En las tierras bañadas por el sol y arrulladas por las olas del Pacífico, yace una historia tan antigua como la misma tierra que la alberga. Nosara, más que un simple nombre o un destino, es el eco de una leyenda tejida entre la pasión de jóvenes amantes, la valentía de guerreros y las tradiciones profundas de un pueblo olvidado por el tiempo. Esta narrativa, arraigada en el corazón de la Península de Nicoya, nos invita a viajar a una época donde el amor desafiaba el destino y el honor determinaba el curso de las vidas.

En el centro de este relato se encuentran tres figuras inolvidables: Nosara, la joven de belleza inigualable y espíritu indomable; Curime, el destacado jugador de pelota cuya destreza solo era superada por su amor; y Nacaome, el guerrero cuya pasión se tornó en obsesión, desencadenando una cadena de eventos que marcarían para siempre la memoria de los chorotegas. A través de fiestas sagradas, desafíos mortales y un amor que buscaba trascender la adversidad, la historia de Nosara nos sumerge en un mundo donde lo mítico y lo humano se entrelazan inextricablemente.


Imágenes DALL-E de OpenAI 

Historia de nuestros ancestros: Un poco de historia de Nosara.



Leyendas de Costa Rica


Era el joven Curime un joven destacado en el juego de pelota, por lo que siempre descollaba en las justas deportivas que se llevaban a cabo en la plaza de Nicoya, principalmente con motivo de la Fiesta del Sol y la Fiesta del Maíz. La plaza de Nicoya era un sitio donde también se realizaban los grandes mercados de los chorotegas llamado tiangües. Allí se reunía el pueblo a comprar y vender con semillas de cacao y níspero, granos, hortalizas, cueros, preciosas cerámicas policromadas, finas telas y tilmas, lindas diademas, vistosos penachos así como bellas artesanías en barro, oro, piedra y jade.

Era Nosara una linda muchacha de cuerpo esbelto y delicado. Su rostro era bello y de finos rasgos adornado con unos ojos verde almendrados. Lindo era su pelo negro azabache y su piel tersa con el color de la miel silvestre. Su espíritu era noble y cristalino como las nacientes fresquecitas, su alma era dulcita como los jicotes y blanquita como las flores albas del madroño.

Sucedió que Nacaome, un gran guerrero Señor de la isla de Chira, también estaba prendado de la bella Nosara y deseaba con todas fuerzas hacerla su compañera, no obstante la oposición férrea del padre de ella, el poderoso cacique Nicoa, el Supremo Señor de la Gran Nación Chorotega. Cada vez que visitaba Nicoya, Nacaome no perdía oportunidad para cortejar a la bella Nosara, hablándole de sus amores y asimismo llevarle preciosos y delicados presentes como collares de perlas y finas cerámicas negras. Nacaome era un varón apuesto, gallardo, de porte atlético, muy diestro en la caza y la pesca y también dominaba con gran destreza el juego de la pelota. Este joven guerrero aparte de sus grandes dotes, a la vez era muy orgulloso y envidioso por lo que solo ambicionaba algún día llegar a ser el Supremo Señor de la Gran Nación Chorotega.

Como Nosara solo correspondía a los amores de Curime, Nacaome se sentía despreciado. Resuelto un día buscó a Curime para retarlo a un juego de pelota, en el entendido que el perdedor abandonaría la comarca chorotega y se olvidaría para siempre de la bella princesa Nosara. Seguro de sus habilidades, Curime aceptó gustoso el compromiso pactado.

El día del juego se reunió el pueblo chorotega para presenciar el encuentro y ver quién era el mejor, el que por supuesto se quedaría con los amores de la bella Nosara. El pueblo de Chira también asistió a la justa dejando sus canoas en los esteros donde empezaban los caminos que llevaban a la espléndida Nicoya. El marco del juego era esplendoroso. Hacía un sol radiante y la naturaleza toda se contagiaba del entusiasmo reinante. Fue así como a la orden del Cacique Nicoa, Supremo Señor de la Gran Nación Chorotega, dio inicio la esperada competencia, con danzas y areitos acompasados con la música de chirimías, ocarinas, sonajas y pitos, al son ancestral de tambores y atabales.

Al principio, Nacaome dominó la competencia pero conforme avanzó el juego se fue imponiendo sin discusión la pericia y la destreza desplegada por Curime, quien después de ganar en forma amplia, caballerosamente tuvo expresiones de respeto para su vencido contrincante, esperando únicamente que cumpliera su palabra y se alejara para siempre de la comarca nicoyana.

