En 1977, en un audaz gesto de exploración y esperanza, la humanidad extendió su mano al vasto y misterioso cosmos. A bordo de las naves Voyager 1 y 2, la NASA envió al espacio los Golden Records, discos fonográficos chapados en oro que llevan consigo un collage ecléctico y profundamente significativo de sonidos, imágenes y mensajes de la Tierra. Estos discos, curados por el renombrado astrónomo Carl Sagan y su equipo, no solo representan una cápsula del tiempo de nuestra civilización y cultura, sino que también son una carta de amor y curiosidad a cualquier inteligencia extraterrestre que pueda encontrarlos. Más que meros objetos científicos, los Golden Records son un testimonio de la capacidad humana de soñar, explorar y comunicarse más allá de las fronteras terrestres y temporales, buscando conectar con otros en el gran teatro del universo.



Los Golden Records: un mensaje de la humanidad al cosmos


Los Golden Records son dos discos fonográficos que fueron lanzados al espacio por la NASA en 1977, como parte de las naves espaciales Voyager 1 y 2. Están diseñados para comunicar un mensaje de vida y cultura en la Tierra a cualquier ser extraterrestre inteligente que pueda encontrarse con ellos en el futuro. Los discos contienen sonidos e imágenes que representan la diversidad y belleza de nuestro planeta y sus habitantes.


El origen y el propósito de los Golden Records


Los Golden Records son el resultado de un ambicioso proyecto liderado por el famoso astrónomo Carl Sagan, quien fue un pionero en la búsqueda de inteligencia extraterrestre y un divulgador científico de renombre. Sagan quería crear un disco que reflejara lo mejor de la humanidad e inspirara curiosidad y asombro en los oyentes extraterrestres. También quiso hacer una declaración de paz y buena voluntad, y expresar la esperanza de que no estemos solos en el universo.

Sagan contó con la colaboración de un equipo multidisciplinario de científicos, artistas y expertos, que se encargaron de seleccionar y producir el contenido de los discos. Entre ellos se encontraban Frank Drake, Jon Lomberg, Linda Salzman Sagan, Ann Druyan, Timothy Ferris, Jimmy Carter, Kurt Waldheim y muchos otros. El proceso de creación de los discos duró cerca de un año y fue financiado por la NASA y la Fundación Planetaria.

El propósito de los Golden Records era enviar un mensaje de la humanidad al cosmos, con la esperanza de que algún día fuera recibido y comprendido por alguna civilización extraterrestre avanzada. Los discos fueron concebidos como una especie de cápsula del tiempo, que preservara la memoria de nuestra especie y nuestra cultura, y que mostrara la riqueza y la complejidad de nuestro mundo. Los discos también eran una forma de explorar nuestra propia identidad y nuestro lugar en el universo, y de reflexionar sobre los valores y los desafíos que compartimos como habitantes de la Tierra.


El contenido y el formato de los Golden Records


Los Golden Records contienen 115 imágenes de diversos aspectos de la vida en la Tierra, como paisajes, animales, plantas, personas, actividades y artefactos. Las imágenes fueron seleccionadas para mostrar la variedad y la belleza de nuestro planeta, así como algunos de los logros y los problemas de nuestra civilización. Las imágenes fueron codificadas en un formato analógico, que se puede visualizar mediante un dispositivo que se adjunta a los discos.

Los discos también contienen sonidos naturales, como el viento, el océano, la lluvia y los pájaros. Estos sonidos fueron elegidos para transmitir la sensación de estar en la Tierra, y para dar una muestra de la diversidad de los ecosistemas y las formas de vida que existen en nuestro planeta. Los sonidos naturales se grabaron en una frecuencia de 16 kHz, que se puede reproducir mediante un tocadiscos convencional.

Además, los discos incluyen selecciones musicales de diferentes culturas y épocas, desde clásica hasta folk y rock. Estas selecciones musicales fueron escogidas para representar la creatividad y la expresión artística de los seres humanos, y para mostrar la variedad de los estilos y las tradiciones musicales que existen en nuestro mundo. Las selecciones musicales se grabaron en una frecuencia de 8 kHz, que se puede reproducir mediante un tocadiscos convencional.

Finalmente, los discos incluyen saludos hablados en 55 idiomas y mensajes impresos del Presidente de los Estados Unidos y del Secretario General de las Naciones Unidas. Estos saludos y mensajes fueron pensados para establecer un contacto amistoso y cordial con los posibles receptores extraterrestres, y para expresar los deseos de paz y cooperación de la humanidad. Los saludos hablados se grabaron en una frecuencia de 8 kHz, que se puede reproducir mediante un tocadiscos convencional. Los mensajes impresos se codificaron en un formato analógico, que se puede visualizar mediante un dispositivo que se adjunta a los discos.

Los discos están hechos de cobre chapado en oro y están encerrados en cubiertas protectoras de aluminio. También tienen instrucciones, en lenguaje simbólico, sobre cómo reproducir los discos y decodificar la información. Las instrucciones se basan en conceptos universales, como las constantes físicas, las unidades de medida, los números binarios y los diagramas. Las instrucciones también incluyen un mapa de la posición de nuestro sistema solar respecto a 14 pulsares, que sirve como una referencia espacial y temporal.


El viaje y el destino de los Golden Records


Los Golden Records fueron lanzados al espacio por la NASA en 1977, como parte de las naves espaciales Voyager 1 y 2. Estas naves fueron diseñadas para explorar los planetas exteriores del sistema solar, como Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno, y para continuar su viaje hacia el espacio interestelar. Las naves llevan cada una un disco en su exterior, junto con una antena parabólica y otros instrumentos científicos.

Los Golden Records han viajado por más de cuatro décadas, recorriendo miles de millones de kilómetros y enviando datos e imágenes de los planetas y las lunas que han visitado. Los Golden Records han sobrevivido a las radiaciones, las temperaturas y los impactos que han encontrado en su camino, y se espera que duren miles de millones de años y viajen mucho más allá de los límites de nuestro sistema solar.

Aunque ninguna de las naves espaciales se dirige hacia ninguna estrella en particular, se estima que Voyager 1 pasará a una distancia de 1,6 años luz de la estrella Gliese 445, actualmente en la constelación de Camelopardalis, en unos 40.000 años. Voyager 2 pasará a una distancia de 1,7 años luz de la estrella Ross 248, actualmente en la constelación de Andrómeda, en unos 40.000 años. Estas estrellas son las más cercanas que las naves espaciales se acercarán a alguna estrella en los próximos 80.000 años.

La probabilidad de que los Golden Records sean encontrados y escuchados por alguna civilización extraterrestre es muy baja, pero no nula. Carl Sagan señaló que “Las naves espaciales serán encontradas y los discos serán reproducidos solo si hay civilizaciones avanzadas en el espacio interestelar, pero el lanzamiento de esta ‘botella’ al ‘océano’ cósmico dice algo muy esperanzador sobre la vida en este planeta”. Los Golden Records son un testimonio de la curiosidad y la imaginación de los seres humanos, y un legado de nuestra existencia y nuestra cultura.


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