Heliogábalo fue un emperador romano que reinó entre los años 218 y 222 d.C., cuando tenía entre 14 y 18 años de edad. Su nombre original era Vario Avito Basiano, pero adoptó el nombre de Heliogábalo en honor al dios solar oriental al que veneraba. Su breve y turbulento reinado estuvo marcado por la extravagancia, el escándalo y la controversia, especialmente en lo que respecta a su identidad sexual y de género. Heliogábalo es considerado por algunos historiadores y estudiosos como una de las primeras figuras transgénero de la historia, ya que expresó su deseo de ser reconocido como una mujer y se casó con varios hombres y mujeres. Sin embargo, su vida y su legado han sido objeto de debate y reinterpretación a lo largo de los siglos, y su imagen ha sido distorsionada por fuentes antiguas hostiles y prejuiciosas. En este ensayo, se analizará la evidencia disponible sobre la identidad de género de Heliogábalo, así como las implicaciones sociales, culturales y políticas de su comportamiento. También se examinará la decisión reciente de un museo inglés de reclasificar a Heliogábalo como una mujer transgénero y de usar los pronombres femeninos para referirse a él.



La identidad de género de Heliogábalo según las fuentes antiguas
Las principales fuentes que narran la vida y el reinado de Heliogábalo son las Historias Romanas de Dion Casio y la Historia Augusta, ambas escritas en el siglo III d.C., poco después de la muerte del emperador. Estas fuentes son extremadamente negativas y críticas con Heliogábalo, y lo presentan como un tirano depravado, corrupto y loco, que ofendió a los dioses, al senado, al ejército y al pueblo romano con sus actos impíos e inmorales. Entre las acusaciones que le hacen, se encuentran las de practicar la prostitución, el incesto, el adulterio, el travestismo, la castración, el sacrificio humano, la magia y la idolatría. Sin embargo, estas fuentes también proporcionan algunos indicios de que Heliogábalo se identificaba como una mujer y que deseaba cambiar su sexo biológico. Por ejemplo, Dion Casio afirma que Heliogábalo se refería a sí mismo como una dama y que exigía que los demás lo llamaran así. También dice que el emperador se casó con un auriga llamado Hierocles, al que llamaba su marido, y que se comportaba como una esposa sumisa y obediente. Además, cuenta que Heliogábalo se sometió a una operación quirúrgica para crear una vagina artificial, y que buscó médicos que pudieran hacerle crecer pechos. La Historia Augusta relata episodios similares, y añade que Heliogábalo se vestía con ropas femeninas, se maquillaba, se depilaba y se adornaba con joyas y flores. También dice que el emperador se casó con una sacerdotisa llamada Aquilia Severa, a la que llamaba su esposa y su reina, y que pretendía tener hijos con ella. Estas fuentes, sin embargo, no usan el término transgénero ni ningún otro equivalente para describir a Heliogábalo, sino que lo califican de afeminado, monstruoso, enfermo, degenerado y abominable. Su intención es denigrar y ridiculizar al emperador, y no comprender ni respetar su identidad de género. Por lo tanto, hay que tomar sus testimonios con cautela y escepticismo, y no darlos por válidos sin una crítica y un análisis rigurosos.
La identidad de género de Heliogábalo tuvo una gran influencia en su reinado, tanto para bien como para mal. Por un lado, Heliogábalo fue un emperador innovador y tolerante, que introdujo cambios religiosos, culturales y sociales que reflejaban su diversidad y su apertura de mente. Por ejemplo, Heliogábalo promovió el culto al dios solar Heliogábalo, al que consideraba su padre, y construyó un templo en su honor en el Palatino. También intentó fusionar las religiones romana y oriental, y creó un nuevo sacerdocio mixto, el Colegio de los Pontífices Solares, al que admitió a personas de diferentes orígenes, géneros y orientaciones sexuales. Además, Heliogábalo fue un mecenas de las artes y las letras, y favoreció a poetas, músicos, filósofos y astrólogos. Asimismo, Heliogábalo fue un defensor de los derechos de las mujeres, y les concedió el acceso a cargos públicos, al senado y al ejército. Por otro lado, Heliogábalo fue un emperador impopular y rechazado, que provocó el descontento y la oposición de muchos sectores de la sociedad romana, que lo consideraban una amenaza para sus valores y tradiciones. Por ejemplo, Heliogábalo se enfrentó al senado, al que despreció y humilló, y al que destituyó a varios de sus miembros. También se ganó el odio del ejército, al que deshonró y desmoralizó, y al que impuso el culto a Heliogábalo. Además, Heliogábalo escandalizó al pueblo romano, al que ofendió y escandalizó con sus excesos, sus caprichos y sus extravagancias. Su identidad de género fue motivo de burla y repudio, y sus matrimonios con hombres y mujeres fueron vistos como una afrenta a la moral y a la familia romanas. Finalmente, Heliogábalo fue asesinado por la guardia pretoriana, que se rebeló contra él, y su cuerpo fue arrastrado por las calles y arrojado al río Tíber. Su memoria fue condenada y borrada de los registros oficiales.
Reflexión Final
Heliogábalo fue un emperador romano que desafió las normas y las expectativas de su época con su identidad de género y su comportamiento. Su vida y su reinado nos muestran la complejidad y la diversidad de la historia humana, y nos invitan a cuestionar los prejuicios y los estereotipos que a menudo se han impuesto sobre el pasado. Heliogábalo también nos plantea el reto de reconstruir y reinterpretar su figura a partir de fuentes antiguas que lo difamaron y lo condenaron, y que no reflejan su verdadera personalidad ni sus motivaciones. Por eso, es necesario aplicar una perspectiva crítica y una metodología rigurosa para separar los hechos de las ficciones, y para entender el contexto histórico, social y cultural en el que vivió Heliogábalo. Así, podremos apreciar mejor su legado y su contribución a la historia de Roma y del mundo.
Personalmente, me parece que Heliogábalo fue un emperador valiente y original, que no se dejó intimidar por las presiones ni por las amenazas de su entorno. Creo que Heliogábalo fue fiel a sí mismo y a sus creencias, y que trató de hacer lo mejor para su imperio y para su pueblo. Sin embargo, también reconozco que Heliogábalo cometió errores y excesos, y que no supo gobernar con prudencia y sabiduría. Pienso que Heliogábalo pudo haber sido un gran emperador si hubiera tenido más apoyo y más comprensión, y si hubiera sabido equilibrar sus intereses personales con los intereses colectivos. Por eso, siento admiración y compasión por Heliogábalo, y espero que su memoria sea respetada y reivindicada por la historia.
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