Contrario a lo pactado, Nacaome no cumplió plenamente su promesa. Con todos sus guerreros abandonó furioso la competencia, amenazando con regresar algún día para vengar su derrota, hacerse del amor de la bella Nosara y apoderarse de la Gran Nación Chorotega.

Como pasó el tiempo y no se volvió a saber nada de Nacaome y sus guerreros, el asunto tendió a olvidarse, por lo que la calma y la tranquilidad retornaron al pueblo chorotega. Curime y Nosara renovaron sus deseos de unir sus vidas y acordaron llevar a cabo la ceremonia durante la siguiente Fiesta del Sol.

El día de la ceremonia llegaron Señores Principales y súbditos de todos los pueblos chorotegas: Diriá, Namiapí, Cangen, Paro, Orosi, Papagay, Zapandí, Chomí, Quepos y Gurutina. Desde la víspera había fiesta en Nicoya. Todos los teyopas o pequeños oratorios estaban con ofrendas para sus ídolos y en los altares ceremoniales se cumplía con los ritos en honor al Dios Sol. Abundaban las comidas y las bebidas hechas de todo tipo de maíz. Los bailes y danzas llenaban los aires de un interminable y bullicioso jolgorio que envolvía cadenciosamente las almas de los presentes.

Después del ritual que unió los destinos de Curime y Nosara y cuando el sol se estaba ocultando en el horizonte, de un pronto a otro y sin aviso alguno apareció Nacaome con su gran ejército, tomando desprevenido al pueblo nicoyano que estaba reunido en la plaza mayor, siendo muchos presa fácil de las lanzas y las flechas de los guerreros de Nacaome. Mientras el pueblo nicoyano se reponía y rechazaba el feroz ataque, Curime y Nosara debieron huir de las garras de Nacaome quien los perseguía con saña buscando vengar la derrota recibida un tiempo atrás.

La persecución fue encarnizada y despiadada, logrando Curime y Nosara eludir durante mucho tiempo a los guerreros que los seguían. Cuando creían que sus perseguidores habían abandonado sus torcidas intenciones, Curime y Nosara, después de mucho huir, cerca de la costa confiadamente se sentaron para descansar un rato, momento cuando fueron sorprendidos por el propio Nacaome. Jurándose amor eterno, los enamorados solo pudieron fundirse en un postrer abrazo ya que las certeras flechas de sus crueles perseguidores atravesaron sin piedad los corazones de aquellos jóvenes amantes que un día estuvieron destinados para ser los sublimes soberanos de la legendaria y espléndida tierra nicoyana.


Preguntas Frecuentes


1. ¿Cuál es el origen del nombre Nosara?
El nombre Nosara proviene de una bella muchacha de la leyenda local, destacada por su belleza y noble espíritu. Era conocida por su cuerpo esbelto, su rostro adornado con ojos verde almendrados, y su pelo negro azabache. Su historia de amor y tragedia con el joven Curime y su enfrentamiento con el guerrero Nacaome, es fundamental en la mitología de la región.

2. ¿Quiénes eran los chorotegas?
Los chorotegas eran un pueblo indígena que habitaba en partes de lo que hoy es Nicaragua y la Península de Nicoya en Costa Rica. Eran conocidos por sus habilidades en la agricultura, el comercio y por la creación de cerámicas policromadas y artesanías en materiales como barro, oro, piedra y jade.

3. ¿Qué representaba la Fiesta del Sol y la Fiesta del Maíz?
Estas fiestas eran ceremonias importantes para los chorotegas, marcando momentos cruciales del calendario agrícola y religioso. La Fiesta del Sol celebraba el solsticio, mientras que la Fiesta del Maíz honraba la cosecha de maíz, fundamental en su dieta y cultura.

4. ¿Qué papel jugaba el juego de pelota en la cultura chorotega?
El juego de pelota era una práctica deportiva y ritual de gran importancia entre los chorotegas y otras culturas mesoamericanas. Servía como entretenimiento, método de resolución de conflictos y ceremonia religiosa, simbolizando la lucha entre las fuerzas de la naturaleza.

5. ¿Qué sucedió al final entre Nosara, Curime y Nacaome?
La historia culmina en tragedia cuando Nacaome, rechazado en amor por Nosara y vencido en el juego de pelota por Curime, regresa para vengarse. A pesar de sus esfuerzos por escapar, Curime y Nosara son finalmente alcanzados y asesinados por Nacaome, jurando amor eterno en sus últimos momentos.


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