En las vastas llanuras de la historia canadiense, un capítulo revelador se escribió con la pluma audaz de cinco mujeres intrépidas conocidas como las Cinco Famosas. En un tiempo donde las barreras de género eran imponentes murallas, estas visionarias emprendieron una travesía hacia la igualdad que resonaría a través de los años. Su valentía se forjó en la batalla por el voto y la participación política, enfrentando un desafío monumental en la interpretación legal que negaba a las mujeres el estatus de “personas”. Este relato se teje con los hilos de la lucha, la adversidad y la victoria, culminando en la trascendental decisión del Consejo Privado del Reino Unido que redefinió el destino de las mujeres canadienses. Desde ese momento, el legado de las Cinco Famosas se eleva como faro de inspiración, recordándonos que cada avance en la igualdad es una página más escrita en el libro de la justicia y la democracia.

“De Excluidas a Personas: La Histórica Decisión del Consejo Privado del Reino Unido”
El origen de la batalla legal por la igualdad de las mujeres en Canadá se remonta a 1916, cuando la provincia de Alberta aprobó la legislación que concedía a las mujeres el derecho al voto. Al mismo tiempo, grupos de mujeres presionaban al gobierno federal para nombrar a una mujer para el Senado, la cámara alta del parlamento canadiense. Sin embargo, se encontraron con un obstáculo legal: el British North America Act de 1867, que era la constitución canadiense hasta 1982, utilizaba la palabra «personas» cuando se refería a más de una persona y la palabra «él» cuando se refería a una única. Muchos argumentaban que la ley estaba diciendo en realidad que solo un hombre podía ser una persona, lo que impedía a las mujeres participar plenamente en la política o los asuntos de Estado.
Ante esta situación, cinco mujeres destacadas de Canadá decidieron desafiar la interpretación de la ley y reclamar su derecho a ser consideradas personas. Ellas eran Emily Murphy, Nellie McClung, Irene Parlby, Louise McKinney y Henrietta Muir Edwards, conocidas como las Famous Five o las Cinco Famosas. Todas ellas eran activistas sociales y políticas que habían logrado importantes avances para las mujeres en sus respectivos campos. Por ejemplo, Emily Murphy fue la primera jueza en el Imperio Británico; Nellie McClung fue una escritora y sufragista que lideró el movimiento por el voto femenino en Manitoba; Irene Parlby fue una de las primeras mujeres elegidas para una legislatura provincial y ministra de Bienestar Social; Louise McKinney fue otra pionera política y defensora de los derechos de las mujeres y los niños; y Henrietta Muir Edwards fue una experta legal que fundó el Consejo Nacional de Mujeres.
En 1927, las Cinco Famosas enviaron una petición al gobierno canadiense para que les respondiera la siguiente pregunta: «¿La palabra «persona» en el artículo 24 de la Ley de BNA incluye a las personas de sexo femenino?». El artículo 24 establecía los requisitos para ser nombrado senador, entre los que se encontraba ser una persona cualificada. La petición fue rechazada por el primer ministro William Lyon Mackenzie King, quien argumentó que no tenía autoridad para responderla. Entonces, las Cinco Famosas recurrieron a la Corte Suprema de Canadá, el máximo tribunal del país.
Después de cinco semanas de debate, la Corte Suprema emitió su fallo el 24 de abril de 1928. La respuesta fue negativa: la palabra «persona» no incluía a las mujeres. Los jueces se basaron en el contexto histórico y legal de la ley, y afirmaron que cuando se redactó en 1867, no se tenía la intención de incluir a las mujeres en el ámbito político. Además, señalaron que ninguna mujer había sido nombrada senadora hasta ese momento, lo que demostraba la voluntad del parlamento.
Las Cinco Famosas no se dieron por vencidas y decidieron apelar al Consejo Privado del Reino Unido, que en aquel entonces era la última instancia judicial para Canadá. El Consejo Privado era un órgano asesor formado por miembros del gabinete británico y otros distinguidos juristas. El caso fue escuchado por cinco lores: lord Sankey, lord Darling, lord Merrivale, lord Tomlin y lord FitzGerald.
El 18 de octubre de 1929, lord Sankey anunció la decisión del Consejo Privado: las mujeres eran personas bajo la ley canadiense y podían ser nombradas senadoras. El fallo fue histórico y revolucionario, ya que contradecía el criterio de la Corte Suprema y cambiaba la interpretación de la constitución canadiense. Lord Sankey declaró lo siguiente:
«La exclusión de las mujeres de todas las oficinas públicas es una reliquia de días más bárbaros que los nuestros. Y a los que se preguntan por qué en la palabra «persona» se deben incluir las mujeres, la respuesta obvia es, ¿por qué no?»
El fallo del Consejo Privado fue un triunfo para las Cinco Famosas y para todas las mujeres canadienses, que por fin obtuvieron el reconocimiento legal de su igualdad y su capacidad para participar en la vida pública. Además, abrió el camino para que otras mujeres reclamaran sus derechos en otros países y contextos. La primera mujer nombrada senadora en Canadá fue Cairine Wilson, en 1930. Desde entonces, muchas otras mujeres han ocupado cargos políticos y judiciales de alto nivel en Canadá, incluyendo a la actual gobernadora general, Mary Simon, y a la ex primera ministra, Kim Campbell.
El 18 de octubre se celebra en Canadá el Día de las Personas, en honor a las Cinco Famosas y a su legado. También se les ha rendido homenaje con monumentos, sellos postales y monedas conmemorativas. Su historia es un ejemplo de valentía, perseverancia y compromiso con la justicia y la democracia.
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