra puede considerarse justificada en ciertas situaciones, mientras que la misma violencia en otros contextos se consideraría inaceptable.

En última instancia, lo que importa es cómo decidimos actuar como individuos y como sociedad. Podemos elegir ser compasivos, justos y respetuosos con los demás, o podemos elegir ser crueles, injustos y egoístas. La elección es nuestra y tenemos la responsabilidad de actuar de manera ética y moralmente correcta.

En conclusión, la idea de que la especie humana es perversa es una cuestión compleja y controvertida. Si bien es cierto que los seres humanos son capaces de infligir daño y sufrimiento a otros, también es cierto que son capaces de grandes actos de bondad y compasión. En lugar de simplificar la cuestión como buena o mala, es más útil considerar la naturaleza humana como compleja y controvertida. Lo que importa es cómo decidimos actuar y cómo nos relacionamos con los demás. Tenemos la responsabilidad de elegir la bondad y la compasión en lugar de la maldad y la crueldad.


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