En el mundo del rock and roll, hay historias de amor que trascienden el tiempo y se convierten en leyendas. Una de esas historias inolvidables es la de Elvis Presley y Priscilla Beaulieu, una unión improbable que comenzó en Alemania y se convirtió en un cuento de hadas moderno. Desde que sus caminos se cruzaron en una sala llena de chicos y chicas mayores, el destino los unió y los llevó a vivir una vida llena de amor, fama y desafíos. Este relato cautivador nos sumerge en los momentos íntimos de su vínculo, desde las alegrías de su vida en Graceland hasta el trágico desenlace de su matrimonio. Ven y descubre la fascinante historia de una Cenicienta convertida en reina y un Rey del Rock que encontró en Priscilla su musa y su amor más grande.



“En el corazón de Graceland: La relación de Elvis y Priscilla”
Durante 14 años, Priscilla Beaulieu fue una figura central en la vida de Elvis Presley, siendo amiga, novia, amante, esposa y madre de su hija. Su historia de amor comenzó en Alemania, donde se conocieron cuando Elvis tenía 24 años y prestaba servicio en el ejército estadounidense. Priscilla, por su parte, era una joven de tan solo 14 años, hija de un oficial militar.
Priscilla recuerda que al principio, ella no era realmente una admiradora de Elvis. Fue invitada a conocerlo por el hijo de otro oficial y, sin saberlo, ingresó a la sala de la casa de Elvis, donde se encontraba con un grupo de jóvenes mayores que ella. Desde el primer momento en que se vieron, Priscilla supo que había algo especial entre ellos, aunque al principio Elvis le resultó muy molesto, especialmente por sus comentarios sobre su nariz respingada.
La relación entre ellos empezó a florecer y, con el tiempo, se convirtieron en novios. Cuando Elvis regresó a Estados Unidos, Priscilla pensó que todo había terminado, pero a la temprana edad de 16 años, convenció a sus padres para permitirle ir a vivir con Elvis y su familia en Graceland, la icónica mansión del cantante en Memphis. Elvis prometió cuidar de ella mientras ella terminaba sus estudios en la Inmaculada Concepción.
La vida en Graceland para Priscilla fue como un cuento de hadas. Se sentía como una princesa viviendo en un entorno lujoso y tenía todo lo que podría haber soñado. Además, estaba profundamente enamorada de Elvis. Durante cinco años, mantuvieron su relación en secreto, siendo ella el secreto mejor guardado del mundo.
La historia de amor apasionada y feliz que habían iniciado años atrás se tornó oscura cuando se casaron y es que era muy difícil ser feliz al lado de un hombre que siempre estaba ausente. Elvis Presley era una gran estrella y pasaba la vida viajando, Priscilla estaba cansada de estar sola en casa.
Cuando se encontraban, lejos de abrazarse y cuidarse el escaso tiempo juntos, lo pasaban discutiendo y él se habría vuelto violento, según recoge ‘Libertad digital’. Convivir con un artista y sus demonios era una misión casi imposible para Priscilla que, además, intentaba encontrar su propia identidad a la sombra del hombre al que una vez amó.
Aquello era un infierno para ambos y, para rematar, ella le había sido infiel con su profesor de karate y cuando Elvis se enteró bajó al mismísimo infierno lleno de ira. A raíz de un affaire suyo, a modo de venganza, con Linda Thompson, el matrimonio con su ‘Cilla’ (como él la llamaba cariñosamente), terminó en divorcio.
Tras terminar con la pareja, Priscilla declaró: “Ya nuestra luna de miel fue un infierno. Mi marido estaba continuamente rodeado de admiradoras. Le encantaba la fama y el dinero. Tenía que viajar continuamente por sus contratos. Yo me convertí para él en un objeto”
Ella acabó harta de la fama y los viajes pero aseguran que él nunca la pudo olvidar. Según iban avanzando los años setenta, el declive del ‘rey del rock’ en lo personal se iba notando hasta que terminó siendo la sombra de lo que un día fue. Sus adicciones también ayudaron a un final trágico que terminó, para siempre y con solo 42 años, con el que en su día llevó una corona de rey en lo que amaba, la música.
Aunque la historia de amor entre Priscilla y Elvis tuvo un final triste, su relación sigue siendo parte de la leyenda del famoso cantante. Priscilla continuó siendo una figura importante en la vida de Elvis incluso después de su divorcio, y ha sido una portavoz y defensora de su legado hasta el día de hoy.
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