En un encuentro sin precedentes en el cine nacional mexicano, dos de las más grandes estrellas de la época de oro, Jorge Negrete y Pedro Infante, se unieron para crear una película inolvidable: “Dos tipos de cuidado”. Esta obra maestra del cine, dirigida por Ismael Rodríguez, no solo se convirtió en un éxito de taquilla, sino que dejó una huella imborrable en la memoria colectiva de millones de espectadores. En este viaje al pasado, exploraremos cómo esta histórica colaboración entre dos íconos del cine mexicano trascendió las pantallas y se convirtió en un legado perdurable en la historia del cine nacional.

“Dos tipos de cuidado: El encuentro histórico entre dos leyendas del cine mexicano”
Fue en una comida en un restaurante de la Ciudad de México a la que habrían asistido las dos grandes estrellas del cine nacional, Jorge Negrete y Pedro Infante, invitados por Miguel Alemán Velasco, quien se hizo acompañar del también productor Antonio Matouk.
Coincidió el momento con que Jorge Negrete y Pedro Infante no estaban filmando ningún largometraje. Tenían tiempo para hacer Dos tipos de cuidado, el único asunto a resolver era que cada uno trabajaba para una compañía cinematográfica distinta. Pero eso no resultó ser un problema insalvable.
Esa comida terminó a las siete de la mañana del día siguiente. Aclara Miguel Alemán Velasco que Jorge Negrete y Pedro Infante no tomaban ni una copa de alcohol, con buen humor confiesa que no era el caso de Matouk y de él mismo.
Dos tipos de cuidado se filmó en agosto de 1952, para noviembre del mismo año estaba en cartelera. Tiempo récord. A ese ritmo se producía el cine mexicano de la Época de Oro.
El éxito en taquilla fue absoluto. Filas y filas para comprar el boleto. Se estrenó en el cine Mariscala.
La cinta, dirigida por Ismael Rodríguez, causó tal impacto en el público, que para el mes de diciembre de ese mismo 1952 se montó un musical en el Teatro Lírico, en el que lograron reunir a Jorge Negrete y Pedro Infante en vivo, para el deleite de sus admiradoras y admiradores, que todavía hasta hoy se cuentan por millones. Por supuesto, la gente que asistía a la obra de teatro esperaba con ansia el momento cumbre para aplaudir a rabiar, lo hacía al escuchar las famosas coplas de Jorge, El Bueno, y Pedro, El Malo.
Cierto que cuando Miguel Alemán Velasco cerró trato con Jorge Negrete y Pedro Infante, era un joven de veinte años de edad y su padre, Miguel Alemán Valdés, aún era Presidente de México. Pero el mérito de Miguel Alemán Velasco es mayor: su poder de convencimiento tuvo un buen fin, le dio un gran regalo al cine nacional y a la Época de Oro.
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Dato extra* Jorge Negrete es actor y productor de la película
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