En el corazón de la Ciudad de la Luz se alza un testigo silente de la grandeza y la historia de Francia: el majestuoso Arc de Triomphe. Con su imponente figura de 50 metros de altura, este monumento icónico ha sido testigo de victorias militares, conmemoraciones históricas y eventos que han marcado el rumbo de la nación. En esta fascinante travesía, nos adentraremos en sus elegantes pilares y sus caras grabadas con nombres de batallas y héroes, para desentrañar los misterios que envuelven este símbolo francés, y desde su cumbre, contemplaremos una panorámica que nos robará el aliento y nos llevará a la esencia misma de la historia de París. Bienvenidos a un viaje en el tiempo, donde el pasado y el presente convergen bajo la sombra eterna del Arc de Triomphe.



“El legado de Napoleón: La construcción del Arc de Triomphe en París”
Es uno de los monumentos más famosos del mundo y uno de los más significativos de París. Fue construido por orden de Napoleón para conmemorar la Grand Armée tras la victoria de la Batalla de Austerlitz.
Símbolo francés y punto de partida de una de las calles más bellas de la ciudad.
Su colosal construcción, de 50 metros de alto y 45 de ancho, se dilató 30 años en el tiempo, desde 1806 a 1836. Fue inaugurado por el rey Luis Felipe en honor a los ejércitos de la Revolución y del Imperio Francés. Se sitúa en la Place de l’Étoile, llamada así por las doce avenidas que convergen en la misma, formando cada una un vértice de la estrella dibujada alrededor del Arco, entre las que se encuentran los conocidos Campos Elíseos.
Por aquel entonces, el lugar que ocupa se encontraba vacío y multitud de ideas fueron propuestas para ocupar tan céntrico lugar; ideas tan disparatadas como colocar un gran elefante gigante con teatro y sala de baile. Pero fue Napoleón, quien triunfante de su última batalla regresó a París y decidió conmemorar a su “Ejercito Invencible” y les prometió que volverían a casa bajo Arcos Triunfales. Para su realización, sus creadores, Jean Arnaud Raymond y Jean Chalgrin, se fijaron en el Arco de Tito que encontramos en Roma.
Está formado por cuatro pilares y cuatro valores que representan a las Fuerzas Armadas francesas, a saber: Le Triomphe (el Triunfo) de 1810; la Resitance (La Resistencia) de 1814; La Paix (la Paz) de 1815 y la más famosa de ellas, la Départ des Volontaires o Marseillaise (Partida de Voluntarios y La Marsellesa) de 1972.
Sus caras internas tienen escritos los nombres de las batallas y 660 nombres de generales, oficiales y mariscales que combatieron por Francia. Los muros externos tienen grabados los nombres de los revolucionarios de la época y las batallas ganadas por Napoleón. Aquellos nombres subrayados, corresponden a los muertos en combate.
Justo a los pies del arco, encontramos la famosa Tumba del Soldado desconocido de la Primera Guerra Mundial. Aquí, una llama siempre luce viva gracias a asociaciones de ex combatientes y descendientes. En ella, podemos leer la siguiente inscripción: “Ici repose un soldat français mort pour la Patrie 1914-1918″ (aquí yace un soldado francés que murió por la Patria). Para conmemorar la firma de paz entre Francia y Alemania en 1918, cada 11 de noviembre se realizan diferentes actos a héroes anónimos en el Arco del Triunfo.
En su interior hay un museo en el que se explica cómo se construyó, conmemorando así las historias de lucha, victoria y libertad que nos cuenta su arquitectura. Al pagar la entrada tienes también acceso a la azotea, donde la panorámica de París te dejará sin habla. Para llegar hasta allí, puedes subir 300 escalones o hacerlo en ascensor. Si el día está despejado, podrás admirar la Torre Eiffel, la Plaza de la Concordia, la Basílica del Sagrado Corazón e incluso el Museo del Louvre.
Fue el lugar elegido para grandes eventos, como el velatorio del cuerpo del escritor Víctor Hugo, aquí también se despidió al ejército francés en la Primera y Segunda Guerra Mundial, y fue el lugar de encuentro de diversas manifestaciones.
Es un icono único de París e historia viva para quienes le visitan a diario. Sin lugar a dudas, este monumento le da un toque único a la ciudad y las vistas que se ven desde sus alturas serán una de las imágenes más bonitas que te llevarás de la Ciudad de la Luz.
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