¿Qué tienen en común una novela, un tratado de anatomía, un ensayo sobre la putrefacción y una traducción de Shakespeare? La respuesta es que todas estas obras fueron realizadas por una misma persona: Geneviève Thiroux d’Arconville, una mujer polímata que vivió en el siglo XVIII francés. A pesar de las dificultades y los prejuicios de su época, Geneviève logró cultivar con éxito diversas ramas del saber humano, desde la literatura hasta la ciencia. En este ensayo, vamos a conocer su vida y su obra, así como su aportación al desarrollo del conocimiento y al progreso de la humanidad.

Geneviève Thiroux d’Arconville: una anatomista ilustrada
Geneviève Thiroux d’Arconville nació en París el 17 de octubre de 1720, en el seno de una familia acomodada y culta. Su padre, André-Guillaume Darlus, era un fermier général, es decir, un recaudador de impuestos con privilegios otorgados por el rey. Su madre, Françoise Geneviève Gaudicher, murió cuando Geneviève tenía solo cuatro años, dejándola al cuidado de su hermana menor y de su padre, que se encargó de su educación.
A pesar de que las mujeres de su época y condición social no solían recibir una formación académica rigurosa, Geneviève mostró desde niña una gran curiosidad e inteligencia. Aprendió a leer y escribir a los ocho años, y pronto se interesó por el arte, la música, el teatro y la ópera. A los catorce años, contrajo matrimonio con Louis-Lazare Thiroux d’Arconville, un asesor del Parlamento de París y más tarde presidente de una de sus cámaras. El matrimonio tuvo tres hijos: Louis, André-Claude y Alexandre-Louis.
Geneviève no se conformó con el papel de esposa y madre que le asignaba la sociedad. Sentía una pasión por la ciencia y se dedicó a estudiar por su cuenta diversas disciplinas como la física, la química, la medicina, la botánica, la literatura, la moral, las lenguas y la historia. Para ello, contó con el apoyo de su marido, que le proporcionó acceso a libros, instrumentos científicos y contactos con otros eruditos. Geneviève también se benefició de la amistad y el mecenazgo de Madame Geoffrin (1699-1777), una influyente anfitriona de salones literarios y artísticos.
Una de las principales actividades intelectuales de Geneviève fue la traducción. Tradujo del inglés al francés obras de autores como John Locke (1632-1704), David Hume (1711-1776), William Shakespeare (1564-1616) y Alexander Pope (1688-1744), entre otros. Además, añadió sus propias notas y comentarios críticos a las traducciones, demostrando su dominio y originalidad en los temas tratados. Una de sus traducciones más relevantes fue la del Traité d’ostéologie (1759) del médico escocés Alexander Monro (1697-1767), al que agregó un prefacio y un apéndice con sus propias observaciones anatómicas.
Pero Geneviève no solo fue una traductora, sino también una escritora y una científica. Escribió novelas, cuentos, poemas y ensayos sobre diversos asuntos filosóficos, morales y religiosos. También realizó experimentos y observaciones sobre fenómenos naturales como la electricidad, el magnetismo, la luz y el calor. Sin embargo, su campo de investigación más destacado fue el de la putrefacción y la conservación de los alimentos.
Geneviève se interesó por este tema por dos motivos: por un lado, por su preocupación por la salud pública y la higiene alimentaria; por otro lado, por su deseo de contribuir al progreso del conocimiento científico sobre la naturaleza y las causas de la putrefacción. Para ello, llevó a cabo numerosos experimentos con distintas sustancias orgánicas e inorgánicas, sometiéndolas a diferentes condiciones ambientales y tratamientos químicos. Registró sus resultados con precisión y rigor en varios cuadernos que luego publicó bajo el título Essai pour servir à l’histoire de la putréfaction (1766).
En este ensayo, Geneviève expuso sus principales hallazgos sobre el proceso de putrefacción. Entre ellos, se pueden mencionar los siguientes:
- La putrefacción es un fenómeno universal que afecta a todos los cuerpos, pero que se manifiesta de forma diferente según su naturaleza y composición.
- La putrefacción es el resultado de la acción de un principio activo, que Geneviève llamó ferment, que se encuentra en el aire y que descompone los cuerpos en sus elementos más simples.
- La putrefacción se acelera o se retrasa según las circunstancias externas, como la temperatura, la humedad, la luz, el movimiento y la presencia de otros cuerpos.
- La putrefacción produce efectos beneficiosos y perjudiciales para los seres vivos. Por un lado, favorece la renovación y el equilibrio de la materia en la naturaleza; por otro lado, genera sustancias nocivas y contagiosas que pueden causar enfermedades y epidemias.
- La putrefacción se puede prevenir o retardar mediante diversos métodos de conservación, como el secado, el ahumado, el salado, el azucarado, el vinagre, el alcohol, el aceite y las especias.
El ensayo de Geneviève fue una obra pionera y original en el campo de la química y la biología. Aportó datos empíricos y teóricos que anticiparon algunos de los descubrimientos posteriores sobre la fermentación, la descomposición y la microbiología. Además, tuvo una gran repercusión en su época, siendo traducido al inglés y al alemán, y citado por otros autores como Antoine Lavoisier (1743-1794), considerado el padre de la química moderna.
Geneviève Thiroux d’Arconville fue una mujer excepcional que rompió con los estereotipos y las limitaciones de su tiempo. Fue una polímata que cultivó con éxito diversas ramas del saber humano. Fue una científica que aplicó el método experimental y el espíritu crítico a sus investigaciones. Fue una ilustrada que defendió la razón, la tolerancia y el progreso. Y fue una precursora que abrió el camino a otras mujeres que quisieron dedicarse a la ciencia.
Geneviève murió en París el 23 de diciembre de 1805, a los 85 años de edad. Su sobrino, el médico y botánico Pierre Bodard de la Jacopière (1758-1826), la recordó con estas palabras: «Con 85 años, su espíritu había conservado toda su amabilidad, todo su fuego, y su imaginación no había perdido nada de la frescura y los encantos de la juventud»
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