En la vasta tradición mitológica griega, destaca la trágica historia de Fedra, una princesa de encanto enigmático y oscuros secretos. Enredada en un amor prohibido y atrapada entre el fragor de las guerras de los dioses y los destinos entrelazados de su familia real, Fedra se convierte en una figura trágica cuya vida se desvanece en una espiral de traición, culpa y venganza divina. En medio de esta oscura historia, cobra protagonismo Hipólito, el hijo de Fedra, quien enfrentará las consecuencias trágicas de los pecados de su madre. Adéntrate en esta leyenda cautivadora, donde los hilos de la pasión, la traición y la muerte se entrelazan en un drama que perdura en la memoria colectiva como una advertencia sobre los oscuros impulsos del corazón humano.



“La venganza divina: el pecado de Fedra y el destino de Hipólito”
Fedra es una princesa cretense, hija de Minos (rey de Creta) y Pasifae (hija de Helio, madre del Minotauro), y hermana de Ariadna.
Su hermano Deucalión decide que ella se case con Teseo; de esta unión tuvieron dos hijos: Acamante y Demofonte. Teseo, según algunas versiones, ya estaba casado con una amazona (Antíope, Hipólita), a quien aparentemente había raptado. El día de la boda entre Teseo y Fedra se produjo una guerra con las amazonas, y éstas perdieron.
El motivo de la guerra varía según la versión, pues hay quienes creen que la guerra era producto del rescate que las amazonas iban a hacer de Hipólita, secuestrada vilmente por Teseo. Otros opinan que más bien ellas atacaban para resarcir a Hipólita, quien había sido repudiada por Teseo al casarse con Fedra.
En el ataque, Hipólita muere. Los atenienses logran defender a su rey y matar a Hipólita.
Hipólita y Teseo habían tenido un hijo llamado Hipólito. El joven era hermoso y casto, a quien le gustaba mucho la caza y la vida en naturaleza, por lo que siempre estaba realizando ofrendas a Artemisa y despreciaba los amores femeninos, lo que enfadó a Afrodita. Entonces, para vengarse, Afrodita promovió en Fedra un apasionado amor por su hijastro Hipólito, de lo que éste tuvo conocimiento en una carta que ella le envió. Hipólito se dirigió a su encuentro para convencerla de que ese era un amor imposible y que no podía engañar a su padre, y cuando la rechazó, Fedra, temerosa de que éste le contará a su padre que ella había tratado de tener amores con él, se ahorcó, no sin antes dejar escrita una nota para su marido en la que acusaba a Hipólito de querer seducirla. Cuando Teseo descubrió lo sucedido pidió a Poseidón que diera muerte a su hijo.
Un día que Hipólito iba camino de su hogar en su carro de caballos por las costas de Trecén, un horrible monstruo emergió de las aguas, asustando a los caballos, que desbocados, terminaron lanzando el carro de Hipólito y a éste hacia unos peñascos. Ocurrida tal desgracia, Artemisa enojada por todo lo sucedido, buscó a Teseo, diciéndole la verdad de todo lo sucedido, y éste aún tuvo tiempo de encontrarse con su hijo, a punto de expirar, y pedirle perdón. Artemisa, entonces, aseguró que se vengaría de Afrodita (lo que llevó a cabo provocando la muerte de Adonis) y prometió fastuosas honras fúnebres y que las generaciones futuras sabrían a la perfección de la virtud de Hipólito y del pecado de Fedra.
Tras su muerte, Hipólito fue honrado en la región como un héroe. Las jóvenes le ofrecían un bucle de sus cabellos antes de casarse y muchos creían que había sido convertido en la constelación del Cochero.
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