Este fragmento nos recuerda que las victorias no son solo una cuestión de fuerza y poder, sino que también implican cuestiones más profundas de moralidad y esperanza. La lucha contra el mal es una batalla continua, pero la victoria puede traer consigo la promesa de un futuro mejor y más brillante.

“Entonces cayó Sauron, y fue derrotado por completo, y se desvaneció como una sombra de malicia; y las torres de Barad-dûr se derrumbaron en escombros, y al rumor de esta caída muchas tierras temblaron.
Así llegó otra vez la paz, y una nueva Primavera despertó en el mundo; y el Heredero de Isildur fue coronado Rey de Gondor y de Arnor, y el poder de los Dúnedain fue acrecentado y su gloria renovada.
En los patios de Minas Anor el Árbol Blanco floreció otra vez, pues Mithrandir encontró un vástago en las nieves del Mindolluin, que se alzaba alto y blanco por sobre la Ciudad de Gondor; y mientras creció allí, los Días Antiguos no fueron del todo olvidados en el corazón de los Reyes.”
El Silmarillion – J. R. R. Tolkien.
Sauron derrotado, paz restaurada
El fragmento de texto anterior describe el final de una larga guerra en la que se derrotó a un gran malvado, y cómo la victoria trae consigo un nuevo comienzo y la renovación de la gloria de un pueblo.
Este pasaje evoca una imagen de triunfo y esperanza, tras haber vencido a un enemigo poderoso que había causado gran dolor y sufrimiento. La caída de Sauron se presenta como un evento cataclísmico que sacude el mundo, y es la culminación de una larga lucha que ha tenido como protagonistas a los valientes guerreros que lucharon contra las fuerzas del mal.
Sin embargo, la victoria no es solo una cuestión militar. También es una victoria moral y espiritual, ya que los héroes han logrado resistir la corrupción y la tentación del mal en el camino hacia la victoria final. El hecho de que el Árbol Blanco haya florecido nuevamente después de la victoria es una señal de que la bondad y la esperanza han triunfado sobre la oscuridad y la desesperación.
Además, el pasaje habla de la coronación del Rey de Gondor y Arnor, lo que sugiere la idea de una nueva era de liderazgo y poder en la que los valientes guerreros que lucharon contra Sauron pueden tomar el mando y guiar a su pueblo hacia un futuro mejor.
En resumen, el fragmento de texto anterior es un poderoso ejemplo de cómo la victoria en una guerra puede traer consigo una renovación de la esperanza y el renacimiento de una nación. El hecho de que los Días Antiguos no sean olvidados en el corazón de los Reyes sugiere que la historia y la tradición continúan siendo importantes incluso en momentos de cambio y transformación.
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